Profesores reportan un aumento de violencia en el aula en un 83%, contrario al 3% indicado por datos de la OCDE

Fernando Villalba Cabrera, responsable de Política Educativa de STEs-Intersindical.

Una macroencuesta realizada por STE desvela que el 83% del profesorado percibe un aumento en las agresiones verbales y físicas dentro del aula, en contraste con solo un 3% mencionado por la OCDE.

El 91,89% de los docentes considera que su salario no se ha ajustado al ritmo del IPC, y el 88,34% opina que la remuneración actual no es apropiada.

El 82,62% de los profesores define el ambiente del aula como complicado o tenso, y cerca del 92% señala que las ratios dificultan brindar una atención adecuada a los alumnos.

Más del 85% del profesorado siente que no cuenta con el respaldo de la Administración y un 88% percibe una escasa valoración social de su trabajo.

El pasado 6 de octubre, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) difundió su reconocido informe TALIS, una encuesta internacional sobre la docencia y el aprendizaje que señalaba problemas de indisciplina en las escuelas y dejaba casi en un segundo plano casos como las agresiones dentro del aula.

Actualmente, ese diagnóstico es cuestionado por una macroencuesta llevada a cabo por la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza-Intersindical.

Con una muestra superior a 13.000 docentes, este estudio refuta gran parte de las conclusiones del informe internacional, el cual cuenta también con la colaboración del Gobierno de España.

Al responder 14 preguntas formuladas de manera idéntica a TALIS, el profesorado ha ofrecido apreciaciones totalmente distintas.

¿Cuáles son las más destacadas? Las que hacen referencia a las agresiones en el aula, la consideración del trabajo docente como «digno» y los salarios.

La macroencuesta de STE muestra un incremento notable de violencia apenas reflejado en TALIS. Un 83% del profesorado detecta un aumento en las agresiones verbales y físicas por parte del alumnado y un 76% también observa un crecimiento en las agresiones provenientes de las familias.

Por su parte, el estudio de la OCDE solo indica que entre el 45% y 48% de los profesores experimenta estrés al atender a padres y tutores, sin medir directamente insultos, amenazas o ataques.

Mientras TALIS reporta que los incidentes graves son muy escasos —un 3% en Primaria y un 6% en Secundaria de las direcciones mencionan abuso verbal al profesorado— y señala una cooperación familia-escuela superior a la media internacional, los representantes docentes describen un profesorado desautorizado, «presionado para modificar notas y convertido en blanco de denuncias» y sometido a vejaciones por parte de quienes deberían mantener la autoridad escolar.

Esta discrepancia se extiende también al ámbito salarial. Aunque TALIS ubica a España entre los países con mayor satisfacción relativa con la remuneración docente —con puntajes de 2,3 en Primaria y 2,5 en Secundaria en una escala de 1 a 4—, el sindicato constata que el 91,89% de los encuestados considera que su salario no se ha incrementado conforme al IPC y el 88,34% percibe que el pago recibido no es adecuado.

STE habla de una pérdida del poder adquisitivo superior al 20% desde principios de siglo y hasta un 30% tras las transferencias educativas a las comunidades y la adopción del euro.

La combinación de violencia y pérdida económica genera un entorno laboral cada vez más conflictivo.

Según esta macroencuesta, el 82,62% del profesorado declara que el ambiente en el aula es «complicado o tenso», mientras que TALIS solo identifica ruido y desorden intenso en el 24% de las clases de Primaria y el 29% en Secundaria.

Desde STE asocian este deterioro a una mezcla de agresiones en aumento, desgaste emocional y la percepción de que las aulas se han transformado en espacios de confrontación constante, con un aumento de bajas por ansiedad, consumo de ansiolíticos y una transformación en la vocación que resulta en la escasez de docentes que padece el sistema.

El malestar se agrava por la sobrecarga laboral, la burocracia y las ratios. El 95,74% afirma que la burocracia reduce el tiempo destinado a la enseñanza; el 77,82% considera que la jornada y las tareas no docentes afectan negativamente su conciliación y estado emocional, y el 91,83% opina que las ratios impiden una atención adecuada a un alumnado cada vez más diverso.

Por su lado, TALIS también señala la burocracia como la principal causa de estrés —con un 64% en Secundaria y un 60% en Primaria— y señala que entre el 34% y 42% del profesorado sufre por la atención a la diversidad.

De todos modos, la confederación sindical amplifica este diagnóstico y denuncia que la mitad de los informes «no los lee nadie», que la educación se ha convertido en «un continuo rellenar formularios con protocolos interminables» y que, mientras el número de estudiantes con necesidades específicas ha aumentado un 75%, los recursos solo lo han hecho en un 30%.

A su entender, cualquier reducción de ratios que no se acompañe de más plantilla y codocencia resulta claramente insuficiente.

Esta reivindicación surge además en un momento de máxima tensión entre el Ministerio de Educación y los representantes sindicales.

Actualmente, el Gobierno de España negocia con las organizaciones sindicales una reforma docente y ajustes en las ratios que, según estas asociaciones, resultan «claramente insuficientes».

Por ello, al concluir su macroencuesta, el profesorado lamenta la falta de apoyo político, la desconfianza social y una «creciente» erosión de la dignidad profesional.

El 85,83% del profesorado considera que la Administración no les respalda. El 88,33% cree que la sociedad no valora su labor y casi la mitad sostiene que las familias no reconocen su esfuerzo.

TALIS, en cambio, indicaba que el 70% piensa que los responsables políticos no toman en cuenta sus opiniones y el 65% percibe una baja valoración social.

Frente al 95–97% de docentes que en el informe de la OCDE se declaran satisfechos con su trabajo, la macroencuesta de STE encuentra solo un 56,60% que califica la docencia como un empleo digno y adecuado.

Esta cifra se atribuye a la suma de agresiones, precariedad, burocracia, ratios excesivas y a una narrativa política y mediática que culpa al profesorado por los malos resultados internacionales.

Pero, ¿cómo es posible que al consultar a los docentes españoles se obtengan respuestas tan dispares respecto al informe TALIS y al de STE?

Fernando Villalba Cabrera, responsable de Política Educativa de la confederación, afirma que esto sucede porque el documento de la OCDE recoge opiniones de direcciones de centros y no de docentes en activo.

También critica que la OCDE es un «club de países ricos» donde se busca la «rendición de cuentas» sin analizar los resultados en profundidad.

«Estos estudios se emplean como referencias para la evaluación educativa cuando en realidad su propósito es la mera clasificación», concluye Villalba.

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