Faes advierte que Sánchez convocará elecciones tras generar una profunda crisis constitucional que dividirá España

El presidente de la fundación Faes, José María Aznar.

Faes, el think tank liderado por José María Aznar, anticipa que Pedro Sánchez generará una crisis constitucional significativa para aumentar la polarización en España antes de llamar a elecciones.

De acuerdo con Faes, Sánchez podría impulsar el reconocimiento nacional de Cataluña y País Vasco o modificar la financiación autonómica con el objetivo de desestabilizar el sistema.

Expertos consultados alertan que el presidente estaría dispuesto a ceder competencias y traspasar límites institucionales para mantenerse en el poder.

Los analistas coinciden en que la táctica de Sánchez se fundamenta en la polarización política, aunque el temor a la ultraderecha ya no moviliza como antes.

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (Faes), presidida por José María Aznar, sostiene una hipótesis contraria a la corriente sobre las intenciones de Pedro Sánchez.

Este think tank afirma que el presidente del Gobierno convocará elecciones generales tras desencadenar una «crisis constitucional profunda» que acentuará aún más la polarización política en España. Así lo señalaba en un editorial esta semana.

Sánchez no desea parecer rehén de los separatistas, de quienes depende para seguir en el poder, por lo que procura presentar sus concesiones como pactos en beneficio del interés común, y no como un enfrentamiento.

La inquietante predicción que hace Faes, de un Sánchez que abandona las apariencias para plantear un desafío político que pueda romper el sistema creado por la Constitución de 1978, va en dirección opuesta a lo esperado.

¿Qué fundamentos tiene este laboratorio de ideas de Aznar para sostener esta conclusión? Se apoyan en dos motivos.

Primero, que Sánchez «busca la confrontación más decisiva para que un electorado reticente olvide episodios desafortunados», en clara alusión a los casos de corrupción que rodean al Gobierno.

Y segundo, que ya no dispone de otra ruta para aferrarse al poder, porque «el separatismo no se puede apaciguar simplemente con promesas o concesiones que no incluyan asuntos esenciales».

¿Cómo generará esa «crisis constitucional»? Según Faes, será mediante el «reconocimiento nacional» de Cataluña y País Vasco, o mediante un cambio en el sistema de financiación que provoque la «implosión fiscal del Estado».

El think tank destaca un «proceso soberanista gradual» ya documentado, encaminado hacia la creación de la «República Confederal de Euskal Herria». Además, en cuanto a la financiación autonómica, resalta un énfasis en la «singularidad» para Cataluña.

Especialistas consultados por EL ESPAÑOL coinciden en que Sánchez está dispuesto a hacer lo que sea necesario para mantenerse en Moncloa, incluso si debe sobrepasar «líneas rojas».

Jordi Rodríguez-Virgili, profesor de Comunicación Política en la Universidad de Navarra, interpreta la predicción de Faes como una «señal de alarma» sobre las posibles maniobras de un presidente «que trasciende todos aquellos límites que aseguró no cruzar».

«Sánchez sabe que puede perder las próximas elecciones generales, por lo que cederá en todo lo que requieran sus aliados. La dificultad es que todas las medidas que apruebe serán complicadas de revertir para la oposición actual cuando asuma el Gobierno, y esto avivará el clima político y le permitirá la posibilidad de regresar«, señala.

«Ceder competencias»

Rodríguez-Virgili también señala que Sánchez está replicando la estrategia del 23-J, acercándose a los territorios donde PP y Vox obtienen menos votos.

«Su meta es ganar en Cataluña y para eso debe conceder a sus socios todo lo que exijan. Es importante considerar que este es un territorio que impidió que Feijoó y Abascal lograran la investidura. Cataluña y País Vasco son los bastiones donde Sánchez saca ventaja frente a sus rivales».

Por su parte, Manuel Mostaza Barrios, politólogo y director de Asuntos Públicos en la consultora Atrevia, estima que el reconocimiento nacional de Cataluña y País Vasco es un escenario «posible, pero no probable».

«Sánchez estaría dispuesto a ceder competencias constitucionales para mantenerse en el poder, pero no podrá hacerlo debido a su debilitamiento político. En su partido, crecen las voces críticas y los resultados electorales no acompañan. No tiene legitimidad para plantear este reconocimiento, pero pretende debilitar el sistema institucional y generar división«, puntualiza.

Ambos analistas señalan la polarización como el eje fundamental de la acción política del presidente del Gobierno y comparten la predicción de Faes de que «la fase final del sanchismo será la más peligrosa, diseñada para intensificar la confrontación hasta un punto de ruptura como estrategia de supervivencia política».

«La confrontación es su lema y forma parte de su ADN político. Usa la división como núcleo de su discurso. Para él, el fin justifica los medios, lo que contraviene la esencia de una democracia liberal. Cree que todo lo que no está explícitamente prohibido es válido, y esto perjudica profundamente nuestro sistema político y la institucionalidad», explica Mostaza.

«Pretende agravar la polarización ya existente. Su retórica siempre ha sido confrontacional. Un ejemplo claro es su discurso de investidura, cuando propuso la idea de levantar un muro para enfrentar a los españoles entre sí», añade Rodríguez-Virgili.

«Que viene el lobo»

A pesar de fomentar la polarización y el temor a la ultraderecha, Mostaza considera que la táctica de «que viene el lobo» ya no le funcionará como en 2023 porque «Vox ya no genera miedo».

«El argumento de que debo permanecer en el poder porque la derecha está cerca pierde fuerza en un entorno que, precisamente, se está moviendo hacia esa posición. El ejemplo está en Extremadura», sostiene.

De igual modo, Rodríguez-Virgili comenta que «el temor hacia Vox está disminuyendo».

Faes también pronostica un «colapso del socialismo», incluso en los bastiones tradicionales del PSOE, pero señala que la única preocupación aparente de Sánchez es «reparar la red de seguridad que amortigüe sus caídas».

Según ambos politólogos, Sánchez siempre actúa de manera que beneficie sus intereses, como se evidenció en su cambio de posición respecto a la amnistía de los procesados catalanes.

«Él afirmó que no era posible y luego cambió de parecer. Nunca explicó por qué esa medida era positiva o negativa para España, simplemente modificó su postura porque necesitaba siete votos. Lo que realmente cambió fue su necesidad personal», afirma Rodríguez-Virgili.

No obstante, según Mostaza, el PSOE le cobrará a Sánchez «las cuentas pendientes» debido a la cantidad de daños políticos acumulados. «Desde que preside el partido, ha perdido poder institucional», concluye.

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