Este singular bosque, ubicado a pocos kilómetros de Barcelona, transforma un paseo entre árboles en una experiencia única gracias a un recorrido salpicado de esculturas integradas en plena naturaleza
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Cuando el calor aprieta, pocas propuestas resultan tan atractivas como un paseo bajo la sombra de los árboles. A poca distancia de Barcelona, un bosque transforma el trayecto en un juego de descubrimiento donde cada curva del sendero revela una nueva pieza integrada en el entorno natural.
Ese espacio corresponde al Bosque Artístico Ernest Borràs i Berta Julivert, ubicado en Dosrius (Maresme). El artista, músico y compositor catalán Ernest Borràs invirtió más de treinta años en convertir el bosque alrededor de su finca en un museo al aire libre, con esculturas realizadas en hierro, acero, piedra y materiales reciclados. Su esposa, Berta Julivert, añadió varias piezas de cerámica distribuidas a lo largo del recorrido. El resultado ofrece una ruta sencilla donde arte y naturaleza se combinan para sorprender tanto a pequeños como a mayores, transformando cada paseo en una experiencia singular.
Un museo al aire libre en plena naturaleza
Uno de los principales atractivos del bosque es que las obras no se concentran en un único punto, sino que se descubren paulatinamente al avanzar por el sendero. Entre la vegetación emergen figuras, instalaciones y los conocidos retablos, conjuntos escultóricos cargados de referencias simbólicas y espirituales que convierten el paseo en una experiencia muy diferente a la de cualquier ruta de montaña.
El espacio se divide en una zona de acceso libre y otra situada dentro de la antigua finca de Ernest Borràs y Berta Julivert, accesible únicamente mediante reserva previa por correo electrónico a [email protected]. La visita completa dura aproximadamente una hora y media y permite conocer en mayor detalle la historia detrás de las obras y el proceso creativo que dio forma a este singular museo en plena naturaleza.
Una excursión ideal para hacer en familia
Esta ruta representa una opción excelente para disfrutar con niños, ya que el paseo se convierte en una búsqueda constante de esculturas ocultas entre los árboles. Durante la visita guiada, además de conocer el proceso de creación de las obras, los participantes aprenden a identificar las especies arbóreas del bosque, reconocer aves por su canto e incluso a distinguir si una piña ha sido roída por una ardilla o un ratón, haciendo que la excursión sea tanto entretenida como didáctica.
El precio de la entrada es de cinco euros para todos los mayores de tres años y se permite el acceso con perros, siempre que estos permanezcan atados durante todo el recorrido para proteger tanto el entorno como las obras. Desde Barcelona, el viaje en coche no supera los treinta minutos a través de la C-32 o la AP-7, enlazando posteriormente con la C-60 y la BV-5106 hasta llegar a Dosrius, lo que convierte este bosque artístico en una escapada fácil y distinta para cualquier fin de semana de verano.
Cuando el calor aprieta, pocas propuestas resultan tan atractivas como un paseo bajo la sombra de los árboles. A poca distancia de Barcelona, un bosque transforma el trayecto en un juego de descubrimiento donde cada curva del sendero revela una nueva pieza integrada en el entorno natural.

