La Guardia Civil presenta su informe inicial sobre el accidente en Adamuz y pide mantener la causa bajo secreto por un mes mínimo

El documento, entregado tras cuatro días de investigación, incluye las dos cajas negras de los trenes, más de 2.500 fotografías y vídeos y la declaración del maquinista del Iryo

Un agente de la Guardia

La Guardia Civil ha entregado ya a la jueza instructora de Montoro el informe inicial sobre el accidente ferroviario en Adamuz. El siniestro, ocurrido el 18 de enero, causó la muerte de 45 personas, todas ellas identificadas, y 292 heridos. El informe, presentado tras cuatro días de pesquisas, contiene las dos cajas negras de los trenes implicados, más de 2.500 imágenes y grabaciones del lugar del choque, además de la declaración del maquinista del convoy de Iryo. Según fuentes vinculadas a la investigación comunicadas a El País, el instituto armado ha solicitado que se mantenga el secreto de la causa por un periodo mínimo de un mes.

Previo a la entrega de este documento inicial, la actuación judicial se ha orientado a la identificación de las víctimas mortales, el análisis forense y los procedimientos para la entrega de los cuerpos a sus familiares. Ahora, corresponde a la jueza determinar si otorga carácter reservado al caso, lo que implicaría que ni las víctimas ni la acusación popular tengan acceso a las diligencias.

La magistrada actualmente al frente del Tribunal de Instancia número 2 de Montoro es María del Carmen Troyano Torrejón, quien desempeña el cargo de manera interina desde agosto y cuyo mandato concluirá el 9 de febrero. Después de esa fecha, Cristina Pastor Recover asumirá la titularidad, siendo este su primer caso en puesto fijo tras superar las oposiciones. Debido a la complejidad esperada y el alto impacto mediático, el Poder Judicial ha anunciado que se sumará un juez adicional para apoyo en la instrucción.

Análisis visual y técnico del tren y la vía, testimonios y grabaciones

Durante varios días, técnicos del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil han trabajado en la zona del accidente, evaluando tanto el convoy 6189 de Iryo como el Alvia de Renfe. Aún no existe una hipótesis concluyente acerca de las causas del siniestro, aunque una de las primeras líneas de investigación plantea la posibilidad de un colapso por fatiga en la vía 1, donde se detectó un corte limpio.

Un total de 976 agentes de diversas especialidades fueron movilizados por el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, bajo la coordinación del coronel Fernando Domínguez, para avanzar en la reconstrucción de los hechos. Se tomó declaración como testigos al maquinista del Iryo, a tripulantes de ambos trenes y a algunos pasajeros. También se incorporó a la causa la grabación de una cámara de seguridad ubicada en un apeadero de Adamuz, facilitada por Adif a la justicia.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) también concentra su atención en ese punto de la infraestructura. Los técnicos evalúan la evolución de una posible fisura en el raíl, que habría producido muescas en dos convoyes anteriores hasta la rotura final al paso del tren Iryo a las 19:43, según el Ministerio de Transportes, pero no en trenes que cruzaron ese mismo tramo una hora antes. Estas marcas, menos severas que las encontradas en el tren siniestrado, se ubican en el lado opuesto.

Las autoridades pidieron al juzgado permiso para precintar y trasladar a un laboratorio en Madrid el fragmento de vía afectado para llevar a cabo un análisis técnico el 27 de enero. En este proceso participarán expertos de la CIAF, agentes de la Guardia Civil y un magistrado.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río, visitó al equipo judicial desplazado en Adamuz y manifestó que una de sus principales preocupaciones es garantizar el cumplimiento de la cadena de custodia. Cabe resaltar que uno de los bogies — la estructura del vagón que sostiene los ejes del tren — del octavo vagón de Iryo fue hallado parcialmente sumergido en un riachuelo, apoyado en una ladera a 270 metros de la vía. Un fotógrafo del New York Times afirmó haber sido quien alertó a la Guardia Civil sobre su ubicación, aunque tanto el instituto armado como el Ministerio de Transportes aseguraron que ya estaban al tanto y habían examinado anteriormente esa pieza del tren.

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