¿Está Europa preparada para un conflicto y cuáles son las acciones de Bruselas para la defensa?

A Polish soldier walks next to the Leopard 2 tanks during a training

Ante el aumento de las tensiones en las fronteras europeas, la UE afirma que sus nuevas medidas de defensa le permitirán enfrentar a Rusia y otras amenazas para 2030. Pero, ¿es esto realmente cierto? ¿Están los europeos preparados para un conflicto armado?

La invasión a gran escala de Rusia sobre Ucrania, junto con la presión constante de Estados Unidos, ha dejado a la Unión Europea con la única opción de fortalecer sus capacidades de defensa y seguridad.

Las apuestas son elevadas, dado que no se vislumbra un final próximo a la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, la confianza es baja porque Europa parece vulnerable y muestra falta de preparación tanto militar como diplomáticamente.

La principal prioridad para Europa es protegerse mientras apoya a Ucrania. En diciembre pasado, los líderes de la UE acordaron un nuevo préstamo de 90 000 millones de euros para Ucrania, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció en octubre nuevas iniciativas de defensa, considerando estas medidas como pasos para reforzar la disuasión europea frente a Rusia y otros rivales para 2030.

Elevando aún más la tensión, Vladimir Putin declaró el 2 de diciembre que Rusia está lista para combatir si es necesario y que no dejará “a nadie con quien negociar”.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió que “somos el siguiente objetivo de Rusia” y alertó sobre un posible ataque a la alianza durante los próximos cinco años.

La estrategia nacional de seguridad de Estados Unidos criticó duramente a Europa y su agenda política, calificándola como un aliado débil. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, respaldó advertencias de historiadores militares el pasado noviembre, afirmando que “ya tuvimos nuestro último verano en paz”.

La preocupación principal es evidente: los europeos consideran que un ataque ruso contra la OTAN o países vecinos es cada vez más probable, lo que genera una sensación de urgencia para actuar.

¿Están los europeos preparados para la guerra?

En una encuesta reciente de Euronews que preguntaba “¿Lucharías por las fronteras de la UE?”, las respuestas reflejan una gran indecisión respecto a la posibilidad de un conflicto bélico.

De las 9 950 personas que participaron, tres de cada cuatro — es decir, el 75 % — manifestaron que no estarían dispuestas a tomar las armas. El 19 % expresó que sí estaría dispuesto a pelear, mientras que el 8 % no tenía una opinión definida, mostrando dudas sobre su preparación personal y la capacidad de sus países para enfrentar un posible enfrentamiento.

Una encuesta de YouGov confirmó que, para el 51 % en Polonia, el 57 % en Lituania y el 62 % en Dinamarca, la agresión rusa es considerada una de las mayores amenazas para Europa. La misma encuesta mostró que los “conflictos armados” representan la tercera preocupación más importante para los europeos encuestados.

No obstante, aunque los líderes europeos comparten estas inquietudes, son especialmente los países bálticos — Lituania, Estonia y Letonia — quienes han tomado la iniciativa. Estos estados tienen motivos para hacerlo: ocupan la frontera oriental de la OTAN y la UE, compartiendo más de 1 000 kilómetros con Rusia y Bielorrusia.

Lituania comenzó a establecer muros de drones. En colaboración con Letonia, ambos países están restaurando pantanos en sus territorios para crear defensas naturales. Además, han impulsado campañas nacionales para concienciar a la población, ejercicios de resiliencia y simulacros televisados para ayudar a la gente a prepararse mentalmente ante un posible conflicto.

El año pasado, el Ministerio del Interior de Lituania distribuyó mapas con enlaces a refugios y números de teléfono de emergencias. Letonia añadió un curso obligatorio de defensa nacional en su currículo público.

Polonia construyó barreras en sus fronteras con Bielorrusia y lanzó cursos de educación en seguridad en la mayoría de las escuelas públicas, algunos de los cuales incluyen entrenamiento con armas para jóvenes desde los 14 años.

“En las escuelas primarias, se exige preparación teórica sobre el manejo seguro de armas», explicó el ministerio de educación de Polonia en un correo electrónico enviado a Euronews.

El ministro sueco de Defensa Civil Carl-Oskar Bohlin presenta la nueva versión del folleto ‘Si llega una crisis o guerra’ en Estocolmo, Suecia, martes 8 de octubre de 2024. El ministro sueco de Defensa Civil Carl-Oskar Bohlin presenta la nueva versión del folleto «Si llega una crisis o guerra» en Estocolmo, Suecia, martes 8 de octubre de 2024. Claudio Bresciani/TT/Claudio Bresciani/TT

Finlandia y Estonia enviaron folletos a los hogares con instrucciones sobre qué hacer en caso de guerra, rememorando las medidas adoptadas durante la Guerra Fría. Estos documentos explican qué empacar, cómo reconocer las sirenas y alertas, y los pasos a seguir durante evacuaciones o cortes de energía.

Suecia lanzó una iniciativa nacional en 2025 para enviar a cada domicilio una nueva versión del folleto “Si llega una crisis o guerra”, reviviendo el manual de seguridad civil de la Guerra Fría. Los tres países integraron la defensa en sus programas educativos, y Estonia implementó en 2023 un curso nacional especial de defensa para escuelas secundarias.

Al mismo tiempo, se ha observado un incremento notable en preguntas realizadas en línea por civiles en Europa respecto a la preparación para la guerra. Las tendencias indican preocupación y, en países cercanos a Rusia como Finlandia, Estonia, Polonia, Lituania y Suecia, los datos de Google muestran un aumento de búsquedas en los últimos cinco años como “qué empacar para la guerra o evacuación” y “dónde están los refugios antiaéreos cerca de mí”, con un marcado aumento en 2025.

Distancia de los países de la UE a Rusia y Ucrania

¿Qué está haciendo Bruselas?

Sea pánico o precaución, los gobiernos nacionales no son los únicos que están aumentando sus capacidades de defensa. A nivel de la UE, se están implementando varias iniciativas para mejorar la capacidad del bloque ante un escenario “por si acaso” que ahora parece más real que nunca.

Los presupuestos de defensa en Europa han crecido, superando los 300 000 millones de euros en 2024. Paralelamente, la propuesta del Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, presentada en julio por Ursula von der Leyen, asigna 131 000 millones de euros adicionales a la industria aeroespacial y de defensa — cinco veces más que el programa anterior.

El plan ‘Readiness 2030’, apoyado por los 27 Estados miembros, es el primer y quizás más relevante plan estratégico para fortalecer la defensa en la Unión Europea.

Su objetivo es eliminar las carencias de capacidad y acelerar la respuesta militar al permitir el traslado de tropas y equipamiento a través de las fronteras de la UE en tres días en tiempos de paz y en seis horas en emergencias. Esto se lograría eliminando sistemas fragmentados de permisos que hoy causan retrasos significativos, e implementando un marco conocido como ‘Schengen Militar’.

La UE está desarrollando una red de corredores de movilidad militar, que incluyen rutas reforzadas de carreteras, ferrocarriles y puertos diseñados para soportar tráfico pesado de blindados y logística. Se han identificado cerca de 500 infraestructuras críticas para mejorar, como puentes y túneles que deben soportar vehículos de más de 60 toneladas.

Resumen de los Corredores de Transporte Europeos

El plan también busca uniformizar los equipos militares y los procedimientos logísticos de las fuerzas armadas de la UE, que hasta ahora emplean sistemas incompatibles.

El costo estimado para estas mejoras oscila entre 70 000 y 100 000 millones de euros, financiados con presupuestos nacionales y programas de la UE como el Connecting Europe Facility. Para apoyar este esfuerzo, la Comisión Europea ha desarrollado nuevas herramientas financieras.

Entre ellas, ReArm Europe, lanzada en 2025, funciona como una plataforma central de coordinación para acelerar la preparación de defensa y la capacidad industrial. Debido a la dispersión en el panorama defensivo europeo, ReArm Europe busca alinear las inversiones nacionales, reducir cuellos de botella, agilizar la toma de decisiones, acelerar adquisiciones, asegurar compatibilidad de sistemas y evitar duplicaciones.

Bajo ReArm Europe operan dos mecanismos: EDIP, el Programa Europeo de Industria de Defensa, y SAFE, el Fondo Estratégico para Financiamiento de Armamento.

Estos proporcionan apoyo financiero directo. EDIP ofrece 1 500 millones de euros en cofinanciamiento para investigación, desarrollo y producción conjunta de sistemas de defensa, solo para proyectos que involucren al menos tres países de la UE o dos más Ucrania. SAFE, por otro lado, es una línea de crédito a nivel de la UE de 150 000 millones de euros que permite a los Estados miembros financiar compras de armas a gran escala de forma conjunta, más rápida y a menor costo.

En resumen, estas iniciativas buscan fomentar la cooperación entre países para compartir recursos, contratar de forma colectiva, aumentar la producción, negociar mejores condiciones y garantizar la interoperabilidad de nuevos sistemas.

¿Por qué Estados Unidos quiere fortalecer a Europa?

La estrategia de seguridad del gobierno Trump, publicada el 4 de diciembre, provocó fricciones importantes con Europa. El documento describió a la UE como un socio debilitado y enfatizó un enfoque “America First”, recordando disputas anteriores sobre el gasto de los aliados de la OTAN durante el primer mandato del presidente Donald Trump.

Desde 1945, Estados Unidos ha construido una red de universidades, think tanks, centros de investigación y agencias de defensa para vincular estrategia y políticas. En contraste, la planificación estratégica europea sigue fragmentada por intereses nacionales, con poco financiamiento y menor integración con las decisiones políticas.

Washington espera que Europa asuma la mayoría de las responsabilidades convencionales de defensa de la OTAN, incluyendo inteligencia y sistemas de misiles, para 2027, una fecha que algunos funcionarios europeos consideran poco realista. En la Cumbre de la OTAN de 2025 en La Haya, los aliados acordaron invertir un 5 % del PIB en defensa para 2035. Actualmente, los países europeos contribuyen a niveles inferiores.

¿Cuál es la contribución actual de los países de la UE a la OTAN?

Surgen, por tanto, dudas sobre si Europa podrá seguir actuando como un socio igualitario para Estados Unidos. La Estrategia Nacional de Seguridad norteamericana criticó las políticas migratorias europeas, las tasas de natalidad, las reglas sobre libertad de expresión y la postura respecto al apoyo a Ucrania.

El mismo documento pidió el fin de la guerra en Ucrania y reflejó la intención de Washington de normalizar las relaciones con Rusia, o “restablecer la estabilidad estratégica” con Moscú.

Aunque Rusia no es mencionada explícitamente como un futuro aliado, la administración Trump tampoco la identifica como un enemigo.

Gastos de la OTAN y presupuestos de defensa

¿Lo que sucede en Europa, se queda en Europa?

Funcionarios europeos como el comisario Valdis Dombrovskis reaccionaron rápidamente. Dombrovskis manifestó a Euronews Europe Today que no estaba de acuerdo con la valoración del documento y que la UE debe “mostrar mayor firmeza.”

En tono similar, el presidente del Consejo, António Costa, y la jefa de política exterior, Kaja Kallas, rechazaron las advertencias de Estados Unidos sobre un presunto declive europeo. Rechazaron cualquier sugerencia de que Washington deba intervenir en las decisiones políticas internas del bloque.

Insistieron en que los aliados no se entrometen en las decisiones democráticas de los demás. Ante las críticas, Trump declaró que Washington solo desea “mantener a Europa siendo Europa.”

Este intercambio reflejó la creciente división transpacífica respecto a sus posturas frente a la guerra de Rusia en Ucrania.

Una carrera contra el tiempo

Europa se está rearmando. Aun así, expertos advierten que solo la urgencia política no bastará. Séamus Boland, presidente del Comité Económico y Social Europeo, comentó en el podcast Brussels, My Love de Euronews: “Somos el blanco más fácil para un ataque. A un régimen autoritario le encanta atacar Europa porque no tiene que respetar los estándares que nosotros sí cumplimos.”

Más allá de los presupuestos y las declaraciones políticas, existen cuellos de botella estructurales que limitan el impulso defensivo europeo, problemas que no se solucionan de la noche a la mañana. Thomas Regnier, portavoz de Tech Sovereignty, Defensa, Espacio, Investigación e Innovación, señaló que los datos iniciales de la Encuesta de Preparación Industrial de Defensa de la UE confirman lo experimentado por gobiernos e industria durante años.

“Los obstáculos regulatorios y procedimentales son algunos de los impedimentos más inmediatos para la cooperación defensiva oportuna y el aumento industrial,” afirmó Regnier.

En respuesta, la Comisión acelera reformas. Primero introdujo una regulación “mini-omnibus” para flexibilizar la financiación de defensa y uso dual, y en junio lanzó un paquete más amplio. El objetivo, dice Regnier, es reducir retrasos en la producción antes de que la demanda supere la oferta.

“Este enfoque gradual asegura que la Comisión no solo escucha, sino que actúa,” agregó.

No obstante, la regulación es solo una parte del problema. La industria de defensa europea es competitiva globalmente, pero sigue fragmentada por fronteras nacionales. Décadas de falta de inversiones y escala limitada frenan el crecimiento productivo.

“Las empresas europeas son competitivas, pero enfrentan debilidades estructurales y un mercado fragmentado,” indicó Regnier. Señaló que la coordinación más profunda es clave para financiar, desarrollar, producir y mantener las capacidades e infraestructuras defensivas europeas.

Aquí es donde las herramientas de la UE, como SAFE, buscan marcar la diferencia: el programa está diseñado para agilizar las compras conjuntas y disminuir la dependencia de proveedores fuera de Europa.

Bajo sus reglas, la mayoría de los productos de defensa deben ser obtenidos mayoritariamente dentro de la UE, el EEE o Ucrania, garantizando lo que Regnier denominó el “uso independiente” europeo de su propio armamento.

Los primeros indicios muestran demanda elevada. Los planes preliminares de SAFE incluyen 691 proyectos, casi dos tercios relacionados con adquisiciones conjuntas. Los Estados miembros han solicitado casi 50 000 millones de euros para defensa aérea y de misiles, municiones y misiles, además de miles de millones para drones, sistemas antidrone y capacidades marítimas. Se podrían liberar hasta 22 500 millones de euros en anticipos a partir de marzo de 2026.

Los plazos son apretados. Europa debe modernizar su industria de defensa, apoyar a Ucrania y responder a las advertencias de seguridad provenientes de la OTAN y Washington. Como afirmó Regnier, el éxito depende de una mayor cooperación, cerrar las brechas de capacidad y mantener un apoyo oportuno a Ucrania.

En un entorno de seguridad definido por la urgencia más que por la certeza, el reto europeo ya no es si debe actuar, sino si podrá hacerlo con suficiente rapidez.

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