Vox modifica su táctica en Madrid, dejando atrás el perfil elitista del barrio de Salamanca para adoptar un enfoque centrado en los barrios obreros del cinturón sur.
Isabel Pérez Moñino, conocida como ‘Isa la Buena’, asume el protagonismo como portavoz, focalizando su discurso en temas de vivienda, inmigración y los desafíos de la clase trabajadora.
El giro del partido se basa en definir un perfil ideológico claro y exigir acuerdos municipales que se ajusten mejor a la agenda de Vox, especialmente en asuntos relacionados con la inmigración y el rechazo a la Agenda 2030.
Vox está preparando propuestas para priorizar la vivienda por encima de la cesión de terrenos a grandes empresas, y mantendrá su atención en los municipios del sur de Madrid.
Tras la repentina salida de Rocío Monasterio y su renuncia al acta de diputada autonómica, el actual presidente de Vox en Madrid, Antonio Fúster, tuvo que buscar una portavoz que pudiera hacer frente a Isabel Díaz Ayuso. La decisión fue compleja y finalmente se tomó en Fuenlabrada.
En ese municipio, Isabel Pérez Moñino se había convertido en la principal crítica del alcalde socialista Javier Ayala, que gobierna con mayoría absoluta del PSOE.
Moñino destacaba por su oposición no solo al PSOE, sino también a las políticas de inmigración y vivienda impulsadas por el PP en la Comunidad de Madrid.
Meses antes, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, decidió establecer en Fuenlabrada —un bastión tradicional de la izquierda— un centro de acogida para menores migrantes. Este proyecto generó críticas tanto desde filas socialistas como del resto del espectro municipal.
Como señaló el propio Fúster, Moñino ofrece el perfil ideal para asentar las bases del renovado Vox: un discurso enfocado en vivienda, inmigración y los retos de una clase obrera que hasta ahora había sido poco atendida por el partido.
El cambio de estrategia impulsado por Abascal cumple ya un año, y las encuestas parecen confirmar la efectividad de esta orientación.
Aunque en Vox aseguran ser cautelosos respecto a los sondeos, los datos manejados por Más Madrid, PSOE y PP indican un aumento notable de la presencia de Vox en la Comunidad de Madrid, sobre todo en los barrios más humildes.
La táctica del nuevo Vox Madrid bajo la dirección de Fúster se sostiene, fundamentalmente, en dos pilares que ahora comienzan a dar resultados.
El primero tiene un carácter completamente municipalista y busca revertir la línea que Vox había seguido en varios ayuntamientos al formar coaliciones con el Partido Popular.
Los pactos con el PP
Según explica el propio Fúster, Vox se había convertido en una «muleta útil» para el PP, pero sin exigir la aplicación de la agenda ideológica que caracteriza al partido.
Este cambio, evidente a nivel nacional en pactos como los de la Comunidad Valenciana o Murcia, debía ser implementado también en todos los municipios madrileños.
Aunque pactos en localidades como Alcalá de Henares, Móstoles o Galapagar eran difíciles de revertir, Vox encontró margen para presionar en áreas como Leganés o Arganda del Rey, donde el Partido Popular gobierna en «minoría absoluta».
El mensaje desde la dirección madrileña fue contundente: es necesario definir un perfil ideológico antes de acordar presupuestos o formar gobiernos en coalición.
Esta táctica se aplicó en municipios como Pinto, Arganda del Rey o Collado Villalba, donde incluso para aprobar presupuestos, el PP ha tenido que aceptar iniciativas que coinciden con la agenda de Vox, especialmente en materia de inmigración y oposición a la Agenda 2030.
El segundo pilar de la estrategia consiste en «descender a la calle» y «abordar los problemas concretos de nuestros barrios». En este contexto, Isa La Buena —como la llaman dentro del partido— ha ganado notoriedad.
La pareja de Iván Espinosa de los Monteros había centrado, según bromean en el partido, su foco en un votante del barrio de Salamanca que no les aportaba suficiente fuerza para presionar al Gobierno regional.
Vivienda o empresas
Desde la nueva dirección de Vox, no tienen reproches hacia Monasterio. El partido ha preferido mantener una postura distanciada respecto a sus exmilitantes, aunque reconocen el trabajo que realizaron en los orígenes del partido. «El mayor respeto».
El salto a los barrios obreros y la segmentación de los problemas de la Comunidad de Madrid por áreas temáticas se han convertido en la estrategia electoral de cara a 2027.
Durante 2026, Vox centró su discurso en reclamar la puesta en marcha de centros de salud que el Gobierno de Ayuso había prometido desde hace años. También lanzó una campaña en municipios del norte para exigir el cierre de la M-50.
En los últimos meses, con la campaña El sur en pie, los de Abascal han denunciado los problemas de seguridad en el cinturón rojo de Madrid. De cara al próximo año, la prioridad será la vivienda.
Según fuentes de Vox consultadas por EL ESPAÑOL, el partido prepara una propuesta para señalar a aquellos municipios que, en lugar de promover la construcción de viviendas, prefieren ceder terrenos a grandes empresas.
El mensaje será claro: ¿prefieren los alcaldes del PP los ingresos fiscales de una gran empresa o el IBI generado por la vivienda?

