La especialista advierte sobre las consecuencias de no dejar por escrito a quién deseas transferir tus bienes, dinero y patrimonio

Fallecer sin haber dejado un testamento puede generar problemas inesperados para cualquier núcleo familiar. Cuando no existe este documento, la ley determina quién hereda los bienes, sin considerar la voluntad del fallecido. Esto afecta por igual a quienes tienen un patrimonio amplio y a quienes cuentan con solo algunos bienes, ya que los procedimientos y dudas legales pueden surgir en ambos casos.
Susanna Capdevila, abogada y experta en derecho familiar, señala que la ausencia de un testamento convierte un trámite que debería ser sencillo en un proceso cargado de gastos y, frecuentemente, de conflictos familiares. Capdevila explica que, aunque la legislación establece un orden para asignar la herencia, la falta de un testamento escrito coloca a los familiares en una posición de mayor inseguridad y, sobre todo, obliga a enfrentar procedimientos más prolongados y costosos.
En España, el testamento abierto notarial es la opción recomendada por expertos como DiG Abogados, firma especializada en herencias y sucesiones. Este tipo de testamento es fácil de elaborar, tiene un costo accesible y asegura que la voluntad personal sea respetada, agilizando los trámites para los herederos luego del fallecimiento. Elaborar este documento no solo brinda tranquilidad, sino que protege a los seres queridos frente a futuras complicaciones legales y económicas.
¿Qué sucede si falleces sin testamento?
No realizar un testamento durante la vida activa activa la sucesión intestada, lo que significa que la distribución de los bienes queda determinada por la ley. Según DiG abogados, en el primer lugar del orden sucesorio están los hijos. En caso de ausencia, la herencia pasa al cónyuge o pareja de hecho, luego a los ascendientes, y posteriormente a hermanos y familiares hasta el cuarto grado.
¿Caduca un testamento? Los casos en los que no sirve para repartir una herencia
El proceso requiere efectuar una declaración de herederos. Para familiares directos, como hijos o padres, este trámite se realiza ante notario en el último domicilio del fallecido. Si los herederos son parientes más distantes, la declaración debe realizarse ante un tribunal, lo que complica y prolonga aún más el proceso. El costo de la declaración de herederos oscila entre 200 y 300 euros, una cifra considerablemente superior al precio de un testamento notarial. Además, es necesario aportar pruebas y testigos que acrediten la relación con el fallecido, lo que puede generar mayores dificultades.
No contar con un testamento significa dejar en manos de la ley la decisión sobre el destino del patrimonio. Este proceso no solo es más extenso y costoso, sino que puede causar conflictos entre los herederos, especialmente cuando no hay certeza sobre la distribución de los bienes o surgen disputas familiares.
Beneficios de preparar un testamento
La ventaja principal de redactar un testamento es tener control absoluto sobre el reparto del patrimonio. El testador puede decidir libremente a quién asignar cada parte de sus bienes, establecer condiciones, designar tutores para hijos menores o personas con discapacidad, y nombrar albaceas o contadores-partidores para garantizar el cumplimiento de su voluntad. Además, el testamento puede modificarse en cualquier momento: el documento firmado más recientemente es el que tendrá validez, adaptándose a cambios que ocurran en la vida del testador.

Esta planificación no solo agiliza el proceso para los herederos, sino que elimina trámites innecesarios y disminuye costos. Al fallecer, basta con acudir al notario para aceptar la herencia y realizar los pasos fiscales correspondientes. De esta forma, el proceso es más ágil y menos conflictivo, facilitando la gestión del patrimonio y reduciendo la incertidumbre en momentos delicados.

