El aliado principal de Díaz revela la vía para alcanzar un acuerdo con Podemos

Antonio Maíllo sostiene que Sumar, «en su forma actual, no es una herramienta capaz de reunir» a partidos y personas. De esta manera, cuestiona el pilar fundamental del proyecto y de su liderazgo.

La ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, junto al coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, en 2025

Se tambalea la posición de liderazgo de Yolanda Díaz en la reestructuración de la izquierda alternativa para los próximos comicios. En medio de las negociaciones entre las principales fuerzas políticas para conformar la nueva candidatura, Izquierda Unida (IU) muestra la salida a la vicepresidenta segunda del Gobierno. Argumenta que solo de esta forma podría reconstruirse un espacio ahora fragmentado y volver a unir fuerzas con Podemos, otros partidos y personas que por ahora rechazan esta coalición debido a su rechazo hacia ella.

El principal obstáculo para pactar fue identificado por Podemos: señalaban a Díaz como el problema central, con quien rompieron definitivamente en diciembre de 2023 tras una relación tormentosa dentro de Sumar y anteriormente en Unidas Podemos, cuando Pablo Iglesias le entregó el liderazgo y se convirtió en referente del espacio político.

En ese momento, Díaz era una figura imparable que movilizaba al electorado y contaba con una gestión exitosa en el Ministerio de Trabajo. Podemos, incapaz de controlarla como deseaba, tuvo que aceptar su liderazgo y firmó su incorporación a Sumar bajo tales tensiones que la alianza duró apenas seis meses antes de romperse.

Esta fractura es el núcleo del problema actual. A medida que se acercan meses decisivos para conformar una candidatura para las generales, la realidad difícilmente permite la unidad. La razón sigue siendo la misma: Podemos veta cualquier acuerdo con Movimiento Sumar —el partido de Díaz— y opta por presentarse en solitario. Esto, por el momento, fragmenta el voto en elecciones autonómicas y europeas, pero un escenario similar en las generales podría causar un daño grave a las perspectivas del espacio y entregar a PP y Vox la llave de La Moncloa debido a la significativa pérdida de escaños que implicaría.

Díaz fundó Sumar como un espacio destinado a integrar los fragmentos dispersos de la izquierda desde 2017. El propio nombre expresaba esta intención. Ahora, IU cuestiona la esencia del proyecto de la vicepresidenta, negando que posea esa capacidad de unificación. «Está claro que la coalición Sumar, tal y como está constituida actualmente, no es un instrumento apto para aglutinar al conjunto de organizaciones políticas y personas comprometidas en evitar un gobierno de PP y Vox», declara el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo.

Esta afirmación, que forma parte del Informe Político que se presentará esta jornada en la Coordinadora Federal de IU, el máximo órgano entre congresos, expone el problema fundamental de Sumar y, al mismo tiempo, señala a Díaz. Porque invalida el elemento fundacional de Sumar y la legitimidad de Díaz: su capacidad de «aglutinar». Además, advierte sobre el obstáculo para sumar a Podemos y otros actores a la coalición. No sólo los morados abandonaron el proyecto; también Alianza Verde y Drago Canarias. Compromís está a medias. Més per Mallorca y Chunta Aragonesista lo consideraron. En definitiva, un tercio de los votos de Sumar en las generales se ha evaporado. Según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, a principios de enero, un 8,5% de los votos se dirige a Sumar (13 escaños), mientras que un 4,4% opta por Podemos (dos escaños). Cuando concurrieron juntos, alcanzaron un 12,3% del voto y obtuvieron 31 diputados.

En el espacio político pesa la responsabilidad del «momento histórico». No desean facilitar que PP y Vox consigan la mayoría abrumadora que señalan las encuestas. Por eso se multiplican los llamados a consensuar. Díaz también los ha hecho, especialmente desde marzo, dirigiéndose expresamente a Podemos para avanzar juntos. La respuesta de Podemos es conocida: no pactarán con Díaz y exigen que los demás la abandonen para sumarse a ellos.

IU rechaza esta maniobra de abandonar a Sumar. Por mucho que Podemos la busque, no la encontrará en ese camino. Por el contrario, Maíllo ha reclamado la unión de todos los partidos sin vetos cruzados, con un programa común y un procedimiento democrático para resolver discrepancias y tomar decisiones. Desde unas primarias para seleccionar candidato hasta una mesa de debate para deliberar y decidir.

El asunto clave es qué decisión tomará Díaz. Ella evita confirmar si buscará ser candidata. Su equipo, formado por colaboradores y ministros, elude la cuestión, dejando su futuro en incertidumbre. Sumar es el único de los cinco partidos nacionales que aún no ha definido a su cabeza de lista, abriendo espacio a todo tipo de especulaciones, inclusive la posibilidad de que surja una figura alternativa para ese rol. Pablo Bustinduy se descartó, y los rumores han ubicado a Unai Sordo entre los posibles candidatos.

Los partidos del espacio desconocen también las intenciones de Díaz, interpretando sus gestos y analizando sus movimientos para obtener pistas. Recientemente, algunos consideran que planea repetir, dada la actitud combativa que ha asumido con el PSOE y la pérdida de su principal bandera: la reducción de la jornada laboral. Pero no existen certezas. Si decide presentarse, Díaz podría enfrentar unas primarias para conseguir la candidatura, algo inédito para ella, dado que en 2023 no se realizó ningún proceso de este tipo, ni hubo dudas. El riesgo de estas primarias reside en medir apoyos internos y la posibilidad de que surjan candidaturas alternativas.

IU ha sido muy crítica con el desempeño de Díaz en su rol, y Maíllo ha venido alertando contra los «liderazgos que ya resultan fallidos», los «hiperliderazgos» y las «designaciones monárquicas», alusiones que en varias ocasiones se han dirigido hacia ella.

Actualmente, IU, Movimiento Sumar, Comunes y Más Madrid negocian la candidatura sin esperar a resolver esta incógnita, aunque la sombra de Podemos permanece, y Díaz ha dejado de ser considerada intocable.

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