En el corazón del Alt Empordà, este municipio cautiva al visitante con joyas inesperadas como su retablo de alabastro de seis metros o el laberinto del antiguo barrio judío
- Entre viñedos, fábricas y masías centenarias: el encantador pueblo catalán que vio nacer a Rosalía
- El pueblo único de Cataluña poco conocido que está dentro de una fortaleza medieval y en el que solo viven 18 habitantes
Castelló d’Empúries, uno de los pueblos con más historia de Cataluña, conserva un patrimonio arquitectónico y cultural que atrae al visitante incluso durante los meses más fríos. Es un espacio donde el tiempo parece haberse detenido entre murallas, plazas con soportales y la memoria de nobles y trovadores, y que recientemente ha captado la atención de la revista National Geographic.
La sorpresa no reside únicamente en su atmósfera de cuento o en su estratégica ubicación en el Empordà, sino también en una iglesia de gran tamaño que nunca llegó a ser oficialmente catedral. La basílica de Santa María domina el casco antiguo con la firmeza de quien pretendió competir con Girona o Barcelona, aunque sin poseer obispo. No obstante, el pueblo la considera su «catedral», emblema de una ambición que persiste con el paso del tiempo.
Una travesía por la antigua capital condal
Castelló d’Empúries fue durante siglos el núcleo político y comercial del condado. De aquella época dorada permanecen restos distribuidos por todo su entramado urbano: la plaza de las Coles, la del Vino y la del Aceite recuerdan las actividades pasadas; el portal de la Gallarda mantiene un tramo original de muralla, y la antigua Curia, que funcionó como tribunal y prisión, alberga hoy el Museo de Historia Medieval.
En el interior de la basílica, tres naves góticas sostienen un retablo de alabastro, una obra del gótico flamígero que desafía el paso del tiempo. Tallado con extrema delicadeza, esta pieza de seis metros y medio de altura brilla por su textura casi etérea. El escultor francés Ponç Gaspar es reconocido como su autor principal, aunque numerosos artesanos anónimos también imprimieron su sello. Actualmente, esta singularidad le otorgó el título de basílica menor, concedido por el papa Juan Pablo II en 2001, y su designación como Monumento Nacional desde 1931.
Casa Gran y la Llotja. Los muros de la antigua prisión medieval todavía conservan grafitos grabados por quienes esperaban justicia hace siglos.
La historia coexiste hoy con rutas naturales como la vía verde del río Muga, que conecta Castelló con Empuriabrava, la marina residencial que representa un contrapunto contemporáneo frente a la villa medieval. Desde ahí, se puede explorar el Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà, santuario para aves y senderistas.
Gastronomía, festivales y arte trovadoresco
La identidad local se completa con una gastronomía basada en productos de la zona como el foie-gras, el pato y las verduras de temporada, además de dulces tradicionales como los bruels o los rocs de Castelló. Castelló d’Empúries mantiene vivas sus tradiciones a través de un calendario festivo que combina historia, cultura popular y costumbres. En febrero se celebra la Fiesta de la Candelaria, considerada la Fiesta Mayor de Invierno, con actividades alrededor de la basílica y el casco histórico.
En septiembre tiene lugar el Festival Terra de Trobadors, una de las recreaciones medievales más completas de Cataluña, que incluye mercado, desfiles, música antigua y espectáculos que sumergen a la villa en el ambiente del siglo XIII. Por otra parte, en noviembre, el Foc de Castelló conmemora la batalla de 1874 entre carlistas y liberales mediante una recreación histórica que toma las calles del municipio.
Castelló d’Empúries se encuentra bien comunicada tanto por carretera como por transporte público. Desde Barcelona, el viaje en coche dura cerca de 1 hora y 45 minutos por la autopista AP-7. Desde Girona, el trayecto es de aproximadamente 45 minutos por la misma vía. Para quienes optan por el transporte público, la opción más práctica es tomar el tren hasta Figueres y, desde allí, el autobús de la línea 12, operado por la empresa SARFA, que conecta directamente con el centro urbano.
- Entre viñedos, fábricas y masías centenarias: el encantador pueblo catalán que vio nacer a Rosalía
- El pueblo único de Cataluña poco conocido que está dentro de una fortaleza medieval y en el que solo viven 18 habitantes
Castelló d’Empúries, uno de los pueblos con más historia de Cataluña, conserva un patrimonio arquitectónico y cultural que atrae al visitante incluso durante los meses más fríos. Es un espacio donde el tiempo parece haberse detenido entre murallas, plazas con soportales y la memoria de nobles y trovadores, y que recientemente ha captado la atención de la revista National Geographic.

