España mantendrá un crecimiento económico y creación de empleo por encima del promedio europeo en 2026, aunque la productividad permanecerá estancada

Las previsiones para este año anticipan un aumento del Producto Interior Bruto español del 2,4% y un crecimiento del empleo del 2,3%

El ministro de Economía, Comercio

El mercado laboral en España continuará con su dinamismo en 2026, mostrando expectativas de aumento en la creación de empleo y una disminución en la tasa de desempleo, aunque enfrenta retos importantes relacionados con los costes laborales, la normativa vigente y la productividad. De acuerdo con BBVA Research, la OCDE y el Instituto Nacional de Estadística, pese a que la economía española mantendrá su crecimiento este año y generará empleo por encima de la media europea, las empresas deberán afrontar mayores presiones, entre ellas, avanzar en la incorporación tecnológica.

Las perspectivas positivas para 2026 se sustentan en un balance favorable de 2025, período durante el cual la economía española experimentó un crecimiento superior al previsto, impulsado por la fortaleza de la demanda interna y un uso más efectivo de los fondos europeos NextGenerationEU.

Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas en BBVA Research, calcula que el Producto Interior Bruto aumentó un 2,9% en el último año, lo que “se ha reflejado en un incremento de la afiliación a la Seguridad Social y del empleo cercano al 2,5% en comparación con 2024”.

El incremento en la creación de empleo permitió que la tasa de paro descendiera en 2025 hasta un promedio anual del 10,6%. Doménech destaca que el desempeño del empleo el año pasado se apoyó “en gran medida” en la población extranjera, “clave para compensar el envejecimiento de la fuerza laboral nacional y cubrir la demanda en sectores estratégicos”. Pese a estos avances, señala que persisten dificultades como la baja productividad por trabajador, “que apenas mejora, en parte por la reducción de horas laboradas por empleado”.

Más de 1,5 millones de empleos creados en tres años

Las proyecciones para 2026 indican la continuidad de esta tendencia positiva, aunque en un contexto de ligera desaceleración. BBVA Research anticipa que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá un 2,4% -cinco décimas menos que en 2025-, impulsando la actividad del mercado laboral.

Se prevé que el empleo aumente un 2,3% durante este año, lo que permitiría reducir la tasa de paro hasta el 10% en promedio anual. De confirmarse estos pronósticos, entre 2024 y 2026 la economía española habrá generado más de 1,5 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, BBVA Research advierte que persistirán riesgos vinculados a la baja productividad y al incremento de los costes, factores que podrían limitar el ritmo de creación de empleo a medio plazo.

Estos números sitúan a España en 2026 con una posición superior a la media europea en términos de generación de empleo y reducción del desempleo, aunque con vulnerabilidades. Según los analistas de la OCDE, la “productividad española y el ingreso per cápita continúan rezagados respecto al promedio europeo, influenciados en parte por el tamaño reducido de las empresas en promedio”.

Esta circunstancia hace que las pymes sean particularmente vulnerables frente a cualquier alza de los costes laborales unitarios. Asimismo, a medida que avanza el ciclo económico y la tasa de paro disminuye, las empresas encuentran mayores dificultades para cubrir vacantes.

Incremento de costes empresariales

Estos elementos anticipan una fuerte presión sobre la estructura de costes en las empresas. “En primer lugar, la negociación para un nuevo incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) continúa presionando la estructura salarial, con la intención de mejorar el poder adquisitivo más allá de la inflación prevista, estimada en un 2,5% para 2026”, aclara Rafael Doménech.

Además, se añade el efecto residual del aumento de los salarios públicos, que funciona como referencia en la negociación colectiva del sector privado, incrementando los costes salariales globales.

En cuanto a la regulación, aunque no se haya implementado la propuesta de reducir la jornada laboral máxima a 37,5 horas semanales, que habría supuesto un aumento directo del coste por hora sin ajuste salarial, se anunció la aplicación estricta de un nuevo registro horario digital interoperable con la Inspección de Trabajo.

Este sistema, según Rafael Doménech, “elimina la flexibilidad informal y endurece el control, planteando un desafío organizativo y de gestión para las pymes, garantizando que la reducción de jornada sea efectiva y rígida de forma inmediata”.

Cotizaciones

Respecto a la Seguridad Social, los analistas prevén que la carga fiscal sobre el trabajo seguirá aumentando, una tendencia opuesta a la recomendada por organismos internacionales como la OCDE, que proponen reducir las cotizaciones empresariales para trabajadores de bajos ingresos con el fin de incentivar la contratación.

Los costes no salariales continuarán creciendo en 2026 a través de varias medidas, anticipa Doménech, tales como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, “cuya sobrecotización sigue consolidándose”; la aplicación de la cuota de solidaridad para los salarios más altos; y la eliminación progresiva de los topes máximos de cotización, “que aumentarán por encima de la inflación, elevando el coste de contratar talento cualificado”, según el experto. También se espera un aumento en las cuotas para los trabajadores autónomos.

Nuevas tecnologías para impulsar la productividad

Otro desafío para España este año es la integración efectiva de las nuevas tecnologías para mejorar la productividad. De acuerdo con los datos de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del INE de 2025, la adopción de la Inteligencia Artificial Generativa muestra una clara asimetría: aunque el 37,9% de la población entre 16 y 74 años ya ha utilizado estas herramientas, su uso con fines profesionales se limita al 17,9%, frente al 30,2% que las emplea para actividades privadas.

El jefe de Economías Desarrolladas en BBVA Research resalta que persiste una notable brecha generacional que presiona a las empresas a invertir en reciclaje profesional.

Por otra parte, la flexibilidad laboral presenta señales de estancamiento. El teletrabajo disminuyó ligeramente hasta situarse en el 14,8% de los trabajadores (-0,3 puntos respecto a 2024), lo que “podría dificultar la atracción de talento joven que busca modelos híbridos”, señala el especialista.

Declaraciones de Cuerpo sobre la mejora de las predicciones del FMB sobre la economía española (EFE)

Luces y sombras

Todos estos factores configuran un panorama laboral para 2026 con aspectos positivos y negativos. Se espera que la continuidad de la inercia positiva desde 2025 y las cifras de crecimiento y empleo brinden cierta estabilidad.

No obstante, la acumulación de costes regulatorios y salariales podría ralentizar el ritmo de creación de empleo a medio plazo, especialmente en un contexto marcado por la escasez de mano de obra en ciertos sectores y la productividad como un desafío pendiente.

El principal reto, según Doménech, será lograr que la evolución de la regulación y la demografía no comprometan la inversión ni la sostenibilidad del sistema, en un escenario donde las tecnologías disruptivas requieren una rápida adaptación para asegurar el futuro del estado del bienestar.

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