Asier Martínez, campeón europeo de 25 años, comenta sobre los ingresos en atletismo: «Un medallista olímpico puede alcanzar 50.000 €»

Asier Martínez celebra la victoria en el Campeonato de Europa. El navarro desmontó la idea de que un atleta pueda ganar los 300.000 euros que recibía Usain Bolt. En el atletismo, el trabajo de los deportistas no suele ser recompensado monetariamente.

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Asier Martínez es uno de los referentes actuales del atletismo en España, con el título europeo y el bronce mundial en 110 metros vallas, además de haber sido finalista en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Desde esa posición destacada, compartió en el podcast Los Fulanos una reflexión poco común sobre las finanzas en el deporte y el verdadero significado de «valer» como atleta.

En 2022, el atleta navarro alcanzó la cima con el oro europeo en Múnich y el bronce mundial en Eugene, situándose de inmediato entre los mejores a nivel mundial. Un año antes, había sido sexto en Tokio, logrando diploma y demostrando que España cuenta con un vallista competitivo a nivel mundial.

Hijo de antiguos atletas y ex saltador de altura, representa al atleta formado desde la base del atletismo español, hasta convertirse en campeón continental y medallista en un torneo global.

Asier Martínez desglosó el sistema de ingresos para un atleta profesional «de cierto nivel» en tres componentes claros. Primero, la vía pública: becas otorgadas por la federación o el Comité Olímpico, basadas en resultados en competiciones importantes, organizadas por categorías (medallistas, finalistas, puestos del 9º al 12º), que pueden alcanzar los 50.000 euros anuales durante dos años para quienes ganan medallas mundiales u olímpicas.

Asier Martínez, durante el Mundial de Atletismo Indoor.

Asier Martínez, durante el Mundial de Atletismo Indoor. Europa Press

El segundo componente son los contratos privados con marcas, que constituyen la principal fuente de ingresos para quienes los consiguen, variando la cuantía según la capacidad de negociación y el valor comercial del atleta.

La tercera parte, claramente menor, corresponde a los pagos por participaciones en mítines internacionales y a los premios económicos vinculados a posiciones, negociados directamente con el representante carrera a carrera.

Un deporte con remuneración limitada

Durante la entrevista, el vallista desmintió de forma directa la idea de salarios exorbitantes en el atletismo. Se refirió a casos excepcionales, como maratones que entregan hasta un millón de euros por récord mundial, para destacar que son rarezas: en una década, quizá un atleta alcance esa cifra, pero «no representa la realidad» de la mayoría.

«Siempre se dice que Bolt cobraba 300.000 dólares por carrera… claro, es Bolt. Por una Diamond League…los medallistas habituales pueden ganar entre 50.000–60.000, mientras que alguien como yo obtiene en las mejores competiciones 5.000… y ya es mucho, pónganlo en perspectiva», explicó el deportista.

Más que las cifras, lo que parece incomodarle es la narrativa que se genera alrededor. «Muchas veces… se piensa que si cobras poco eres un mal deportista», lamentó. A su juicio, se ha establecido «una escala de valor del deporte y los logros deportivos basada en lo que se gana».

Reconoce que este contexto lleva a una tentación: «o se exagera, o se vende mal o se distorsionan las cifras que se perciben en el atletismo».

«Lo que se gana en el atletismo es esto y nada más. No es ni más ni menos, pero esa es la realidad. Eso no implica que nuestro deporte sea amateur ni… esto no es un juego, somos deportistas de alto nivel y nos entregamos al máximo, pero simplemente no cobramos como otros».

Asier Martínez.

Asier Martínez. Europa Press

El deportista navarro enfatizó que reconocer que el atletismo no es tan bien remunerado no implica degradarlo a categoría amateur o a una «actividad menor».

Destaca que él y sus colegas son atletas de alto rendimiento, con cargas de entrenamiento intensas, pero que simplemente no ganan cantidades comparables a otros, así como existen especialidades peor pagadas, como la natación.

Menciona el caso de Mireia Belmonte, múltiple campeona y medallista olímpica, considerada una de las mejores nadadoras españolas de todos los tiempos, cuya relevancia deportiva supera ampliamente su remuneración económica.

Desde esta perspectiva global, su mensaje final es contundente: el valor de un deportista no debe medirse exclusivamente por sus ingresos, sino por el desempeño y sacrificio que representan sus logros, incluso si las cuentas bancarias reflejan una realidad mucho más modesta.

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