—AURA LILA MORENO—
Managua
El origen de la corrupción no solamente está en la malversación ni en el usufructo con los bienes públicos y la cooperación externa que hizo el doctor Arnoldo Alemán y su grupo en el gobierno pasado, sino en el sistema político y económico del país, plantea Ruth Selma Herrera, representante de la Red de los Consumidores.
Ruth Selma tiene una tesis muy interesante: Hay que encarcelar y perseguir a los que han defraudado y robado, pero hay que cambiar las causas que dan origen a esa defraudación, al tráfico de influencia y a la lealtad a los caudillos de turno. “Ahora se llama Arnoldo Alemán, pero dentro de dos años se va a llamar de otra manera, y a los nicaragüenses nos van a estar dando atol con el dedo y mostrándonos un circo distinto”.
Es decir, para que se logre atacar a fondo la corrupción, se tiene que luchar por modificar el sistema político que -a juicio de ella- es prebendario y que está diseñado para que los partidos pongan a las personas de su absoluta confianza e incondicionalidad y, por ende, respondan a los caudillos.
A manera de ejemplo, Ruth Selma indica que mientras no hayan diputados electos de modo directo y que puedan ser destituibles y removibles, y en la medida en que no cumplan con su mandato constitucional, vamos a tener cerradas la llaves para corregir a fondo el problema de la corrupción.
Igualmente, mientras los funcionarios públicos sean nombrados por sus vínculos y su incondicionalidad con los principales líderes políticos, “vamos a tener corrupción, porque no van a hacer justicia, ni aplicar las leyes, ni actuar en correspondencia con lo que dice la Constitución, sino en correspondencia con los intereses políticos y económicos del caudillo de turno, no importa si se llama Arnoldo Alemán, Daniel Ortega o Enrique Bolaños”.
TRAFICO Y COIMAS DE TRANSNACIONALES
De ahí la necesidad de que haya probidad para los funcionarios, pero además debe de aprobarse la ley de Carrera Administrativa estableciendo los derechos de los empleados y funcionarios públicos, “porque ningún político va a permitir que éstos denuncien, o que hagan cumplir los procedimientos y las leyes de la administración pública, mientras ese empleado está sujeto a ser despedido como represalia”.
A Ruth Selma no se le escapa otro aspecto que también contribuye a la corrupción: el comportamiento de los organismos internacionales (FMI, BID, BM), que “han aceptado, tolerado y financiado estas reglas de juego. Entonces la corrupción que ha demostrado tener Alemán, la van a tener otros si no se cambian esas reglas”.
“No se puede seguir firmando préstamos con condicionalidades adversas a los intereses de los nicaragüenses, ni prestándose al juego de las transnacionales que vienen a hacer jugosos negocios sin cumplir con las leyes y que generan una cantidad de ´comisiones de éxito´, pero todo es tráfico y coimas”, sostiene.
Para ella, hay una estafa cotidiana porque los funcionarios públicos que están nombrados en este país, están viendo hacia las transnacionales, los organismos internacionales y hacia los grupos económicos.
De continuar imperando este sistema prebendario, el próximo presidente va a decir que no puede gobernar porque el gobierno actual le dejó las arcas vacías, el país endeudado, una inmensa pobreza. “Ese cuento ya se hizo crónico: lo dijo el gobierno sandinista, el de doña Violeta, el de Alemán y ahora lo dice don Enrique. Y a los nicaragüenses nos están viendo cara de dundos, porque nos están diciendo que el país no se puede gobernar”, señala.
PAGANDO POR VER
Entonces, se pregunta, ¿para qué corren como candidatos a la presidencia si ya saben que este país no se puede gobernar? El problema de fondo es que hay que cambiar las reglas de la administración pública, insiste.
Es por eso que Ruth Selma se vuelve a preguntar, a propósito de la convocatoria del presidente Bolaños para que el pueblo se movilice en una lucha anticorrupción, qué le mueve a ella a atender ese llamado, si el gobierno “no nos está dando nada de lo que prometió”.
“Creo que la mayoría de los nicaragüenses ahorita estamos como los jugadores de póker: pagando por ver. Porque no tenés porqué creer a ciegas, si ya viste el caso de Novoa que lo bajaron del carro cuando él quería ir a fondo”, señala.
Según ella, tiene que haber una política social responsable. Si no “los consumidores, los usuarios, los ciudadanos podemos decir ´bueno, yo apuesto a qué, ya aposté por un gobierno que me dijo que me iba a sacar del nivel de miseria y pobreza en que estamos´, pero no me ha cumplido. Lo que voy a exigir es que este país se empiece a gobernar”.
Y es que al igual que la mayoría de la población, pese a los nuevos aires de esperanza, la representante de los consumidores considera que se ha dicho mucho y se ha actuado poco. “Creo que las pruebas, los juicios tienen que ser más expeditos y no seguir entreteniendo mucho más”.
“Creo que hay una presión popular para que eso se resuelva, sin embargo a mí me parece que la presión popular no puede endosarse a una acción gubernamental, porque los nicaragüenses tenemos que usar la presión popular para componer al país en su conjunto, y no solamente una parte”, agrega.
MOVILIZARSE POR UN PAQUETE
Sabedora de las necesidades de los ciudadanos, Ruth Selma asegura que los nicas tienen una grita terrible para que haya empleo, salud, seguridad ciudadana, ingresos que permitan reactivar la pequeña economía campesina y el comercio. “¿Qué ganamos nosotros con que sólo se eche preso a Alemán si no va a reactivarse la economía?”, insiste en preguntar.
Ella también quiere saber cuánto calcula el gobierno que pueda recuperar del dinero que está en la “huaca” y en todas las otras cuentas mal habidas, y en qué lo va a invertir.
“Porque si lo va a invertir en seguir pagando el aparato de los grandes funcionarios que dicho sea de paso siguen ganando mega salarios, yo realmente no le pondría la misma importancia; si me dice que va a ser para fondo de crédito para la producción, para reactivar la economía y para generar más empleo, me sentiría más motivada”.
Es por eso que sostiene que si se va a movilizar la población, tiene que ser por un paquete no sólo por una acción. La corrupción hay que combatirla venga de donde venga, pero además “tener un proyecto, una propuesta que nos haga confiar”.
“Creo que la movilización popular debe darse para combatir la corrupción, pero también para reivindicar sus intereses. No se puede enajenar solamente en una de estas acciones”.
