Audios revelan la comunicación urgente entre trenes y centro de mando tras accidente mortal con 45 víctimas en España

Parte trasera del tren Iryo que descarriló y recibió el impacto de un Alvia en sentido contrario a más de 200 km/h.

Fuente de la imagen, Reuters

    • Autor, Atahualpa Amerise
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 21 enero 2026Actualizado 22 enero 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

El conductor del tren de alta velocidad cuyo extremo trasero descarriló el domingo en el sur de España tardó varios minutos en percatarse de la grave magnitud del accidente que se había desencadenado.

Este y otros datos relevantes salieron a la luz tras la publicación de las grabaciones de las comunicaciones telefónicas entre la base de control de Adif (la entidad pública encargada de gestionar y mantener la infraestructura ferroviaria española) en la estación de Atocha en Madrid y el personal de los dos trenes que acababan de colisionar a unos 300 kilómetros de la capital.

Las autoridades han confirmado 45 muertos y más de 100 heridos en el siniestro ocurrido en Adamuz, provincia de Córdoba, sobre la línea de alta velocidad que une Madrid con Sevilla, Málaga y otras ciudades andaluzas.

El choque tuvo lugar cuando los últimos vagones de un tren Iryo, que transitaba desde Málaga hacia Madrid, descarrilaron, invadiendo la vía adyacente y colisionando con un convoy Renfe Alvia que circulaba en dirección opuesta.

Mientras sigue la investigación para determinar los motivos que desencadenaron el trágico incidente, se han difundido las grabaciones de las comunicaciones telefónicas producidas en los minutos iniciales después del impacto.

Estos audios fueron confirmados y divulgados por diversos medios españoles, entre ellos El País, eldiario.es y Cordópolis.

Trenes en la estación de Atocha, en Madrid, donde está la base de mando de la línea de alta velocidad que conecta la capital con el sur de España.

Fuente de la imagen, Getty Images

El maquinista del Iryo y Atocha

El tren Iryo, identificado por su color rojo, que salió una hora antes desde Málaga a una velocidad aproximada de 210 km/h, perdió sus tres últimos vagones, los cuales invadieron la vía vecina.

Unos segundos después, el tren Renfe Alvia, blanco, que circulaba en sentido contrario desde Madrid hacia Huelva, impactó contra esos vagones a 205 km/h.

Tras notar una incidencia abrupta, el conductor del Iryo estableció comunicación telefónica con un controlador de la base de Adif en Atocha.

-6189, aquí Atocha, dime.

-Hola, Atocha, acabo de sufrir un enganchón cerca de Adamuz.

-Ya te veo, vale. Dame un teléfono, por favor.

-Apunte, por favor.

-Me indican que bajes los pantógrafos.

-No pueden bajar más.

-¿Entonces ya los has bajado?

-Sí, están completamente bajados.

De sus declaraciones se deduce que el conductor, todavía dentro de la cabina, no ha advertido el choque y supone que ha ocurrido un «enganchón», término ferroviario que se refiere a un tirón o frenazo brusco provocado por una anomalía entre el tren y la vía o sus elementos.

Tren Iryo descarrilado.

Fuente de la imagen, Reuters

Según relata el conductor en la llamada, su primera acción fue bajar los pantógrafos, que son los dispositivos ubicados en el techo de los trenes encargados de captar la electricidad de la catenaria para alimentar el motor.

La conversación prosigue con la aprobación de Atocha:

-De acuerdo.

-De hecho, tengo el tren detenido.

-¿O sea que no puedes moverte?

-Exacto, necesito hacer una inspección.

-¿Vas a inspeccionar tú?

-Sí.

-Un momento, maquinista, no cuelgues. Te llamaré enseguida.

-Tranquilo.

-Vale.

Seguidamente, el maquinista se baja de la cabina para realizar una inspección directa con la intención de entender mejor la situación.

Tren Iryo descarrilado.

Fuente de la imagen, Reuters

Al constatar que la situación es mucho más grave de lo que imaginaba, vuelve a llamar a la base de Adif.

-6189, aquí Atocha.

-Hola, Atocha, 6189, reporto un descarrilamiento, estoy invadiendo la vía contigua. Reitero: descarrilamiento e invasión de vía contigua.

-Recibido, gracias por informar.

-Solicito que detengan el tráfico ferroviario urgentemente, por favor.

-No hay trenes llegando.

-Hay un incendio también; necesito salir de la cabina para verificar, ¿vale? Tengo un vagón en llamas.

El conductor ya se ha dado cuenta de la seriedad del accidente, al identificar un descarrilamiento con invasión de una vía cercana y la presencia de un fuego en uno de los vagones.

No obstante, según las grabaciones, aún desconoce que el tren que circulaba en sentido opuesto chocó contra la parte trasera descarrilada de su convoy, provocando una tragedia de gran alcance.

-Tengo su contacto, perfecto, lo comunicaré aquí y me pondré en contacto con usted.

-Y por favor, envíen también servicios de emergencia, bomberos y ambulancias, ya que hay heridos en el tren.

-Recibido, gracias.

-Tienen mi teléfono, ¿de acuerdo?

-Sí, lo tengo anotado.

-Salgo de la cabina para informar, ¿de acuerdo?

-Perfecto, hasta ahora.

Atocha y la interventora del Alvia

Tren Renfe Alvia descarrilado

Fuente de la imagen, Reuters

Al comienzo, la base de mando de Atocha no detectó que el tren Renfe Alvia había colisionado frontalmente contra los vagones del Iryo que habían descarrilado.

Tras el fuerte choque, se confirma que el maquinista del Alvia falleció, probablemente en el instante del impacto.

Sin poder contactar con el conductor, que se presume había muerto, y sin detalles claros del estado del Alvia, el operador de Adif logró comunicarse telefónicamente con una interventora de ese tren.

-Hola, buenas. Dígame.

-Hola, buenas tardes, ¿me escuchas?

-Sí, le escucho, dígame.

-Le llamo desde el puesto de mando de Atocha. Intento localizar al maquinista y no lo consigo, ¿podría pasarle la llamada?

-Tengo un golpe en la cabeza, también sangro.

-¿Perdón?

-Soy la interventora y he recibido un golpe en la cabeza. Sangro y no sé si podré llegar al maquinista. Voy a intentar hablar con él.

La interventora admite haber sufrido el impacto, pero todavía desconoce la magnitud del siniestro y el destino fatídico del conductor y muchos pasajeros que iban en los vagones delanteros, los más afectados.

Alvia estrellado

Fuente de la imagen, Reuters

La conversación continua sin que ambas personas puedan aclarar muchos detalles sobre lo sucedido. Responde el mando de Atocha.

-¿Tienes el teléfono, por casualidad, del maquinista?

-Intentaré localizar al maquinista o llamarlo.

-Dime.

-Intentaré ir a la cabina.

-Perfecto. ¿Cuál es el estado del material?

-Tengo un golpe en la cabeza con sangre.

-Sí, me has dicho.

-¿Cómo ha quedado el tren? ¿Cuál es el estado?

Mientras los audios y datos técnicos continúan siendo revisados, la investigación oficial sigue en manos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que analiza las cajas negras de ambos trenes, así como el estado de las unidades y de la vía en el punto del descarrilamiento.

A día miércoles, el tráfico ferroviario en el tramo afectado permanece suspendido, las labores de retirada de los restos avanzan progresivamente y las autoridades ofrecen apoyo psicológico a los familiares de las víctimas del accidente más grave en la historia de la alta velocidad en España.

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