El PP mantiene abierta la posibilidad de diálogo al otorgar votos a Vox para una secretaría en la Mesa de la Asamblea

Las posturas de PP y Vox han permanecido firmes tras la rotunda ruptura de las negociaciones ocurrida ayer, hecho que se confirmó esta mañana en las votaciones para constituir la Asamblea de Extremadura. De nuevo, la derecha en esta comunidad autónoma tropieza con el mismo obstáculo de 2023, aunque en esta ocasión, al ser el PP la formación más votada, ha logrado asegurar la Presidencia de la Cámara regional.
El puesto ha correspondido a Manuel Naharro Gata, presidente provincial del PP en Badajoz, quien fue elegido en segunda votación por mayoría simple, contando con el respaldo de los 29 diputados populares, luego de que en la primera vuelta ningún aspirante alcanzara la mayoría absoluta requerida, establecida en 33 votos.
Los cuatro grupos parlamentarios se han votado a sí mismos. La candidata socialista, Blanca Martín, recibió 18 votos de su bancada; Ángel Pelayo Gordillo, 11 votos de Vox; y Nerea Fernández, 7 de Unidas Podemos. Naharro ejerció como vicepresidente segundo en la legislatura anterior.
En la elección de las dos vicepresidencias, Vox también quedó excluido. El PP otorgó su voto a su propio candidato y Unidas por Extremadura apoyó al socialista, por lo que el vicepresidente primero de la cámara es Domingo Jesús Expósito Rubio (PP), mientras que el vicepresidente segundo es Eduardo Béjar Martín, representante del grupo socialista. Béjar, originario de Casar de Palomero (Cáceres), ha sido diputado en las IX, X y XI legislaturas.
La única posibilidad de un acuerdo de legislatura surgió en la elección de las secretarías de la Mesa, donde había tres cargos disponibles. Vox consiguió uno, gracias a la candidatura de Beatriz Muñoz Rodríguez, que contó con 21 apoyos, lo que implica el respaldo de 10 diputados del PP -el voto fue secreto-. Además, María Isabel Serrano (PP) fue elegida secretaria segunda con 19 votos, mientras que José Francisco Llera, de Unidas por Extremadura, resultó secretario tercero con tres apoyos.
Con el quiebre definitivo de las negociaciones, la gobernabilidad de María Guardiola queda incierta. Ambas formaciones disponen ahora de un plazo de un mes para reanudar el diálogo y pactar un acuerdo que, a día de hoy, parece complicado, por lo que Extremadura podría enfrentarse a nuevas elecciones en primavera.
«Sin respeto a Vox, no habrá acuerdo»
El portavoz del Grupo Parlamentario Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, acusó al Partido Popular y a su presidenta, María Guardiola, de obstaculizar cualquier posibilidad de pacto tras la constitución de la Asamblea de Extremadura, conduciendo a la región hacia una repetición electoral: «Sigue comportándose como si tuviera mayoría absoluta y rechaza negociar, a pesar del evidente mandato de las urnas».
El diputado regional de Vox lamentó que «ni siquiera se haya querido debatir la Presidencia de la Asamblea», acción que, según comentó, habría sido «una excelente forma de comenzar» mediante un acuerdo entre PP y VOX. Sin embargo, señaló que no fue así «porque el Partido Popular y la señora Guardiola no lo permitieron». En este sentido, Fernández Calle responsabilizó directamente a Guardiola: «Ella sola será responsable si Extremadura vuelve a ir a elecciones.»
Fernández Calle recordó que los extremeños ya afrontaron unas elecciones innecesarias, con un coste superior a siete millones de euros, y criticó que ahora el PP pretenda retomar negociaciones «sobre asuntos que rechazó abordar en octubre», manteniendo una actitud de imposición.
El diputado de Vox reiteró que están dispuestos a dialogar, pero siempre respetando el resultado electoral: «Defenderemos cada voto y la confianza que nos han otorgado los extremeños con toda nuestra fuerza, pase lo que pase.»
En este contexto, alertó que gestos del PP como la cesión de sus votos para que Vox lograse una secretaría «no representan ningún avance real» y rechazó cualquier tipo de acuerdo parcial: «Si el Partido Popular piensa que podrá comprarnos con pequeñas concesiones, va por mal camino.»
El líder de Vox insistió en que existe un marco claro y viable para la negociación, ya en manos de Guardiola, y subrayó que las demandas de su formación son las mismas que ha defendido durante los últimos dos años y medio.
Finalmente, aclaró que su formación desea integrarse en el Gobierno para implementar sus políticas, pero solo si hay un acuerdo previo sobre las medidas a llevar a cabo, descartando cualquier abstención: «Sin respeto a los más de 90.000 votantes de Vox, no habrá acuerdo«, afirmó.
Por su parte, María Guardiola aseguró que contactará con el equipo negociador de Vox «esta misma mañana» para intentar retomar las conversaciones de investidura, y destacó que no puede aceptar todos sus planteamientos, dado que Vox es la tercera fuerza política tras las elecciones. Guardiola evitó subir el tono frente a Vox y enfatizó que lo prioritario son «los intereses de los extremeños», comprometiéndose a trabajar para lograr un pacto que permita gobernar Extremadura.

