Movimiento Revolucionario Oriental

Ante la crisis de la Caja Bancaria, el gobierno propone: Una confiscación brutal de salarios y jubilaciones

Mario Rossi Garretano

26.04.07

Como el déficit mensual alcanza a 4 millones de dólares (45 millones en 2006 y una previsión de 75 millones en 2007), el gobierno del Frente Amplio no ha encontrado mejor fórmula para “resolver la crisis”, que poner en práctica una brutal confiscación a los ingresos de los trabajadores bancarios. Y, de paso, barrer con derechos conquistados en materia previsional. Obedeciendo al FMI Siguiendo al pie de la letra con la Carta de Intención firmada con el FMI (8 de junio 2005), el gobierno “progresista” se descargó con una fórmula inaceptable para los trabajadores, jubilados y pensionistas bancarios. A tal punto que, por primera vez en muchos años, no solo generó una declaración conjunta de rechazo de todas las agrupaciones bancarias con representación en el Consejo Central de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), sino también un plan de movilizaciones de instrumentación urgente. Con la fórmula del gobierno, el aporte actual de los jubilados a la Caja Bancaria de 15 millones de dólares pasaría a 40 millones de dólares. Aumenta la edad jubilatoria actual de 60 años para los hombres y de 55 años para las mujeres a 63 años para las mujeres y 65 años para los hombres. Fija la tasa de reemplazo (porcentaje del sueldo actual con respecto a la jubilación) en un 50%, cuando ahora ronda más del 60%; en la actualidad es el promedio de los últimos tres años y se lleva en la nueva fórmula al promedio de los últimos 15 años. El proyecto del gobierno, expropiatorio de los ingresos de los jubilados, prevé un modelo de franjas que va de de 6 a 25 Bases de Prestación y Contribución (entre 9,816 y 40,900 pesos) a las que se aplicarán tasas progresivas que van de 40% al 100%. Por ejemplo; de una jubilación de 10 BPC ($16.360) el descuento jubilatorio de la nueva normativa sería de $2.617, sin tener en cuenta el impuesto a la renta. El límite de ingreso jubilatorio sería de $ 26.000.- El gobierno no estaría dispuesto a aportar dinero del estado, hasta tanto no se agotaran todas las reservas de la Caja Bancaria, promoviendo su liquidación definitiva. Mientras tanto, aumenta a límites expropiatorios los aportes de los jubilados y trabajadores bancarios, rebaja el aporte patronal de los banqueros en un 6,5%. Banqueros que ganan más El capital bancario ha tenido en 2006 una ganancia de 230 millones de dólares, un aumento con respecto al 2005 de más de un 50%. El año pasado los bancos locales tuvieron una ganancia tasada con respecto al patrimonio de un 18,7%, una de las más altas de la región superado solamente por Brasil que trepó a más del 20%. Y, para beneplácito de los banqueros, la nueva reforma tributaria favorece al capital financiero, eliminando el Impuesto a los Activos de Empresas Bancarias (IMABA) y el Impuesto al Control del Sistema Financiero (ICOSIFI) y se suma la reducción de la tasa del impuesto a la renta (ahora IRAE) del 30% al 25%, un aumento de 3 a 5 años del período de deducción de posibles pérdidas fiscales, se amplían la nómina de bienes y período de cómputo de 1 a 3 años del beneficio por reinversiones y deducciones por incremento de puestos de trabajo reales. Todas estas ventajas son limitadas solamente con la Tasa de Control Regulatorio del Sistema Financiero del uno por mil, o sea un tercio de todo lo que pagaban los bancos por los impuestos anteriores que con la reforma caducan. A esta política financiera neoliberal, se le suma la “devolución” de 40 millones de dólares, al Banco Comercial (los mismos dueños que lo fundieron); la venta a BANDES (Venezuela) COFAC, otra banca cooperativa fundida, que por su función social tendría que haber quedado en manos del Estado; el desmantelamiento del Banco Hipotecario; la conversión del Banco República en un banco comercial especulativo con 3 mil millones de dólares colocados en el exterior, la mayor fuente de ganancias de la banca estatal, de acuerdo a lo declarado por el Presidente del BROU Callón; la conversión del Banco Central en un organismo “autónomo”, con un superintendente de bancos, como Luis Porto, al cual le quitaron por cinco años el derecho del ejercicio de la administración bancaria por su (mala) actuación en la cooperativa financiera CAYCU, a quien el gobierno lo nomina para el cargo en función por su “conocimiento del sistema financiero”. Trabajadores que ganan menos Ni los trabajadores bancarios, ni los jubilados bancarios han tenido ingerencia en las políticas económicas de todos los gobiernos que convirtieron al país en una plaza financiera. El secreto bancario y la liberación de las tasas financieras, donde el Estado no ha fijado topes, han permitido el lavado de dinero, el contrabando de metales preciosos, las estafas bancarias con banqueros millonarios y el reciclaje de capitales producto de las privatizaciones y la corrupción. Los trabajadores bancarios desde 1990 han aportado a Rentas Generales por concepto del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) más de 500 millones de dólares, cuyo destino principal ha sido el abultado déficit del Banco de Previsión Social, mientras también los trabajadores bancarios aportaban a la Caja Bancaria, sin recibir ésta ningún aporte del Estado. Los sueldos de los trabajadores bancarios y jubilaciones por encima de la media del ingreso nacional, fue el resultado de la lucha y la movilización. La bonanza financiera promovida por la euforia neoliberal, le permitió a AEBU presionar hacia el alza de los salarios. Sin embargo, las crisis posteriores (principalmente desde 2002), han llevado a la actividad bancaria a contraerse y concentrarse en menos bancos, menos empleos, caída salarial y mayor pasaje de trabajadores a fórmulas de jubilaciones anticipadas, llevando a la Caja Bancaria a la situación deficitaria del presente. Una encuesta realizada a fines del 2006 por el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales a pedido de AEBU certifica que: – la mayoría de los empleados bancarios tienen más de 40 años. Un 67% cree que la estabilidad laboral ha empeorado después del 2002, un 55% que ha bajado su salario y un 48% que se han deteriorado las condiciones de trabajo y beneficios económicos. Existe una visión más negativa en la banca oficial que en la privada; – siendo la Canasta Familiar para una familia tipo (pareja con dos hijos en edad escolar) de 30 mil pesos según Semanario Búsqueda, el 65% de los trabajadores bancarios gana entre 15 mil pesos y 40 mil pesos y hay un porcentaje (19%) que gana por encima de 40 mil pesos, más en el sector privado que en el público. Más del 50% son universitarios, en la banca privada un 27,3% culminó su carrera y en la banca oficial un 21,3%. En la mayoría de los casos es el único o principal ingreso del núcleo familiar. El 73% de los hogares tienen más de tres integrantes y un 52% más de cuatro; – las jubilaciones y pensiones bancarias ascienden a unas 18 mil, siendo unas 1800 las que superan los 50 mil pesos donde el estado no coloca un solo peso; mientras que en el BPS, unas 20 mil superan los 100 mil pesos, poniendo el estado un peso de cada dos, para el pago de las jubilaciones y pensiones del BPS donde cientos de miles de jubilaciones y pensiones no llegan a dos mil y tres mil pesos. Un mismo análisis correspondería a las cajas militar y policial. Medidas anticapitalistas La única salida aceptable para los trabajadores es que “quien gane más pague más”. Esto se puede aplicar perfectamente en el sistema bancario: AEBU ha planteado una serie de medidas, (todas resistidas por el gobierno del Frente Amplio): impuesto a las transacciones financieras, ingreso del sector parabancario (financieras, cambios, red de pagos, etc.) al sector financiero aportando a la Caja Bancaria, financiamiento tripartito como en todos los casos del resto del país en materia de la previsión social (Estado, aportes patronales y aportes de los trabajadores); ingresos de personal a los bancos oficiales. Habría que incorporar a este conjunto de medidas, otras fundamentales, como parte de un programa anticapitalista, de liberación nacional y social: la derogación de las AFAPS; el levantamiento del secreto bancario, la nacionalización y estatización de la banca, la creación de bancos municipales, de bancos de fomento; y la estricta supervisión tanto del Banco Central, como del conjunto del “sistema financiero”.

Artículo publicado en el Mensuario Construyendo N°23 de Abril de 2007

Scroll al inicio