El exfutbolista de Tigres se formó en un entorno que le enseñó el valor de administrar el dinero y aplicó sus métodos desde los inicios.
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Jesús Dueñas representa un caso atípico dentro del fútbol mexicano. Ganó salarios de seis cifras sin perder el control financiero. Mientras varios compañeros celebraban cada nuevo contrato con gastos impulsivos, Dueñas seguía una regla inflexible: destinar solo el 30 % de sus ingresos a gastos personales y destinar el 70 % restante a inversiones.
Esta declaración, emitida en el podcast Capitán Financiero, no fue fortuita. Dueñas se formó en la cantera de Tigres UANL, inmerso en referentes que le transmitieron desde temprano que las remuneraciones del fútbol eran temporales. «Observaba a los jugadores destacados de Tigres, y casi todos invertían. Tenían negocios adicionales», rememora en la entrevista.
Esa percepción temprana fue determinante. Mientras otros futbolistas entendían demasiado tarde que su carrera tenía un límite temporal, Dueñas actuaba como si su retiro estuviese próximo. La estrategia 70/30 no implicaba austeridad, sino una planificación financiera para mantenerse.
En sus primeros años como profesional, Dueñas adoptó esta norma rigurosamente. «Vivía con mis padres, por lo que no tenía gastos extra», detalla en el podcast.
Esa elección le posibilitó generar patrimonio sin costos adicionales. Mensualmente, el 70 % de su ingreso se dirigía a inversiones en bienes raíces, emprendimientos pequeños y fondos de inversión.
Jesús Dueñas, durante un partido con Tigres. EFE
El esquema tuvo éxito porque Dueñas captó un aspecto que muchos futbolistas suelen ignorar: los ingresos en el fútbol no son consistentes ni predecibles.
Las bonificaciones por rendimiento, premios de copa, y la participación en Libertadores, por ejemplo, son variables sujetas a circunstancias que escapan al control personal. «Se negocia esto al inicio de la temporada: si avanzamos en Libertadores, si ganamos partidos específicos…», explica durante la charla.
Por ese motivo, diversificar desde temprano resultó clave. Dueñas no podía depender únicamente de los pagos de Tigres. Requería flujos de caja alternativos que no desaparecieran si una lesión lo apartaba o si el club optaba por no renovarle.
Su enfoque incluía además una educación financiera permanente. No delegó toda su riqueza en asesores ni permaneció pasivo. Se esforzó en comprender el funcionamiento de los mercados, identificar sectores con mejor rentabilidad, y determinar cuándo era oportuno diversificar o consolidar.
Lo notable en su estrategia es que no plantea una vida de privaciones, sino de sensatez económica. Dueñas aclara que sí gastaba, pero siempre dentro del 30 % de sus ingresos, lo que para un futbolista profesional mexicano representa una vida con comodidades.
La diferencia radica en el destino de esos gastos: mientras otros optaban por mansiones, vehículos de lujo y joyas, él invertía en generar ingresos futuros.
Actualmente, cuando Dueñas participa en podcasts sobre finanzas para deportistas, no lo hace desde una posición de gurú. Lo hace como alguien que aplicó una fórmula efectiva y desea que otros la adopten. Su mensaje es claro: «Vivía con el 30 %, invertía el 70 %. Ahora tengo mi futuro asegurado». No es un discurso inspirador, sino una simple aritmética financiera.

