Un hombre adquirió un nuevo idioma tras una severa reacción a un antipsicótico, aprendido gracias a los dibujos animados

Lo que se denomina síndrome de la lengua extranjera se ha presentado hasta nueve veces tras anestesia general, según detalla el Boletín científico del Instituto de Salud Mental de Serbia

Un paciente en un hospital

Hace un año, el Instituto de Salud Mental de Belgrado reportó que un hombre de 34 años ingresó en ese hospital tras varios meses sin lograr dormir y con un marcado deterioro en su estado emocional. Sufría un trastorno esquizoafectivo, una enfermedad mental que ya había requerido hospitalización previa. No obstante, en esa ocasión atravesaba un episodio depresivo grave: permanecía en silencio, presentaba una apatía notable y no podía llevar una vida cotidiana normal. Además, padecía un insomnio persistente que se extendía por seis meses y no respondía a su tratamiento habitual.

Días después, el paciente que hasta entonces no había emitido palabra se incorporó repentinamente en la cama y comenzó a hablar con fluidez. Sin embargo, no utilizó su idioma natal, el serbio, sino que lo hizo en inglés. Este episodio duró aproximadamente cinco minutos y, tras ello, volvió al silencio total.

El caso fue publicado en enero de 2025 en Annals of General Psychiatry y posteriormente analizado en el Scientific Bulletin of the Institute of Mental Health, publicado en abril. Los autores recuerdan que el llamado síndrome de la lengua extranjera es “un fenómeno neuropsiquiátrico extremadamente raro, documentado únicamente tras anestesia general”. Sin embargo, este episodio representó un precedente, dado que fue el “primer caso reportado de su aparición en relación con un síndrome neuroléptico maligno” (SNM), ampliando así el espectro de manifestaciones clínicas poco comunes de esta complicación grave.

Hasta abril de 2025 se habían documentado nueve casos, todos en hombres

Durante su ingreso, tal como se menciona en el boletín, recibió tratamiento con levomepromazina y valproato, iniciándose además un cambio a litio. Debido a la persistencia del insomnio, sin lograr dormir más de dos horas seguidas, se administraron diferentes sedantes —midazolam, zolpidem, quetiapina y diazepam— sin observar mejora en la calidad del sueño. En el cuarto día de hospitalización se le aplicó “una dosis intramuscular de 50 mg de clorpromazina”, un antipsicótico utilizado para tratar la esquizofrenia.

A la mañana siguiente, su condición se deterioró rápidamente. Según el boletín, “el paciente mostró agitación, comportamiento desorganizado y ausencia de respuesta verbal, aunque permanecía consciente”. Fue durante esta evaluación cuando tuvo lugar el episodio lingüístico descrito.

El paciente comenzó a hablar inglés con soltura, aunque, de acuerdo con su familia, no utilizaba activamente ese idioma; solamente lo había aprendido en la infancia y mediante dibujos animados. Nunca había viajado al extranjero ni lo usaba en su rutina diaria.

Episodio: ¿Cómo prevenir enfermedades mentales?.

Ante este cuadro, los médicos sospecharon un síndrome neuroléptico maligno, confirmándose tras realizar análisis que mostraron “niveles elevados de creatinfosfoquinasa y leucocitosis”. Por esta razón, se suspendió la medicación previa y se inició un tratamiento diferente, con mejoría visible en pocas horas y normalización de los parámetros en días posteriores. La introducción de quetiapina, otro antipsicótico, ayudó a recuperar el sueño y lograr la remisión clínica antes del alta.

El síndrome de la lengua extranjera, según los autores, ha sido descrito en muy pocos pacientes. “Hasta el momento, se registran nueve casos documentados, todos hombres caucásicos, ocurridos tras anestesia general y que implicaron la activación de un idioma aprendido en etapas posteriores de la vida”, indican en el texto.

Los estudios de neuroimagen sugieren que “la lengua materna y los idiomas adquiridos posteriormente se procesan en áreas cerebrales diferentes”. Una posible explicación es que la inhibición temporal de las regiones encargadas de la lengua nativa cause “una activación compensatoria de los centros cerebrales correspondientes al segundo idioma”.

Este caso ilustra que el síndrome neuroléptico maligno puede presentarse con “alteraciones cognitivas y lingüísticas inesperadas”.

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