Descubre en este enclave español un palacio con estilo británico que alberga una capilla en su bar y un campo de croquet junto al mar

Un hotel singular en la costa de Vizcaya invita a redescubrir el lujo desde la calma: suites con vistas al mar, cenas diseñadas por el chef Beñat Ormaetxea y un spa inspirado en el histórico balneario de Neguri

Foto: El palacio se enclava en la localidad vizcaína de Getxo (Extraída de Facebook)
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Se asemeja a uno de esos palacetes inalcanzables que solo se contemplan a distancia. No obstante, detrás de su fachada con influencia británica, se descubre un mundo ideado para impresionar sin ostentación, donde cada espacio revela un detalle poco habitual. Un lugar en el norte donde la tradición y la elegancia mantienen una conversación íntima, entre piezas artísticas, fragancias marinas y silencios refinados.

A simple vista, parece un castillo británico con vistas al mar. Pero lo que albergan sus muros de piedra neogótica supera ampliamente la imaginación. Ubicado en el distinguido barrio de Neguri, en Getxo, este inmueble de 1912 resurge como un hotel exclusivo de 5 estrellas donde arte, descanso y cultura vasca conviven junto a tapices de Delaunay, papeles pintados con estilo Morris y una biblioteca con puerta secreta.

Historia restaurada con respeto al entorno

La arquitectura del Palacio Arriluce ha conservado su esencia original. En el proceso de rehabilitación, la familia dueña ha restaurado la escalera principal, el tragaluz y parte del pavimento, sin modificar la elegancia exterior ni su carácter palaciego. El hotel dispone de 49 habitaciones, incluyendo 10 suites, donde los colores vascos se manifiestan en tonos como el azul Bilbao, rojo gules y verde sinople. Las tarifas comienzan en 276 euros por noche y pueden superar los 400 en las suites más selectas, algunas con terraza privada con vistas al mar.

En su interior, conviven piezas creadas a medida junto con obras de artistas como Sonia Delaunay, Frantisek Kupka, Jon Cazenave y Diego Canogar. Incluso la antigua capilla del palacio se ha convertido en un singular santuario del champán, actualmente integrado en el bar inglés. Un espacio acogedor que mezcla vidrieras originales con una barra para degustar vinos añejos bajo la costa del Cantábrico.

La propuesta gastronómica del Palacio Arriluce Hotel rinde homenaje a productos locales y a la reinterpretación de la cocina vasca. El restaurante Delaunay lidera esta propuesta con platos como el foie micuit acompañado de puré de manzana y caramelo de mostaza, las kokotxas de merluza sobre centollo guisado y la codorniz escabechada con quinoa y encurtidos. Junto a él, el Bar Inglés —antigua biblioteca— sirve cócteles exclusivos en un ambiente literario, con acceso a una bodega oculta tras una estantería.

Entre los platos principales sobresalen la degustación de bacalao en dos versiones (pilpil y a la vizcaína), la txuleta premiada “Baserria KM 0” con guarnición de temporada, el solomillo con puré trufado y la presa ibérica acompañada con peras al ron. Los postres, artesanales y elaborados en el propio establecimiento, incluyen la tarta casera de queso cuajado, torrija de brioche con intxaur-saltsa, peras al vino de Rioja y chocolate cuajado con salsa de naranja y helado de calabaza.

Menús de autor y experiencias singulares

Los menús degustación EHIZA e Innovación Beñat Ormaetxea, con precios de 100 y 136 euros respectivamente, complementan la experiencia gastronómica con opciones como el pichón asado a la brasa salteado con boletus, la carrillera de jabalí al vino tinto de La Rioja Alavesa o la cigala en tartar con beurre blanc de txakoli y caviar. El soufflé de pistacho, salsa dulce de caza mayor y crema helada de hongos, junto a los petit fours, finalizan un recorrido pensado para paladares exigentes.

Más allá de la gastronomía, el hotel promueve actividades para explorar Vizcaya desde el mar, con paseos en velero por la ría de Nervión y visitas privadas al Museo Guggenheim. Para quienes prefieren quedarse, su propuesta destacada es la cata en la bodega submarina Crusoe Treasure, o disfrutar del spa inspirado en el antiguo balneario de Neguri, que incluye zona de aguas, piscina climatizada, duchas sensoriales, sauna y cabinas de tratamiento.

Un refugio elegante frente al Cantábrico

El clima del norte no representa un impedimento, sino que forma parte del atractivo. Desde sus terrazas con vistas al mar o su piscina privada con pool bar, ideal para el verano, el Palacio Arriluce invita a apreciar la lluvia como elemento del paisaje durante el invierno, acompañado de una copa en su bar o un libro en alguno de sus salones. Para quienes buscan algo más que descanso, su campo oficial de croquet, de 32 x 25,6 metros, rinde homenaje a England con un toque lúdico en una estancia marcada por la elegancia y la esencia vasca.

Cada espacio de este hotel revive el esplendor de épocas pasadas sin renunciar a las comodidades actuales. Desde una copa en su bar oculto entre vidrieras hasta una partida de croquet en el jardín, el Palacio Arriluce Hotel ofrece más que hospedaje: propone una forma distinta de vivir el lujo, acompañada por el ritmo pausado de las olas y la serenidad de la costa vasca como telón de fondo.

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Se asemeja a uno de esos palacetes inalcanzables que solo se contemplan a distancia. No obstante, detrás de su fachada con influencia británica, se descubre un mundo ideado para impresionar sin ostentación, donde cada espacio revela un detalle poco habitual. Un lugar en el norte donde la tradición y la elegancia mantienen una conversación íntima, entre piezas artísticas, fragancias marinas y silencios refinados.

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