Análisis del rol de Venezuela en el narcotráfico frente a México y Colombia tras la captura de Maduro y las advertencias de Trump

Integrante del ELN en una fotografía tomada en marzo de 2025.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

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    • Título del autor, Corresponsal BBC News Mundo en Colombia
  • 6 enero 2026
  • Tiempo de lectura: 9 min

Apenas Nicolás Maduro había arribado a EE.UU. tras su captura en Venezuela cuando Donald Trump advirtió que México y Colombia podrían ser los próximos blancos en su lucha contra las drogas.

En relación con su vecino fronterizo, aseguró que "era necesario actuar", y respecto a Gustavo Petro, presidente colombiano, mencionó que "sería mejor que se cuide", tras acusarlo de producir cocaína y enviarla a Estados Unidos.

Estas alertas no pasarán desapercibidas. El arresto de Maduro, a quien EE.UU. imputó cargos por narcoterrorismo y sus vínculos con guerrillas colombianas y cárteles mexicanos, entre otros cargos, evidencia que esta administración va más allá de solo lanzar advertencias.

Desde agosto pasado, Estados Unidos despliega una amplia operación militar en el Caribe y en las cercanías de Venezuela para frenar, según Washington, el tráfico de drogas procedente del país sudamericano, señalado como sede del Cartel de los Soles, una supuesta "organización narcoterrorista" ligada a las fuerzas armadas venezolanas y liderada por Maduro.

Durante meses, militares estadounidenses han bombardeado presuntos barcos narcotraficantes en aguas sudamericanas, con al menos 110 fallecidos como resultado.

Expertos consultados por BBC Mundo remarcan que Venezuela, principalmente, funciona como plataforma para la cocaína, que se cultiva especialmente en Colombia.

Daniel Rico, economista de la Universidad Nacional, comenta que aunque en Venezuela abunda la fabricación de cocaína, el cultivo es menos frecuente.

"Venezuela se volvió instrumental para expandir las rutas internacionales de la droga sudamericana, fortaleciendo el tránsito desde el Caribe colombiano al incorporar el Caribe venezolano", explica Francisco Daza, coordinador de la línea de Paz Territorial y Derechos Humanos de la Fundación Pares en Colombia.

Los envíos se destinan principalmente a mercados europeos, además de los norteamericanos.

Manos vendadas de un trabajador cocalero en Putumayo, Colombia, en 2022.

Fuente de la imagen, Esteban Vanegas/Bloomberg via Getty Images

México y Colombia constituyen piezas fundamentales dentro de este entramado global, y los grupos armados junto con los cárteles de droga representan una amenaza para ambos países y para cualquier iniciativa estadounidense en la región.

Sin embargo, ¿en qué medida se compara su papel en el narcotráfico con el de Venezuela? ¿Existe posibilidad real de que Trump lleve a cabo una acción similar contra ellos, como hizo con Maduro? ¿Podrían estos movimientos estar motivados por algo más allá del narcotráfico?

Estas dudas crecen en un momento sin precedentes en América Latina.

El caso colombiano

Jorge Mantilla, doctor en criminología por la Universidad de Illinois en Chicago, comenta que "Venezuela no es propiamente un productor, sino más bien un espacio abierto para el tránsito de drogas, consolidado en los últimos 20 años".

El especialista enfatiza que la estructura política, institucional y militar venezolana, junto con la presencia de guerrillas colombianas en ese territorio, facilitan este fenómeno.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN), fundado en los años 60, es el principal grupo armado presente en amplias zonas de la frontera entre Colombia y Venezuela.

Este grupo controla las rutas de la droga y, según Daza y Mantilla, opera en varios estados venezolanos, donde mantiene alianzas con elementos corruptos de las fuerzas armadas bolivarianas.

Además del ELN, disidencias de las FARC (ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) actúan en la frontera, disputando su control. También se ha reportado la presencia del Clan del Golfo, la organización criminal más grande de Colombia, en la zona en años recientes.

Todos estos grupos confluyen en un corredor estratégico para el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas, como la minería ilegal, hacia Venezuela, un país que parece desempeñar un papel secundario respecto a México o Colombia en la dinámica global del narcotráfico.

Mapa de los enclaves productivos de hoja de coca en Colombia entre 2019 y 2023.

Colombia es el principal productor mundial de cocaína y nunca antes en su historia había alcanzado niveles de producción tan elevados.

En 2024, la oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) reportó que la producción de cocaína aumentó un 53% en 2023, alcanzando un máximo histórico de 2,600 toneladas.

Este récord responde a mejoras constantes en los procesos de producción y distribución, como la introducción de hojas de coca más productivas y embarcaciones narco capaces de recorrer distancias largas, a veces de forma automática y camuflada.

Cerca del 50% de la cocaína producida en Colombia proviene de tres zonas que representan alrededor del 15% del territorio dedicado al cultivo de coca. Entre ellas está el Catatumbo, en la frontera con Venezuela al noreste colombiano, y otras en el sur: Putumayo, Cauca y Nariño.

Además de Colombia, Perú y Bolivia producen la mayor parte de la cocaína consumida no solo en EE.UU., sino globalmente.

Antoine Vella, director de la Sección de Datos, Analíticas y Estadística de UNODC, explica que "la hoja de coca se procesa fundamentalmente en laboratorios de estas tres naciones para obtener clorhidrato de cocaína—producto final de consumo—o a veces un intermediario, ya que algunos procesos se completan en etapas posteriores".

Desde allí, la droga se dirige a distintas regiones, usualmente mediante rutas indirectas que atraviesan uno o más países.

Desde los países productores, la droga suele pasar primero a países vecinos como Ecuador o Venezuela, para luego ser transportada por embarcaciones—como lanchas rápidas, botes pesqueros o semisumergibles—a las costas de Centroamérica o directamente a México, por las vías del Pacífico o Caribe, para su posterior traslado terrestre hacia el norte.

Mapa que muestra las rutas de la cocaína desde Sudamérica hasta EE.UU.

Según la Administración para el Control de Drogas (DEA), la mayoría de la cocaína que llega a EE.UU. transita por el Pacífico sudamericano.

En 2019, aproximadamente el 74% de los envíos destinados a EE.UU. siguieron esta ruta, mientras que un 16% lo hizo a través del Caribe Occidental, según la Evaluación Nacional de las Amenazas de la Droga 2020.

BBC Mundo solicitó datos actualizados a la DEA, pero no recibió respuesta; sin embargo, analistas consultados coinciden en que estas cifras continúan siendo relevantes.

La dominancia en rutas de la cocaína dentro de Colombia la poseen grupos armados como el Clan del Golfo, el ELN y distintas disidencias de las FARC.

Los dos primeros, junto con las facciones FARC EP y Segunda Marquetalia, están catalogados por EE.UU. como organizaciones terroristas extranjeras.

México, fentanilo y acceso a EE.UU.

México y Estados Unidos comparten una frontera que supera los 3,000 kilómetros.

Durante años, los cárteles mexicanos han desarrollado una red sofisticada para el transporte y distribución de cocaína proveniente de Sudamérica, destinada mayoritariamente a EE.UU.

En muchos casos, esta droga ingresa por puertos oficiales.

No obstante, la mayor inquietud para Washington respecto a México es la producción y distribución de drogas sintéticas, como metanfetaminas y opioides como el fentanilo, vinculado a una "epidemia de sobredosis" en EE.UU.

El fentanilo es la principal causa de muertes por sobredosis en EE.UU., aunque la tasa descendió a su nivel más bajo en cinco años entre 2023 y 2024.

Bolsa con fentanilo encontrad en un laboratorio en EE.UU.

Fuente de la imagen, Getty Images

De acuerdo con la DEA, el Departamento de Justicia y el Servicio de Investigación del Congreso, la producción ilegal de fentanilo ocurre casi exclusivamente en México, utilizando precursores importados desde países asiáticos, incluyendo China, y tanto la manufactura como su tráfico están bajo control de cárteles mexicanos.

Estos grupos también desempeñan un papel importante en la formación y exportación de métodos a otros mercados y naciones.

Se han identificado "ingenieros agrónomos" mexicanos en Colombia, involucrados en la mejora de cultivos de hoja de coca, así como la implicación de cárteles como el de Sinaloa en redes europeas, apoyadas logísticamente y con experiencia de estos grupos.

Este fenómeno es conocido como la exportación del "método mexicano", como explicó recientemente Laurent Laniel, director de la oficina de Crimen, Precursores y Consumo de Drogas de la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA).

El centro de análisis y medio de comunicación Insight Crime señala que las organizaciones criminales mexicanas son las más grandes, sofisticadas y violentas del hemisferio occidental.

Estas surgieron a partir de la extensa historia de contrabando y la cercanía con EE.UU., la mayor economía del mundo, convirtiéndose en una amenaza regional con redes que llegan desde Argentina hasta Canadá y Europa.

Por qué Trump priorizó Venezuela

Que Trump focalizara la primera etapa de su combate contra el narcotráfico en Venezuela, un país con un papel menor en producción y distribución en comparación con México o Colombia, refuerza la tesis de quienes sostienen que su auténtico objetivo era forzar un cambio político en Caracas.

Sus declaraciones sobre "controlar" la nación hasta lograr una transición política y su insistencia en la participación de compañías en el petróleo venezolano sugieren un propósito más amplio aún no del todo claro.

En una entrevista con NBC, el propio Marco Rubio, secretario de Estado, afirmó: "No podemos permitir que Venezuela se convierta en base de operaciones de Irán, Rusia, Hezbolá, China y agentes de inteligencia cubanos que controlan el país".

"Hemos observado que nuestros adversarios a nivel global explotan recursos en África y otros países. No sucederá en el Hemisferio Occidental", añadió Rubio.

México y Colombia han recibido la advertencia de ser los próximos posibles objetivos de Trump.

Donald Trump, fotografiado durante un encuentro con medios de comunicación este domingo 4 de enero.

Fuente de la imagen, Joe Raedle/Getty Images

Sobre Petro, el estadounidense reiteró este domingo que era "un hombre enfermo" e insinuó que su tiempo en el poder estaba cerca de acabarse al afirmar que no produciría ni vendería cocaína a Estados Unidos "por mucho más tiempo".

Colombia celebrará elecciones presidenciales en mayo, y Petro no puede buscar la reelección. No quedó claro si la referencia de Trump alude a esto o a posibles acciones contra el país.

Washington sancionó a Petro a finales de octubre, alegando vínculos con el narcotráfico y señalando que desde su mandato la producción de cocaína alcanzó niveles históricos.

BBC Mundo ha sabido que en ciertos círculos políticos colombianos existe preocupación ante un posible aumento de operaciones navales estadounidenses cerca de Colombia y sanciones adicionales.

Por ahora, se muestran escépticos sobre que pueda suceder algo parecido a lo de Maduro, considerando la proximidad de las elecciones.

En cuanto a México, aunque Trump mantiene una relación más cordial con la presidenta Claudia Sheinbaum que con Petro, ha expresado su disposición de atacar directamente a los cárteles.

Esto parece constituir una línea roja para Sheinbaum, que apuesta por la cooperación con Washington en lugar de otro tipo de intervenciones.

La región está a la espera de los próximos pasos de Trump.

Después de lo ocurrido en Venezuela y sus amenazas hacia México, Colombia e incluso Cuba —tres países con posturas políticas opuestas a la del estadounidense— aumenta la preocupación de que esto podría tratarse de algo mucho más amplio que la lucha contra el narcotráfico.

Con reportería adicional de Leire Ventas, corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles y Alejandro Millán, desde Londres.

Mapa por Caroline Souza, del equipo de periodismo visual de BBC Mundo.

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