Construida sin planos por un coleccionista entusiasta, esta fortaleza de estilo medieval ahora permite recorrer sus habitaciones llenas de antigüedades, muchas disponibles para su compra durante los fines de semana
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Una fortaleza inconclusa, situada a apenas media hora de Barcelona, resguarda uno de los conjuntos más peculiares del arte privado catalán. Desde hace varios meses, el denominado Castillo de Les Fonts (también llamado Castell dels Records) abre sus puertas durante los fines de semana para brindar a los visitantes una experiencia excepcional entre torres, gárgolas y antigüedades en venta.
Su aspecto exterior ya es llamativo, pero lo que se encuentra detrás de sus muros resulta aún más sorprendente. Lo que empezó como una modesta vivienda en Terrassa fue transformándose, piedra a piedra y sin planos, en una especie de castillo medieval decorado con elementos modernistas. Su autor, Jacinto García Mas, conocido como «el Cinto», era un comerciante de vino que, impulsado por su afición a las antigüedades, decidió levantar esta fortaleza sin un plan claro, simplemente como depósito para su colección personal.
Explora el castillo de los recuerdos
La historia comienza a finales de los años 60, cuando «el Cinto» modeló esta construcción improvisada en el núcleo de Les Fonts, al sur de Terrassa. Con la colaboración de albañiles que trabajaban en sus tiempos libres, construyó un edificio laberíntico, con una única habitación habitable, escaleras sin dirección definida y espacios sin finalizar. Lo denominó «el castillo de los recuerdos» y no es casualidad: se dice que alberga en su interior esculturas barrocas, vitrinas de los condes de Urgell e incluso piezas originales atribuidas a Gaudí, como estatuas de Sant Ramon y Sant Domènec provenientes de La Pedrera.
Su viuda, Natividad, optó por abrir al público parte del castillo durante los fines de semana, específicamente los sábados y domingos, en horario de 9:00 a 14:00 horas. Su propósito es compartir la extensa colección de antigüedades y también poner a la venta algunas de las piezas acumuladas por décadas. Esta iniciativa ha reavivado el interés por la edificación, que durante años solo pudo apreciarse desde fuera. La visita ofrece la posibilidad de ingresar en un entorno surrealista, que combina romanticismo decadente con desorden arquitectónico.
Una historia con tintes controversiales
No todo ha sido admiración. En 1983, Jacinto García fue arrestado por supuesta posesión de obras de arte robadas halladas en una masía abandonada en Cervià de Ter. Él siempre sostuvo su inocencia y aseguró que había adquirido un lote por 150.000 pesetas sin conocer su origen exacto. Tras seis días en prisión, recobró la libertad al pagar una fianza. Algunas piezas fueron devueltas, pero otras, según afirmó, se mantuvieron como compensación por el dinero adelantado.
Actualmente, la apertura del castillo permite a los visitantes no solo recorrer su interior, sino también acercarse a una historia tan fascinante como turbulenta. El acceso desde Barcelona al Castillo de Les Fonts es sencillo: 30 minutos en coche por la C-58, o 40 minutos en tren desde Plaça Catalunya hasta la estación de Les Fonts, ubicada a pocos metros del recinto. Se trata de un plan de fin de semana distinto, en el que el arte, la excentricidad y la historia coexisten bajo torres que jamás se terminaron.
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