La localidad vasca de 300 habitantes que supera a Laguardia y Samaniego en número de bodegas, ideal para una visita en enero

Entre colinas cubiertas de viñedos y caseríos de piedra se encuentra uno de los pueblos más singulares del norte de España. Sereno en invierno y con un récord impresionante que lo posiciona por delante de destinos vinícolas mucho más conocidos.

Foto: Arquitectura contemporánea integrada en un entorno histórico y rural de La Rioja Alavesa. (Hotel Viura)
  • El pueblo verde del País Vasco que alberga un jardín botánico de cuento de hadas y un restaurante del siglo XIX
  • El idílico pueblo vasco con un ‘pequeño Vaticano’ y un museo de trenes que debes visitar en invierno

Villabuena de Álava no solo representa una joya oculta en la Rioja Alavesa, sino que también es un destino poco frecuente que fusiona bodegas históricas, paisaje vinícola y encanto rural. Durante enero, lejos del ajetreo turístico, este pequeño municipio emerge como un sitio perfecto para degustar vino con calma y contemplar su arquitectura en medio de viñas y bodegas centenarias.

Pese a su proximidad con localidades como Laguardia o Samaniego, este pueblo vasco con apenas 300 habitantes posee un récord que lo distingue a nivel mundial: acoge más de 40 bodegas dentro de su término municipal, lo que representa una de las mayores densidades de bodegas por habitante en el mundo. Cada esquina de su trama urbana refleja la cultura del vino, desde las casonas señoriales hasta los portones que esconden lagares y calados familiares.

Una cultura vinícola que se vive calle a calle

En Villabuena de Álava no operan grandes conglomerados ni proyectos masivos. Lo que caracteriza al pueblo es una tradición activa que se transmite de generación en generación. Bodegas como Luis Cañas, Izadi, Viña Salceda o Baigorri son algunas de las más prestigiosas que preservan esta herencia, combinando técnicas clásicas con excelencia enológica. Muchas instalaciones sigue produciendo vino en las mismas casas donde se plantaron las primeras cepas, manteniendo procesos manuales y la continuidad de la maceración carbónica, proceso característico de esta zona de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

La configuración del pueblo, atravesado por el arroyo Herrera y rodeado por viñedos, facilita un paseo donde paisaje y arquitectura se funden sin interrupción. Aquí el vino no solo se elabora, sino que se vive. Todo esto sin renunciar al diseño actual, como lo evidencia el Hotel Viura, un edificio moderno de cubos apilados que alberga en su interior un antiguo pasadizo del siglo XVI transformado hoy en bodega subterránea. Este alojamiento, rodeado de viñas y montañas, ofrece también un restaurante con cocina local con vistas a la iglesia de San Andrés, convirtiéndose en un punto clave para los viajeros que desean adentrarse en el corazón del enoturismo vasco.

Qué ver, qué comer y por qué volver

Más allá del vino, Villabuena invita a explorar un patrimonio modesto pero valioso. Desde la iglesia parroquial de San Andrés, de raíces renacentistas, hasta la Casa del Indiano o la Casa del Marqués de Solana, sus calles narran historias entre piedra y barricas. En las inmediaciones, los lagares rupestres excavados en roca recuerdan técnicas ancestrales de elaboración que siguen vigentes como memoria viva del territorio. También conviene visitar la ermita de San Torcuato y Santa María, situada en una colina cercana, desde donde se observa un panorama privilegiado de los viñedos y la sierra de Toloño.

La vivencia estaría incompleta sin disfrutar de la gastronomía. En este rincón de Álava es posible saborear la cocina tradicional vasca acompañada de tintos de autor: chuletillas al sarmiento, pimientos del piquillo o embutidos artesanos, que encuentran su mejor complemento en una copa servida a pocos metros del viñedo original.

Con fácil acceso desde Logroño, a apenas 25 kilómetros, o Vitoria, a poco más de una hora en carretera, y rodeado por algunos de los nombres más destacados del vino español, Villabuena de Álava se configura como una escapada óptima para quienes buscan autenticidad, sabor y tranquilidad. Se llega sin dificultad por la carretera A-124, que cruza paisajes ondulados salpicados de viñedos en el corazón de la Rioja Alavesa. Se trata de un destino discreto que, no obstante, resguarda uno de los secretos mejor guardados del mapa vinícola europeo.

  • El pueblo verde del País Vasco que alberga un jardín botánico de cuento de hadas y un restaurante del siglo XIX
  • El idílico pueblo vasco con un ‘pequeño Vaticano’ y un museo de trenes que debes visitar en invierno

Villabuena de Álava es más que una joya escondida en la Rioja Alavesa: es un destino poco común que une bodegas históricas, paisaje vinícola y encanto rural. En enero, alejado del ruido turístico, este pequeño municipio se presenta como un lugar perfecto para degustar el vino con calma y apreciar su arquitectura entre viñas y bodegas centenarias.

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