Entre barrancos escarpados y pinares montañosos se oculta una ruta que sorprende. Un trayecto peculiar en la provincia de Granada donde la naturaleza ha dejado una marca tan sorprendente como difícil de olvidar
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En Granada existen rutas de senderismo que no solo destacan por su impresionante paisaje, sino también por brindar al caminante una vivencia difícil de hallar en otros lugares de Andalucía. Entre barrancos profundos, pinares de media montaña y corrientes de agua de un verde intenso, este recorrido ha adquirido relevancia entre los amantes del senderismo gracias a la combinación de naturaleza, geología y un fenómeno natural poco frecuente. Se trata de un trayecto que a ratos resulta exigente pero muy gratificante, que atraviesa uno de los entornos más singulares del sur peninsular y que atrae especialmente a quienes desean algo más que un simple paseo.
La protagonista de esta ruta es la Cascada de los Árboles Petrificados, ubicada en el término municipal de Otívar, dentro del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. El sendero forma parte del conocido Sendero Río Verde y su singularidad radica en los troncos de antiguos árboles que quedaron atrapados en la caída de agua y que con el tiempo se han recubierto de toba caliza, quedando completamente mineralizados. El acceso se realiza desde el Collado de los Chortales, en el kilómetro 31 de la Carretera de la Cabra (A-4050), donde hay algunas zonas habilitadas para estacionar.
Un circuito circular entre barrancos, cuevas y aguas color esmeralda
La ruta alcanza una distancia aproximada de 9,7 kilómetros, con un desnivel acumulado de unos 541 metros, y se puede completar en unas 2 horas y 30 minutos, según el ritmo y las pausas. El recorrido es circular y presenta un nivel de dificultad moderado, aunque incluye tramos con descensos pronunciados que cuentan con escaleras talladas en la roca, zonas provistas de barandillas y algunos pasos que requieren precaución adicional. A lo largo del sendero, la persona que recorre disfruta de pinares y de amplias panorámicas de la Sierra de la Almijara y de barrancos profundamente excavados.
Uno de los puntos más sorprendentes, aparte de la cascada, es la cueva situada junto a la caída de agua, accesible mediante un pequeño desvío antes de finalizar el descenso. En su interior se pueden observar formaciones cársticas, estalactitas, estalagmitas y un pequeño lago, aunque en ciertas partes es necesario mojarse para avanzar. Después de la cascada, el camino sigue por el Barranco del Pito, con pequeñas pozas de aguas cristalinas, hasta llegar a la Fuente de las Cabrerizas. La ruta es apta para perros y puede realizarse durante todo el año, aunque en verano es recomendable tener precaución con el calor en los tramos de pista durante el regreso.
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