En la Antártida se inaugura el Santuario de la Memoria del Hielo, una cápsula del tiempo diseñada para resistir el cambio climático

El archivo, situado en la Estación Concordia, conservará durante siglos núcleos de hielo de diversas partes del mundo para que puedan ser analizados en el futuro en caso de que los glaciares desaparezcan

El Santuario de la Memoria del Hielo resguarda datos y evidencias en una cápsula diseñada para perdurar siglos en la Antártida frente al avance del cambio climático. (Riccardo Scipinotti/ENEA IPEV)

Actualmente, la humanidad afronta una lista extensa y creciente de retos, muchos de los cuales convergen en un mismo problema: la emergencia climática. La pérdida de biodiversidad, el incremento de las temperaturas, la elevación del nivel del mar y el deshielo de los polos son síntomas claros de un planeta en deterioro que experimenta las repercusiones de la acción humana.

En este contexto, existe el riesgo de perder un patrimonio invaluable: el hielo de los glaciares, que contiene en sus capas una gran cantidad de información relativa a los fenómenos climáticos y ambientales del pasado, incluso de hace milenios.

A medida que estos se extingan —un proceso que ha acelerado notablemente en las últimas décadas; de hecho, desde el 2000 el hielo glaciar se ha reducido entre un 2 y un 39% según la región y cerca de un 5% globalmente—, también se perderá la posibilidad de estudiarlos, algo fundamental para entender el funcionamiento del cambio climático y prever escenarios futuros.

Cueva de hielo del Santuario

Para contrarrestar esto, la Fundación Ice Memory ha construido en la Estación Concordia, ubicada en la Antártida, el Santuario de la Memoria del Hielo, una “cápsula del tiempo” diseñada para la preservación a largo plazo (décadas e incluso siglos) de muestras de hielo extraídas de glaciares de montaña alrededor del planeta.

Su inauguración se realizó este miércoles. En un evento en vivo desde la base franco-italiana y virtual, la Fundación Ice Memory junto a sus socios fundadores —el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), la Universidad Grenoble Alpes (Francia), el Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) y la Universidad Ca’ Foscari de Venecia (Italia)— y otras entidades como la UNESCO o el príncipe Alberto II de Mónaco —presidente honorario de Ice Memory y cuyo fondo filantrópico financió el proyecto— destacaron la relevancia del Santuario para la humanidad en su conjunto.

Santuario de la Memoria del Hielo: un refugio para los glaciares

El Santuario de la Memoria del Hielo consiste en una cavidad excavada en niveles compactos de nieve, aproximadamente a 5 metros bajo la superficie, con una temperatura constante cercana a los -52 grados, lo que garantiza que las muestras permanezcan protegidas de fluctuaciones ambientales y contaminación.

Entrada del Santuario de la

Los dos primeros archivos de hielo alojados actualmente en el Santuario provienen de glaciares en riesgo de extinción en los Alpes. Estos núcleos fueron extraídos del Mont Blanc (Col du Dôme, Francia, en 2016) y del Grand Combin (Suiza, en 2025) y su transporte hacia la Antártida —como parte de la 41ª campaña del Programa Nacional de Investigación Antártica de Italia (PNRA)— a bordo del rompehielos italiano Laura Bassi, tomó más de cincuenta días.

Durante el traslado, las muestras (1,7 toneladas de hielo) atravesaron el Mediterráneo, el Atlántico, el Pacífico, el océano Austral y el mar de Ross, en una operación gestionada por el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Aplicada (OGS). El 7 de diciembre de 2025 arribaron a la Estación Mario Zucchelli, y posteriormente a la Estación Concordia en un vuelo especial coordinado por la Agencia Nacional Italiana para la Nueva Tecnología, Energía y el Desarrollo Económico Sostenible (ENEA). La cabina de carga del avión carecía de calefacción para impedir que el hielo se derritiera.

Envió de las muestras de

No obstante, estas no son las únicas muestras que integrarán el Santuario de la Memoria del Hielo. Desde 2015, la Fundación Ice Memory ha efectuado 10 perforaciones de núcleos de hielo alrededor del mundo: en los Andes, en el Illimani de Bolivia; en el Cáucaso, en el Monte Elbrús, Rusia; en la Cordillera del Pamir, en Tayikistán, su última expedición, y en el archipiélago de Svalbard, en el mar Glacial Ártico, entre otros.

Se prevé que en los años próximos estas muestras se sumen a las de los Alpes en la Antártida. En Ice Memory reconocen que su objetivo es “ambicioso”, como señaló Carlo Barbante, vicepresidente de la Fundación, profesor en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y miembro asociado senior de CNR-ISP durante la inauguración: 20 glaciares en 20 años.

Para cumplirlo, resulta crucial que otras naciones organicen y respalden nuevas expediciones de perforación en glaciares amenazados. La urgencia es vital, ya que estos registros están destinados a desaparecer en las próximas décadas debido al aumento constante de las temperaturas.

Un registro del clima pasado en riesgo de extinción

Los glaciares son testigos del pasado, un tesoro invaluable que permite descubrir cómo era el clima hace siglos o milenios. Entre el hielo se quedan atrapados gases, ácidos, metales pesados, radiactividad e isótopos de agua que revelan cambios en las temperaturas, concentraciones de gases de efecto invernadero, emisiones naturales de aerosoles o contaminantes generados por la actividad humana, entre otros.

Muestra de hielo extraída en

Este seguimiento de la evolución climática y ambiental del pasado permite determinar si los cambios presentes son excepcionales y anticipar posibles escenarios venideros. De hecho, desde la Fundación Ice Memory destacan que el análisis de los núcleos de hielo ha apoyado la toma de decisiones políticas, especialmente mediante el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

“Al conservar muestras físicas de gases atmosféricos, aerosoles, contaminantes y polvo atrapados en las capas de hielo, la Fundación Ice Memory asegura que las futuras generaciones de investigadores podrán estudiar las condiciones climáticas pasadas con tecnologías que quizás aún no existen”, afirma Barbante.

Almacenamiento de núcleos de hielo

Además, para asegurar que este archivo de hielo permanezca accesible como un legado común y perdurable para la humanidad, bajo principios de transparencia, ética, equidad y con criterios exclusivamente científicos, se establecerá un marco internacional de gobernanza en la próxima década —nombrada como el Decenio de Acción de la ONU para las Ciencias Criosféricas—. “Para que estos núcleos sirvan a la ciencia dentro de cien años, deben ser gestionados como un bien común global”, ha señalado Thomas Stocker, climatólogo suizo, catedrático emérito de Física del Clima y del Medio Ambiente en la Universidad de Berna y presidente de la Fundación Ice Memory.

Anne-Catherine Ohlmann, directora del proyecto, enfatizó la relevancia del mismo, así como la urgencia para preservar estos registros. “Somos la última generación con oportunidad de actuar. Es una responsabilidad compartida. Salvar estos archivos de hielo no es solo un deber científico, es un legado para la humanidad”.

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