Entre senderos cubiertos de musgo y un bosque que ha reclamado su espacio, se esconden unas ruinas que parecen surgidas de una leyenda. Un paseo por este rincón del interior gallego invita a descubrir un lugar de lo más misterioso
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Ocultas bajo un espeso manto de musgo, silvas y árboles centenarios, unas viejas construcciones de granito emergen en el interior de Galicia como uno de esos espacios que parecen detenidos en el tiempo. El visitante que avanza por los senderos del bosque se topa con ruinas envueltas en silencio, rodeadas de naturaleza y cargadas de un halo de misterio que ha convertido este lugar en un punto de atracción para senderistas y amantes del patrimonio olvidado. Su origen se sitúa en el siglo XVIII y, aunque su historia precisa continúa siendo imprecisa, la leyenda ha logrado fortalecer su atractivo.
Estas edificaciones se encuentran en la pequeña aldea de A Godela, dentro del municipio pontevedrés de Cerdedo-Cotobade, y son conocidas como la Casa da Peste. Se trata de un conjunto de viviendas rurales levantadas en granito, destacando la casa principal por un singular pórtico con dos grandes arcos de medio punto, un elemento poco común en la arquitectura doméstica de aquel tiempo. Una inscripción conservada en un dintel fecha su construcción en el año 1721, durante el siglo de las luces. Junto a esta edificación sobresalen detalles como un balcón con rejas de forja, ventanas con rejas en la planta baja y un notable peto de ánimas que aun mantiene restos de policromía.
Entre la leyenda y la historia
El nombre de la Casa da Peste proviene de una tradición oral muy extendida en la zona, según la cual estas viviendas habrían servido para recluir a personas infectadas por la peste. No hay evidencias documentales que respalden este uso, aunque la historia ha cobrado fuerza al coincidir la fecha de construcción con una de las últimas epidemias que afectaron a Galicia en el primer tercio del siglo XVIII. Esta combinación de mito y realidad, unida a elementos arquitectónicos poco frecuentes como las rejas en ventanas, alimenta la curiosidad de los visitantes y refuerza su carácter enigmático.
Más allá de la casa principal, el entorno ofrece un recorrido de gran interés paisajístico y etnográfico. Desde el peto de ánimas arranca un sendero que conduce hasta el Ponte do Peso, un puente de un solo arco del siglo XVIII sobre el río Barbeira, integrado en rutas locales de senderismo. El conjunto incluye además restos de hórreos, antiguas lareiras, una herrería llamada la Forxa do Martín y otros elementos de la arquitectura popular gallega. Sin embargo, la visita requiere precaución, ya que el avanzado estado de ruina de las edificaciones implica riesgos de desprendimientos y derrumbes, especialmente en las plantas superiores.
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Ocultas bajo un espeso manto de musgo, silvas y árboles centenarios, unas antiguas construcciones de granito emergen en el interior de Galicia como uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. El visitante que se adentra por los senderos del bosque se encuentra con ruinas envueltas en silencio, rodeadas de naturaleza y cargadas de un halo de misterio que ha convertido este enclave en un reclamo para senderistas y amantes del patrimonio olvidado. Su origen se remonta al siglo XVIII y, aunque su historia real sigue siendo difusa, la leyenda ha terminado por consolidar su atractivo.

