El convenio con Mercosur impulsa el aceite de oliva español, mientras crecen las inquietudes por una posible reubicación de la producción a Sudamérica

Cuando entre en vigor, los aranceles para este producto serán eliminados para las importaciones desde Europa, mientras que para la exportación irán reduciéndose hasta ser suprimidos dentro de 15 años

Varias personas recogen aceitunas durante

El convenio comercial entre la Unión Europea y el Mercosur ha generado inquietud entre agricultores y ganaderos europeos, quienes temen que sus productos puedan perder terreno en el mercado interno frente a las importaciones más económicas procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Pese a estas preocupaciones, desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa se prevé que la liberalización podría impulsar un aumento del 50% en las exportaciones agroalimentarias españolas.

En teoría, el principal favorecido por este pacto comercial es el aceite de oliva español, que tendría la posibilidad de ampliar su presencia en los cuatro países de la alianza sudamericana. Según el acuerdo, los aranceles sobre el aceite español se reducirán progresivamente hasta desaparecer en un plazo de 15 años. Por otro lado, los impuestos a las importaciones procedentes del Mercosur serán eliminados desde la entrada en vigor del acuerdo.

Actualmente, el 98% del volumen exportado de este producto hacia el bloque está destinado a Brasil, donde se aplica un arancel del 10%. Brasil, bajo el gobierno de Lula da Silva, ocupó el puesto número 14 entre los principales destinos en la campaña 2024-2025, con exportaciones valoradas en 68,3 millones de euros, representando el 1,4% del total de ventas internacionales. En contraste, Argentina mantiene una carga impositiva del 31%, combinando aranceles e impuestos internos, aunque su mercado es reducido debido a que también son productores.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la implementación de un conjunto de iniciativas para fomentar el «urgente» reto generacional en la agricultura y ganadería española, incluyendo la creación de Tierra Joven, una plataforma destinada a la información y movilización de tierras agrícolas. (Europa Press/La Moncloa)

Brasil, entre los principales importadores de aceite de oliva español

“En el caso del aceite de oliva, tras la firma del acuerdo con Canadá, las exportaciones se multiplicaron por ocho. Se es consciente del potencial y la eliminación paulatina de aranceles en un mercado como el brasileño representa una gran oportunidad”, resalta a Infobae Cristóbal Cano, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

“Es un mercado con déficit que, naturalmente y debido a la idiosincrasia regional, resulta un mercado natural para España. La liberación arancelaria facilitará la absorción del aceite de oliva español, no sólo para el mercado interno de Brasil, sino que podría también cubrir la demanda de países vecinos e incluso de Estados Unidos o Canadá”, subraya el consultor y analista agronómico internacional Juan Vilar en un comunicado.

Vilar añade que este acuerdo puede brindar una oportunidad para los olivares americanos, ya que en un periodo donde no hay producción de aceite de oliva en Europa, podrían aprovechar para comercializar producto recién elaborado entre abril y julio en el hemisferio norte, utilizando el principio de oportunidad, debido a que en esos meses no existe disponibilidad de producto europeo recién producido.

Aunque los datos parecen favorecer el incremento de exportaciones, algunos sectores agrícolas mantienen escepticismo sobre sus beneficios. “Habrá que observar cómo crece el consumo tras este acuerdo, porque no se trata de una región donde culturalmente se utilice este aceite”, comenta a Infobae Andoni García, responsable de Organización de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

(Ministerio de Agricultura)

La preocupación por el traslado de los cultivos a Sudamérica

García compara este acuerdo con lo ocurrido con Marruecos: “Al principio, se presentan importaciones a bajo costo que llegan en momentos críticos y afectan la reducción de precios para el agricultor. Posteriormente, en una segunda fase, la producción se deslocaliza. Empresas europeas y españolas producen en ese país. Existe el temor de que el aceite termine deslocalizándose”.

Uno de los aspectos más importantes del acuerdo es la protección de las figuras de calidad, ya que se asegura la salvaguarda de 354 Indicaciones Geográficas de la UE en los países del Mercosur. Esto implica que las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) dispondrán de un marco legal para enfrentar la competencia desleal y el uso de nomenclaturas que imitan productos europeos en el mercado sudamericano. Sin embargo, en lo que respecta al aceite de oliva, existen producciones locales en los países del Mercosur.

Según explica Vilar, los países que forman parte del bloque latinoamericano cuentan con un total de 158.000 hectáreas de olivar, de las cuales el 29% se destina a la aceituna de mesa y el 71% restante a aceituna para almazara, con un olivar moderno, intensivo y de riego. Además, el analista señala que el tamaño medio de las parcelas es de 96 hectáreas, pero el consumo medio de aceite por persona anualmente no supera los 300 gramos, alcanzando en total unas 78.000 toneladas al año; sin embargo, la producción se sitúa en torno a las 35.000 toneladas, lo que genera un déficit en la producción.

Respecto al temor sobre la deslocalización de los olivares, Cristóbal Cano aclara que “el sector agrícola no es fabricar tornillos”, y para cultivar cualquier producto se requieren condiciones agronómicas, un clima adecuado y la experiencia de los agricultores y ganaderos. “Aquí no se puede producir café por más que se desee. En todo España no es posible cultivar aceite de oliva, imagínese en Mercosur”, precisa.

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