Monumento romano declarado Bien de Interés Cultural que destaca en Extremadura y merece una visita en España

Pocos viajeros conocen que, en pleno norte de la provincia de Cáceres, se encuentra uno de los monumentos romanos más peculiares de España, accesible, gratuito y con vistas privilegiadas a un gran embalse

Foto: El desconocido monumento romano que tienes que ver en Extremadura. (Wikipedia/Wikichap33)
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En el centro de Extremadura, a pocos metros de una ruta regional y con la panorámica del embalse de Valdecañas como fondo, se preserva un monumento romano que ha evitado caer en el olvido. Su perfil de columnas de granito se levanta sobre un barranco, recordando la relevancia estratégica que este lugar tuvo durante la época imperial. Reconocido como Bien de Interés Cultural desde 1931, este vestigio histórico destaca no solo por su importancia patrimonial, sino también por haberse salvado cuando gran parte de su entorno original fue inundado.

Se trata del Templo de los Mármoles, conocido también como el templo romano de Augustóbriga, uno de los mejor preservados en España. En sus orígenes, formaba parte del foro de la antigua ciudad romana de Augustóbriga, situada junto al estratégico vado de Alarza sobre el río Tajo. Su nombre popular deriva de los restos de estuco que cubren las columnas de granito, un material que imitaba el mármol y que, según registros antiguos, resplandecía a gran distancia. Este detalle arquitectónico convirtió al templo en un punto de referencia visual ya desde la Antigüedad.

Un traslado fundamental para su preservación

El destino del templo cambió a mediados del siglo XX con la construcción del embalse de Valdecañas. Las obras, comenzadas en 1957, ponían en riesgo de inundación a la antigua Talavera la Vieja, la Augustóbriga romana. Gracias a su protección legal, en 1963 el monumento fue desmontado piedra por piedra y trasladado inicialmente a la orilla del embalse y, luego, a su ubicación actual, junto a la carretera EX-118, en el término municipal de Bohonal de Ibor. Este complejo traslado permitió conservar el edificio en muy buen estado, a diferencia de otros restos que quedaron sumergidos.

Desde el punto de vista arquitectónico, el templo presenta una planta rectangular con un pórtico tetrástilo compuesto por cuatro columnas frontales y dos laterales, de estilo corintio. Detrás del pórtico se ubicaba la cella, ahora desaparecida, donde se realizaba el culto a la divinidad. Uno de sus elementos más característicos es el arco que reemplaza al tradicional frontón, un componente poco frecuente en templos romanos occidentales que refleja influencias orientales. Actualmente, la visita es libre y el acceso fácil, lo que lo convierte en un lugar esencial para quienes desean conocer el patrimonio romano menos difundido de Cáceres.

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