Puente genera tensión en la relación con el Rey al atacar agresivamente a figuras como Madina, Feijóo y Jordi Sevilla

Óscar Puente, hace unas semanas, en un acto de campaña de las elecciones extremeñas.

Óscar Puente, ministro de Transportes, ha incrementado su actividad en las redes sociales con ataques y descalificaciones hacia dirigentes del PP, como Feijóo y Mazón, comparándolos incluso con personajes del franquismo.

El político también ha arremetido con severidad contra figuras socialistas como Eduardo Madina y Jordi Sevilla, acusándolos de falta de lealtad y minimizando sus propuestas y puntos de vista dentro del PSOE.

El ministro ha protagonizado enfrentamientos públicos con figuras políticas, judiciales y periodistas, provocando controversia tanto por sus declaraciones como por la elaboración de un dossier sobre críticas recibidas.

Su estilo combativo en redes sociales genera tensión en algunos sectores del PSOE y del Gobierno, aunque no ha sido formalmente reprendido por la dirección.

Apenas tres horas después del llamamiento del Rey en su Mensaje de Navidad para «defender la convivencia» y pedir a «todos» que la conviertan en «nuestra labor diaria», el ministro de Transportes, Óscar Puente, sorprendió en X al comparar a Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón con Francisco Franco y José Millán-Astray.

Queda claro que aquel Puente que, tras la Dana, abandonó la confrontación y dedicó su tiempo en X a comunicar los avances de su ministerio, fue solo una ilusión.

El titular de Transportes continúa utilizando las redes para insultar no solo a líderes del PP, sino también a referentes del PSOE como Eduardo Madina y Jordi Sevilla, que discrepan de la postura de Pedro Sánchez.

Entre los socialistas, el primero que padeció sus ataques fue el político vasco, retirado de la actividad política desde 2017.

Según Puente, Madina cometió el error de afirmar en una tertulia de la SER que la crisis «no está en el Gobierno, sino en el PSOE» y de declarar que la legislatura «terminó hace ya mucho tiempo».

El ministro le respondió en X asegurando que el acabado era el propio Madina y que «desde hace mucho tiempo».

«Ahora paseas tu resentimiento por los programas radiofónicos. Ay, tú, que fuiste la esperanza blanca del socialismo español y terminas de comentarista», le espetó, acusándolo de deslealtad.

Otro de sus objetivos ha sido Jordi Sevilla. Tras el anuncio del exministro sobre la creación de un manifiesto para promover una alternativa al liderazgo de Pedro Sánchez, Puente reaccionó rápidamente.

Con un simple gif de risa, mostró su desprecio hacia la iniciativa, interpretada como un gesto de unidad en el PSOE ante cualquier intento de cuestionar al secretario general actual.

No faltó la crítica directa. «Le aconsejaría visitar las sedes del partido, que no ha pisado desde la primera comunión, para recoger firmas para el manifiesto. Conseguirá un éxito rotundo», aseguró en otro tuit.

El manifiesto de Sevilla, previsto para enero, pretende «recuperar la socialdemocracia» en el partido y reavivar el debate sobre su dirección ideológica.

El exministro de Zapatero descarta una ruptura o fundación de una nueva fuerza política, pero critica lo que define como «una deriva podemita» y un estilo «cesarista» bajo el mando de Sánchez.

No es la primera vez que Puente ataca a miembros de su formación. Antes que a Madina y Sevilla, otro de sus blancos fue Emiliano García-Page.

Al presidente de Castilla-La Mancha le acusó de albergar «una hipocresía insoportable» y lo incluyó en el denominado «cuarteto de los resentidos», junto con exdirigentes del PSOE como Nicolás Redondo, Joaquín Leguina, Felipe González y Alfonso Guerra.

Ataques con historia

Óscar Puente irrumpió en el ámbito nacional tras perder la Alcaldía de Valladolid por un pacto entre PP y Vox. En ese momento fue designado cabeza de lista del PSOE por Valladolid y elegido diputado.

En septiembre de 2023, Puente tomó la palabra en el Congreso para replicar a Feijóo, que había ganado las elecciones y aspiraba a la investidura, en lugar de hacerlo el propio Sánchez, rompiendo así el protocolo parlamentario del PSOE.

El socialista comenzó su intervención con un reproche calculado: «Explíqueme, señor Feijóo, de ganador a ganador, por qué usted tiene más derecho a ser presidente que yo a ser alcalde de Valladolid».

Con esta comparación recordó que ambos ganaron en votos pero dependían de pactos para gobernar. La reacción, con risas en la bancada socialista y sorpresa en la del PP, convirtió a Sánchez en un fuerte crítico de la oposición.

Desde entonces, no ha cesado de insultar al líder de la oposición, calificándolo de «miserable» y vinculándolo al PP gallego, «esa gran familia retratada en Fariña», sugiriendo conexiones con el narcotráfico.

Respecto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la ha calificado de «tóxica para España», al igual que «quien le escribe el guion», en alusión a Miguel Ángel Rodriguez, y ha lamentado que el Supremo «siga su ritmo».

Tuvieron un enfrentamiento cuando Puente denunció en X los atascos del metro de Madrid usando una imagen del suburbano de París.

Subió el tono al referirse a su pareja, Alberto González Amador, a quien calificó como «testaferro con derecho a roce».

Sus críticas alcanzaron también a expresidentes, como José María Aznar, a quien llamó «psicópata».

Vox es otro blanco frecuente del ministro. A Santiago Abascal le ha calificado de «acomplejado» y ha dicho que tiene «el cerebro vacío».

En uno de sus tuits recentes, se burló de quienes saludaban a Abascal en Extremadura usando la expresión repetida por Azarías, un personaje con discapacidad intelectual de Los santos inocentes: «Milana bonita».

Esta expresión se empleó para relacionar a los votantes extremeños de Abascal con la España caciquil.

Sin embargo, ninguna de estas ofensivas alcanzó el nivel de las bromas de este verano sobre los incendios, que provocaron debate nacional.

Todo se inició cuando Puente respondió a un tuit de Feijóo que afirmaba estar en contacto con el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, sobre los incendios en su región.

«¿Te ha contado qué tal el tiempo en Cádiz? En Castilla y León la situación está intensa», decía Puente.

Después, reaccionó al vídeo de una usuaria que mostraba imágenes de las llamas arrasando la Sierra de la Plata, en Tarifa.

«Éste pilla a Mañueco más cerca que los de CyL. Quizás puede echarle una mano a Juanma», ironizó, aludiendo a que el presidente estaba de vacaciones en la costa gaditana mientras ardían zonas de su comunidad.

La respuesta del PP fue rápida y de alto nivel.

Feijóo criticó a Puente por su falta de sensibilidad: «Si un ministro de mi Gobierno bromeara sobre el sufrimiento de un pueblo asediado por las llamas, sería destituido de inmediato».

El líder del PP añadió que Pedro Sánchez debería exigir a sus ministros al menos «sensibilidad y respeto».

Puente replicó con dureza: «Si un presidente autonómico de mi partido estuviera de fiesta mientras su pueblo sufre o su territorio arde, sería destituido sin excepción. Y si en mi partido llegara a presidente el amigo de un narco, dejaría de ser mi partido».

Contra la prensa y la judicatura

Los ataques no se limitan a la política nacional; también han tenido repercusiones internacionales.

Su comportamiento provocó un conflicto diplomático con Argentina tras acusar a Milei de «ingesta de sustancias», una afirmación calificada desde Buenos Aires como «calumnias e injurias».

Otro de sus objetivos ha sido el juez Juan Carlos Peinado, encargado del caso relacionado con la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez.

Puente lo ha tildado repetidamente de «prevaricador», lo que ha provocado una querella del juez contra el ministro.

Asimismo, describió la instrucción judicial como «burda», «miserable», «una nulidad absoluta» y «un callejón sin salida». Justifica estas críticas desde su experiencia como jurista y exabogado.

Los medios de comunicación también han sido otro blanco de Puente.

En junio de 2024, llamó «saco de mierda» al periodista Vito Quiles en redes sociales, expresión que luego consideró una «descripción cruel» pero no un insulto, lo que motivó demandas de dimisión por parte del PP y reproches de la FAPE.

Al diario digital The Objective lo ha rebautizado como «El Ojete» o «el contenedor amarillo».

En 2025 criticó al corresponsal de ABC y Telemadrid David Alandete, a quien llamó en RTVE «operador político» y sugirió que actuaba de manera «antipatriótica» por una pregunta sobre España y la OTAN.

Al locutor de COPE, Carlos Herrera, lo acusó de «incendiar» y calificó esa emisora como «las ondas de la derecha».

A Risto Mejide le espetó: «A mí no me intimida ningún matón, por mucho programa de televisión que tenga».

Estos ataques provocaron críticas de la APM (Asociación de la Prensa de Madrid), pero Puente respondió acusándola de ser «selectiva» y de defender solo a ciertos periodistas, guardando un «silencio ensordecedor» ante otras agresiones a informadores.

En abril intentó defenderse con un dossier elaborado por su equipo, donde denunciaba «100 columnas de opinión» con nombres y apellidos, en las que, según él, se le «insultaba a menudo de forma grave».

En ese documento señalaba términos como «mamporrero», «sectario, provocador o hooligan del sanchismo».

Las críticas fueron unánimes al considerar inadecuado que ordenara a su equipo vigilar a quienes le critican para luego señalarlos en redes.

Al mismo tiempo, su cuenta se ha convertido en foco de opositores que no dudan en reprocharlo con comentarios despectivos y memes insultantes en su contra.

Parecen no inquietarle esas críticas, ya que él también responde provocando y llamándolos «fachas» o «bots».

Un estilo confrontativo que el PP llegó a replicar comparándole con un primate.

Génova respondió de forma contundente tras que Puente pusiera en valor la «superioridad política, ética y estética» de Sánchez tras estrenar gafas en la Comisión de Investigación del Senado. «El resultado: un look aún mejor y los fachas bailando un mes», aseguró el ministro.

En esa publicación, puso al lado a Feijóo, de quien dijo que se ha gastado «una cantidad indeterminada en retoques que le dejaron peor de lo que estaba».

Los tuits de Puente, debido a su tono, generan incomodidad en buena parte del PSOE y del Gobierno, aunque nadie ha tomado medidas para detenerlo.

Pedro Sánchez le ha lanzado alguna advertencia irónica sobre su comportamiento en redes y la conveniencia de que alguien más las gestione.​

En la presentación de su libro Tierra firme, Sánchez comentó que una de las decisiones más importantes de su vida fue confiar sus redes sociales a un profesional y sugirió en broma pero con claridad a Puente que hiciera lo mismo.​

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