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Información del artículo
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- Autor, Hugh Schofield
- Título del autor, BBC News
- Informa desde, París
- Autor, Laura Gozzi
- Título del autor, BBC News
- 18 diciembre 2025
- Tiempo de lectura: 5 min
Un anestesiólogo francés recibió una condena de cadena perpetua por envenenar intencionadamente a 30 pacientes, de los cuales 12 fallecieron.
Frédéric Péchier, de 53 años, fue declarado culpable tras un juicio que duró cuatro meses en la ciudad de Besançon, situada al este de Francia.
Este caso, uno de los mayores episodios de negligencia médica en la historia francesa, reveló que Péchier introdujo sustancias químicas, como cloruro de potasio y adrenalina, en las bolsas de suero de sus pacientes.
La víctima más joven fue un niño de 4 años que sobrevivió a dos paros cardíacos durante una operación de amígdalas rutinaria en 2016. El paciente de mayor edad tenía 89 años.
“Usted es el Doctor Muerte, un envenenador y asesino. Ha avergonzado a toda la profesión médica”, declararon los fiscales la semana pasada. “Transformó esta clínica en un cementerio”.
Las sustancias que Péchier inyectó provocaron paros cardíacos y hemorragias en los pacientes, lo que obligó a realizar intervenciones de urgencia en quirófano.
Con frecuencia, el propio Péchier llevaba a cabo estas intervenciones, presentándose como el salvador ante sus colegas y pacientes.
No obstante, en 12 ocasiones no pudo actuar o ya era demasiado tarde, lo que resultó en la muerte de los pacientes.
La Fiscalía alegó que el motivo de Péchier era desacreditar a otros anestesiólogos con los que mantenía conflictos.
En la mayoría de las operaciones él no era el anestesiólogo principal, pero se sospecha que solía llegar temprano para manipular las bolsas de suero.
Cuando surgían complicaciones, intervenía, diagnosticaba el problema y administraba el antídoto correspondiente.

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El inicio de la investigación
Péchier fue objeto de una primera investigación hace ocho años, al sospecharse que había intoxicado a pacientes en dos clínicas de Besançon entre 2008 y 2017.
La investigación se activó en 2017, cuando se detectó un exceso de cloruro de potasio en la bolsa de infusión de una paciente que tuvo un infarto durante una cirugía de columna.
Los análisis revelaron un patrón consistente de “eventos adversos graves” en la clínica privada Saint-Vincent de Besançon.
Mientras que a nivel nacional la tasa media de infartos fatales bajo anestesia era de uno por cada 100.000, en Saint-Vincent era más de seis veces superior.
Además, en la mayoría de los casos nacionales se identificaba una causa para el infarto, pero en esta clínica la causa permanecía sin explicación.
Se comprobó también que los “eventos” cesaban durante las ausencias temporales de Péchier, quien trabajaba en otra clínica donde la cantidad de incidentes aumentaba.
Al regresar a Saint-Vincent, las complicaciones volvieron a aparecer. La anomalía desapareció tras inhabilitarlo para ejercer la medicina en 2017.

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Las víctimas
La primera víctima conocida de Péchier, Sandra Simard, tenía 36 años cuando sufrió un paro cardíaco súbito durante una cirugía de columna. Ella sobrevivió gracias a la intervención de Péchier, aunque quedó en coma.
Los análisis de sus bolsas de infusión revelaron niveles de potasio 100 veces superiores a la dosis esperada, lo que puso en alerta a la fiscalía local.
Durante las 15 semanas que duró el juicio, Péchier admitió en ocasiones que algunos pacientes que enfermaron o murieron podrían haber sido envenenados, pero negó haber cometido delito alguno.
“Ya lo he dicho antes y lo repito: no soy un envenenador… Siempre respeté el juramento hipocrático”, afirmó.
Ahora, Péchier cumplirá un mínimo de 22 años en prisión, luego de haber permanecido libre durante todo el proceso.
Dispone de 10 días para presentar apelación, lo que abriría la posibilidad de un segundo juicio en el plazo de un año.
“Sus colegas comentaban que siempre parecía tener la respuesta”, afirmó el fiscal del caso.
“Se hacía pasar por el mejor, construyendo la imagen del salvador para que sus compañeros acudieran a él de forma instintiva”.
Péchier negó las acusaciones, y sus abogados argumentaron que no existían pruebas concluyentes que lo vincularan con los crímenes.
Sin embargo, su testimonio fluctuó durante el juicio, hasta que finalmente reconoció que debía haber un envenenador en la clínica, aunque afirmó que no era él.

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“Personalidad Dr. Jekyll y Mr. Hyde”
Péchier, hijo de dos médicos, fue descrito por un psicólogo forense como poseedor de una personalidad parecida a la del “doctor Jekyll y mister Hyde”, aludiendo a la novela de horror de Robert Louis Stevenson: una faceta honorable y otra con la capacidad para infligir daño grave.
El anestesiólogo intentó suicidarse en dos ocasiones, en 2014 y nuevamente en 2021.
Padre divorciado de tres hijos, declaró ante el tribunal antes del veredicto que su principal preocupación era resguardar a su familia.
Mientras sus hijos lloraban al escuchar la sentencia, él mantuvo una expresión imperturbable.
“Es el final de una pesadilla”, afirmó Sandra Simard, una de las sobrevivientes.
Jean-Claude Gandon, otro paciente que logró sobrevivir, comentó: “Ahora podremos disfrutar de una Navidad más tranquila”.

