‘Skimo’ y el deporte extremo que realizaban las víctimas del alud en Panticosa

El esquí de travesía demanda tanto un equipamiento muy especializado como una preparación adecuada para su práctica.

Imagen del pediatra y montañero Jorge García-Dihinx, perteneciente a su colección.

El esquí de travesía o esquí de montaña, conocido en inglés como skimo, es la disciplina que practicaban las víctimas del alud ocurrido el lunes en Panticosa (Huesca). Posee características muy particulares y, ante todo, se considera un deporte de riesgo. Por esta razón, requiere tanto un equipamiento concreto como una formación adecuada. Estos dos aspectos explican, probablemente, por qué no goza de la misma popularidad en España que el esquí de fondo o, sobre todo, el esquí alpino. Sin embargo, su origen se remonta a muchos años atrás, con cierta vinculación militar en sus orígenes.

Teniendo en cuenta esta antigüedad, no sorprende que formara parte de algunos Juegos Olímpicos a principios del siglo XX, específicamente dentro de la competición de patrulla deportiva. En cambio, su debut como modalidad individual no ocurrirá hasta los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo, que comenzarán el 6 de febrero de 2026 y se extenderán hasta el 22 de ese mes.

El esquí de travesía, una práctica situada entre el esquí y el alpinismo —la que realizaban los dos hombres y la mujer fallecidos el lunes en un alud en el Pirineo aragonés—, no precisa de áreas específicamente delimitadas para su desarrollo. Esta particularidad contribuye a que se le considere un deporte de riesgo. En esencia, consiste en ascender una montaña, ya sea con los esquís puestos o cargándolos, según la inclinación del terreno, para después efectuar el descenso esquiando.

El pediatra e influencer Jorge García-Dihinx y su pareja mueren por el alud de Panticosa (Huesca)

Como otras disciplinas vinculadas a la nieve, puede practicarse de forma recreativa o competitiva. En la modalidad de competición, la prueba es cronometrada y los participantes deben superar una serie de puntos de control obligatorios. Para el descenso, se emplean esquís telemark con talón libre o esquís alpinos específicos, que son más ligeros y permiten el talón libre durante el ascenso, mientras que en el descenso este queda fijado a la tabla. Las botas son especiales, con suela de goma para facilitar la caminata sobre nieve, además de ser más ligeras que las botas de esquí tradicionales y contar con caña bloqueable. Los bastones son más altos y livianos, diseñados para no hundirse en la nieve y para clavarse en el hielo, y se utilizan otros accesorios específicos.

En los próximos Juegos Olímpicos de invierno, que se celebrarán en 2026 en Milán y Cortina d’Ampezzo, el esquí de travesía formará parte del programa olímpico como disciplina independiente por primera vez. En 1924, durante los Juegos de Chamonix, estuvo presente dentro de la competición en la modalidad de patrulla militar, un deporte por equipos que combinaba esquí de fondo, esquí de travesía y tiro, considerado un antecedente del biatlón moderno.

En las ediciones de 1928, 1936 y 1948, la patrulla militar también apareció como deporte de exhibición. Las normas históricas de esta modalidad establecían un recorrido máximo de 25 kilómetros por campo abierto, con una pendiente total entre 500 y 1.200 metros, mientras que todos los miembros del equipo debían portar un peso mínimo de 24 kilogramos.

Entre el esquí y el alpinismo

Entre dos mundos. Combinando elementos del esquí y el alpinismo, requiere un equipamiento determinado y una preparación adecuada; dado que no necesita zonas señaladas para su práctica, se considera un deporte de riesgo.

Conexión militar. Formó parte del deporte conocido como patrulla militar, junto con el esquí de fondo y el tiro, presente en el programa competitivo de los Juegos de invierno de 1924 y exhibido en las ediciones de 1928, 1936 y 1948.

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