Luis Enrique relata su salto salarial en el Real Madrid: de 20.000 pesetas en el Sporting a 165.000

Luis Enrique, durante un entrenamiento con el PSG. El asturiano transitó desde la inestabilidad de Segunda y Tercera División hasta alcanzar la cumbre del fútbol europeo.

Más información: Koke (42), exfutbolista del Málaga: «Con el narcotráfico ganaba en dos meses lo que en un año en el fútbol»

Luis Enrique se formó en la escuela de Mareo, donde incluso fue descartado por ser «pequeño y delgado» antes de regresar tras anotar numerosos goles en La Braña, el equipo de su barrio.

En aquel Sporting aún modesto económicamente, su salario de 20.000 pesetas (alrededor de 120 euros) correspondía más al rango de un aprendiz joven que a la imagen habitual de una estrella de Primera División.

Esos años se contaban más en viajes en autobús que en cifras en la cuenta bancaria. Terrenos difíciles, dietas austeras y un contrato que casi no ofrecía estabilidad definían la vida de un jugador que aún dudaba si el fútbol sería su futuro o simplemente una etapa pasajera.

La situación que simboliza el punto de inflexión en la carrera de Luis Enrique se refleja en una nómina. «Cuando cobré mi primer sueldo como futbolista, fueron 165.000 pesetas; antes solo ganaba 20.000″, ha relatado él mismo, todavía sorprendido a pesar del tiempo transcurrido.

Esa nómina no fue un lujo: fue entregada directamente a sus padres para colaborar en el pago de los intereses de la vivienda familiar, un gesto que revela tanto como cualquier gol quién era ese joven que ascendía rápidamente.

Luis Enrique, en el banquillo de San Mamés durante el Athletic - PSG.

Luis Enrique, en el banquillo de San Mamés durante el Athletic – PSG. Reuters

En Gijón, Luis Enrique compartió vestuario con figuras del club como Ablanedo, Jiménez o Joaquín, sin otro respaldo más que su espíritu competitivo y una versatilidad que ya resaltaba.

En Madrid, se enfrentó a un entorno completamente diferente: estrellas internacionales, presión constante de los medios y un club que exigía resultados inmediatos por cada peseta invertida.

Su salario de 160.000-165.000 pesetas mensuales lo colocó en otro nivel, aunque no hizo que olvidara sus raíces. El mismo jugador que se emocionó al recibir ese importe recordaba también que poco antes cualquier demora en el pago de la hipoteca generaba preocupación en su familia.

La historia que va desde las 20.000 pesetas en el Sporting hasta las 160.000 en el Real Madrid resume una evolución colectiva, no solo individual.

A comienzos de los noventa, la Liga española experimentó un crecimiento económico que multiplicó salarios, cláusulas y expectativas, y el caso de Luis Enrique ejemplificó cómo la cantera podía transformarse en valiosos activos.

Actualmente, las cifras ligadas al asturiano como técnico se cuentan en millones de euros, un contraste casi inimaginable frente a aquel primer sueldo de 20.000 pesetas en Mareo.

Pero detrás de esas cifras permanece la misma imagen inicial: un joven de barrio que, antes de pensar en coches o lujos, destinó su primer gran salario a ayudar a abonar la hipoteca familiar.

Scroll al inicio