Antonio Ledezma afirma que Sánchez ha cambiado tras dejar de recibir a su esposa y no felicitar a María Corina

Antonio Ledezma, líder democrático venezolano exiliado en España, entrevistado por EL ESPAÑOL.

Antonio Ledezma critica la evolución en la postura del presidente Pedro Sánchez hacia la oposición venezolana y la ausencia de reconocimiento por parte del Gobierno español hacia María Corina Machado por el Nobel de la Paz.

Ledezma denuncia la persecución y brutalidad del régimen de Maduro, calificándolo como un narcoestado vinculado al terrorismo internacional y responsable de cometer crímenes de lesa humanidad.

El exalcalde destaca la falta de respaldo político del actual Ejecutivo español a la diáspora y la oposición venezolana, mientras agradece la solidaridad que proviene de partidos conservadores.

Ledezma plantea la implementación de un «plan Marshall» tropical para la reconstrucción de Venezuela, subrayando la importancia de la participación de España y la comunidad internacional en este proyecto.

En una cafetería de un hotel en Madrid, Antonio Ledezma (San Juan de los Morros, Venezuela, 1955) toma asiento frente a una mesa vacía de café o refrescos.

Es jueves, alrededor de las seis de la tarde, y el exalcalde metropolitano de Caracas relata, mientras se quita la gorra, que ya ha encontrado «no menos de ocho compatriotas» durante esa jornada.

Una semana antes había regresado de Oslo, donde abrazó a María Corina Machado después de ocho años sin verse. «El abrazo fue igual al que nos dimos pocos días antes de mi huida en 2017», recuerda.

Ese reencuentro, ocurrido el día en que ella recibió el Nobel de la Paz, le confirmó —asegura— que «Oslo marcará un hito en la lucha por la libertad en Venezuela».

Lo dice con la seguridad de alguien que no ha cesado en su lucha ni un solo día desde que escapó del arresto domiciliario y llegó a Barajas tras una semana de clandestinidad.

Ledezma, líder de la Alianza Bravo Pueblo y cofundador de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), se ha convertido hoy en una de las voces más contundentes de la diáspora venezolana.

Reconoce la hospitalidad española y la libertad brindada, pero lamenta que sólo los partidos de derechas le abran las puertas: «Nuestra lucha no es ideológica; Maduro es una corporación criminal«.

La conversación fluye entre Europa y América sin reservas en citar nombres: José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez, Plus Ultra, Delcy Rodríguez, Donald Trump

Así como admite que el estadounidense actúa según sus intereses, cuestiona los vínculos de la expresidencia española con la tiranía que «secuestra» a su país «entre torturas, robo y asesinatos».

Pero Ledezma no se limita al pasado o a denuncias. Mira hacia adelante. “Venezuela será el eje energético de las Américas. Es urgente un plan Marshall tropical, y España debe formar parte», propone.

Su voz combina pragmatismo con esperanza, como quien sigue escuchando el murmullo de su ciudad en las calles de un Madrid frío, desde donde siente el calor de su patria pese al destierro.

En agosto de 2024, usted afirmó a este medio que Pedro Sánchez pidió a la oposición venezolana «unidad» y «no abandonar la vía electoral», y que esperaba «coherencia» del Gobierno español. Ha pasado un año y medio, Maduro sigue usurpando el poder y Moncloa no reconoce a Edmundo González como presidente legítimo. ¿Qué le diría ahora al presidente Sánchez?

Las razones que expresé entonces siguen tan válidas como siempre. Parafraseando a Manolo Escobar, «¡que viva España!»… pero el pasodoble aún no se ha completado. Espero que Pedro Sánchez termine la canción, porque no basta con haber facilitado —por llamarlo de alguna forma— el rescate de Edmundo González.

Es verdad que ahora González puede circular libremente en el ámbito internacional, y debo reconocer que el Gobierno español no ha impuesto restricciones en ese aspecto. Pero es imprescindible un paso más: reconocer que González fue el ganador, y que María Corina Machado es la líder visible de la resistencia en Venezuela, reflejado en la concesión reciente del Nobel de la Paz.

Sin embargo, el Gobierno español no le ha enviado felicitaciones…

¿Por qué los venezolanos otorgamos tanta importancia a las palabras del Gobierno español? Por los lazos históricos que, de alguna forma, nos unen profundamente. España ha sido siempre el punto de partida hacia Europa, y el referente para los venezolanos en todo el continente europeo. No debería dejar de cumplir ese rol.

Dicen repetidamente ‘España fue… y debe seguir siéndolo’. Lo hemos oído durante años, como una advertencia. ¿Es prevención o prudencia?

España no es un mosaico heterogéneo, sino una nación con historia. Cuenta con voces relevantes y solidarias, líderes como Felipe González, Aznar, Rajoy, Feijóo, el propio Abascal, aunque difieran ideológicamente. Esto demuestra que el corazón de España sigue latiendo por Venezuela.

En España se han realizado debates parlamentarios —en septiembre pasado— reconociendo a González como presidente electo. Los medios no cesan de informar sobre la situación venezolana.

No obstante, falta el reconocimiento del Ejecutivo. Conozco los entretelones políticos; así como Maduro es rehén del castrismo cubano y de los iraníes, Sánchez también está condicionado por sus aliados.

«Le pediría a Sánchez que dé el paso final, reconozca a González y felicite a María Corina por el Nobel»

¿Piensa usted que Maduro ya debería retirarse, dejar el poder, encontrar un refugio?

No entrega el poder porque no se lo permiten. Como decía Pablo Escobar, el capo colombiano, quien se involucra en el narcotráfico tiene puerta de entrada, pero no de salida. No existe el ‘retiro’ para un gran narcotraficante.

Como en una partida clandestina de póquer.

Exactamente. Maduro es rehén de un régimen que usa a Venezuela como un campo de batalla para atacar a Estados Unidos, obsesivamente. Venezuela es la vaca que Cuba no dejará de ordeñar, aunque dé poca leche.

Pero hablábamos de Sánchez, de España.

España tiene un Gobierno compuesto por acuerdos con partidos muy pequeños, pero claves para aprobar cualquier medida en el Congreso. Sánchez está acorralado y se deja influir.

¿Entonces no es cuestión de izquierda o derecha?

No. Es algo incomprensible, un problema humano y moral. Eso es lo que le reprochamos a Zapatero.

Llegaremos al tema Zapatero.

Es difícil de entender. Es un político experimentado, con conocimiento, que sabe leer fenómenos políticos. Por eso debe saber que Venezuela está bajo una tiranía responsable de crímenes de lesa humanidad y usurpadora de poderes.

Un grupo que ha cometido el mayor saqueo sin precedentes en la historia humana: más de 700.000 millones de dólares del erario público.

Dice trabajar por la solución.

Debe saber que en España hay miles de venezolanos que forman parte de la diáspora más grande del mundo, superando la población de 120 países, y resultado de las barbaridades de Maduro.

Y debe saber que Maduro no ganó; Zapatero estaba presente el 28 de julio pasado. Sabe lo que dicen las actas, las cuales Maduro esconde porque equivalen a su sentencia de muerte.

el líder opositor venezolano, Antonio Ledezma, entrevistado por EL ESPAÑOL.

Zapatero afirmó que, según las actas a las que accedió, Maduro ganó, como en «muchas otras elecciones».

En realidad, Maduro no cometió fraude. No pudo hacerlo porque las actas se imprimen en papeles con trazas tecnológicas imposibles de falsificar. Lo que hizo fue un golpe de Estado contra la soberanía popular.

Ya mencionamos a Sánchez y Zapatero. Usted no es cualquiera… seguro que ha tenido contacto con ambos, si no oficial, al menos extraoficial. ¿Qué le responden cuando les habla de esto?

Seré claro para evitar malentendidos. La última vez que vi a Sánchez fue en Barcelona, en un evento al que fui invitado, creo que en 2018. Me saludó y nada más.

¿Ni el ministro de Exteriores, ni José Manuel Albares, los recibe?

Conmigo no, pero Sánchez sí recibió en Moncloa, en septiembre pasado, al presidente Edmundo González.

Eso fue protocolario. ¿No existen grupos de trabajo o colaboración con la diáspora democrática venezolana?

No, no existe. Hay grupos que lideran la diáspora, y este Gobierno ha concedido un número importante de residencias…

Insisto, eso es lo social. Pero en el plano político, ¿no hay nada?

No. En política, no. Los contactos corren por cuenta del presidente electo González. Por ello, la guinda del pastel que esperamos del Gobierno español, es la legitimación de Edmundo González Urrutia y el reconocimiento del liderazgo de María Corina Machado.

Tampoco con Zapatero, quien se autodenomina ‘mediador’ entre el régimen y ustedes.

Personalmente, no he tenido ningún contacto. Llegué el 18 de noviembre de 2017 a Barajas a las 06:30 de la mañana.

Yo estuve allí.

Al poco de abrazar a mi esposa, me dieron un teléfono. Al otro lado, el presidente Mariano Rajoy me indicó que me recibiría esa misma tarde, y así fue. Lo interpreté como un acto de solidaridad con Venezuela, y eso es lo que esperamos del presidente Sánchez.

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Se comenta que Sánchez ha perdido liderazgo en la UE respecto a Venezuela, con Francia e Italia tomando protagonismo.

La UE recientemente renovó las sanciones, y España estaba presente. Entonces, ¿este pasodoble realmente no avanza? Porque si se sanciona a más de 60 implicados en actos irregulares…

Ya vimos que esas sanciones de la UE se aplican, o no. Aquí aterrizó Delcy Rodríguez.

Es una burla. ¿Cómo se explica que Delcy Rodríguez pisa suelo español cuando está sancionada por la Unión Europea? Eso hace que estos personajes crean estar por encima de la ley, capaces de comprar consciencias y traicionar principios.

Se equivocan gravemente. No todo el mundo está a la venta. La comunidad internacional reconoce que no estamos enfrentando a un adversario político, como ocurre aquí entre Feijóo y Sánchez.

Si no es política, ¿qué es?

María Corina Machado tiene prohibida la salida del país desde 2014. Le vetaron subir a vuelos nacionales o privados. Quien le vendiera un pasaje de Caracas a Maracaibo, por ejemplo, era sancionado por Hacienda. Si un piloto privado la llevaba, le revocaban la licencia.

Eso es como si Feijóo tomara un avión de Iberia en Barajas hacia Asturias y la tripulación le prohibiera viajar por orden del Gobierno. Puede parecer increíble, pero es cierto.

A muchos les parecerá un sinsentido.

La obligaban a desplazarse por tierra, pero la detenían en alcabalas a menos de 20 kilómetros, y ella caminaba desafiando a policías armados para seguir adelante. Si interceptaban la moto, saltaba a un caballo. Si la hacían caer, se subía a una lancha. ¡Estas imágenes están en redes sociales!

Lo más grave: si acudía a hoteles o restaurantes, al día siguiente la policía sancionaba a los administradores y trabajadores.

Eso cambió con su clandestinidad total.

En redes sociales está la historia de Ricardo Albacete, un ciudadano de Táchira que alojó a María Corina en su casa cuando nadie más lo hacía. Lo arrestaron, le confiscaron una fábrica que exportaba resortes a Bélgica, robaron maquinaria y galpones.

A María Corina le quitaron el fuero parlamentario tras ser electa con el porcentaje más alto en Venezuela. Fue despojada por denunciar la violación de la Carta Democrática en la OEA.

Al regresar, fue agredida en el Parlamento. Se fracturó el tabique nasal. Mientras, Diosdado Cabello, entonces presidente del Parlamento, festejaba con sadismo la golpiza.

Eso lo denunciamos hace años.

Los medios venezolanos también tienen prohibido cubrirla desde hace mucho tiempo. No le conceden entrevistas ni en televisión ni en radio, no por voluntad de los periodistas.

«Delcy entró a España pese a estar sancionada por la UE. Eso les hizo creer que están intocables»

El Gobierno español justificó su silencio frente al Nobel de Machado aduciendo que Sánchez nunca felicita ese premio. La hemeroteca lo desmintió rápidamente.

Es una mentira torpe, contradecida por la historia misma. Además, el Nobel de la Paz tiene un reconocimiento global. Debe estar muy presionado el presidente para no atreverse siquiera a felicitarla.

Siguiendo el paralelo de Maduro con el narco, ¿con qué ‘arma’ podrían tener amenazado a Pedro Sánchez?

La imaginación es vasta. Hay incoherencias en Sánchez. Cuando yo estaba preso y mi esposa viajaba a España, fue recibida por el secretario general del PSOE, que sabía de los presos políticos venezolanos.

Yo era prisionero de conciencia en Ramo Verde, y Sánchez atendía a Mitzy, mi esposa, como lo hicieron Aznar, Rajoy, Albert Rivera o Anasagasti. Había solidaridad con Venezuela antes de que Sánchez asumiera el poder. Ahora ha cambiado, quizás limitado por sus aliados.

En enero de 2019, Sánchez reconoció a Guaidó como presidente encargado; un año después, Delcy Rodríguez llegó a España secretamente. Ahí terminó el apoyo y empezó el camino por ‘vía Zapatero’, tras la entrada de Podemos al Gobierno. ¿Casualidad o causalidad?

Es un relato válido, pero no debe llevar a especulaciones. Los hechos son que no se reconoce la victoria de Edmundo, no se felicita a María Corina y Zapatero se convierte en el embajador plenipotenciario de Maduro, prácticamente canciller de una dictadura.

Y no cualquier dictadura. Hablamos del Cartel de los Soles, vinculado a generales chavistas, señalado por crímenes de lesa humanidad; régimen cuya Convención de Palermo debería aplicarse por vínculos con el terrorismo internacional.

¿Existen pruebas de esa vinculación?

Desde luego. ¿No saben Zapatero y Sánchez que el régimen entregó más de 10.000 pasaportes a personas de origen sirio e iraní? Personas vinculadas a grupos terroristas que podrían entrar en Europa usando documentación venezolana.

Usted señala…

¿No saben que hay más de 900 venezolanos secuestrados, incluido el yerno del presidente Edmundo González? Rafael Tudares sólo es culpable de ser esposo de su hija. En cárceles han muerto 17 personas en días recientes, incluido Alfredo Díaz, exgobernador y amigo personal, fallecido cruelmente en el Helicoide.

Esto resulta inexplicable, aberrante, repugnante que alguien mantenga cualquier relación con el régimen de Maduro.

Dicen que Zapatero es embajador de Maduro. Pero también facilitó la salida de González y Leopoldo López. ¿Sugiere que fue un doble juego entre aparente ayuda humanitaria y colaboración con la tiranía?

No puedo hablar de las salidas de otros presos porque no conozco detalles. Hablo por mí: mi fuga fue obra de 32 personas cuyos nombres mantengo en reserva para evitar que sufran torturas.

Le diré algo hasta ahora inédito: el plan de Maduro era eliminar a Edmundo. Tras no poder falsificar actas, la única salida planeada era repetir elecciones. Para ello, Edmundo debía desaparecer, justificado legalmente.

Antonio Ledezma, exalcalde metropolitano de Caracas y ex preso político de Nicolás Maduro.

Un asesinato no sería suficiente…

La intención era encarcelarlo en La Tumba, una prisión del régimen, para someterlo a torturas blancas y no asesinarlo públicamente.

¿En qué consisten esas torturas?

Exposición a luz continua, sonidos estridentes, convertir la celda en una nevera con frío extremo, con el fin de deteriorar su salud y desvanecerlo físicamente.

Pero fue entonces cuando entró en juego la astucia de González, una figura providencial.

Parece un viejo útil.

No pensaba ser candidato; era un hombre que apoyaba la Mesa de la Unidad Democrática, cuyo propósito era sacar a la dictadura.

Algunos lo ven sin experiencia política, pero fue diplomático desde los 22 años tras superar un concurso. Por ejemplo, ayudó a subir a Felipe González clandestinamente a un avión para que regresara a España tras una misión con el presidente Carlos Andrés Pérez: “Le traje un contrabando”, dijo.

Qué historia.

González estuvo en la Embajada de El Salvador en los 80, sobreviviendo a ataques con granadas. Vivió la guerra civil en Argelia en los 90. Luego fue embajador en Argentina durante un periodo con cinco presidentes en dos meses. Cuenta con vasta experiencia y por eso logró escapar del régimen.

Firmó documentos con una pistola apuntándole, pero logró evadir sus garras, exiliarse y convertirse en una voz resonante desde que llegó a España el 8 de septiembre del año pasado.

Desde entonces, el respaldo ha venido más de la oposición española que del Gobierno.

Insisto, el Gobierno de Sánchez no le ha impuesto límites, y eso hay que reconocerlo. Pero como Maduro intentó eliminarlo, secuestran a su yerno, desaparecido hace más de 11 meses.

¿No hay noticias de él?

La hija de Edmundo, Mariana, lleva tres paquetes desde enero con ropa, objetos y mensajes de sus hijos para entregárselos cuando pueda.

La mantienen de un lado a otro: la llevan a Helicoide, le dicen que no está, la envían a La Tumba, luego a Ramo Verde, y no aparece. Es un calvario.

Edmundo y su esposa Mercedes sufren como abuelos; cuando hablan por teléfono con sus nietos en Caracas, el corazón se les encoge al oír: «Abuelo, ¿dónde está mi papá?».

Los niños presenciaron en enero cómo lo sacaban del auto escolar hombres con pasamontañas y armas.

Los dejaron en la calle, salvados por la ayuda vecinal. Esa historia debe ser conocida a través de EL ESPAÑOL.

«Maduro no ganó elecciones; protagonizó un golpe a la soberanía popular. El mandato del 28-J sigue vigente»

Hablemos de la diáspora, ustedes son ya cerca de 400.000 venezolanos…

Mucho más. Son unos 700.000, porque muchos tienen raíces gallegas, canarias o vascas, y mantienen doble nacionalidad. A veces no sé si estoy en Madrid o en calles de Caracas, Maracaibo o Barquisimeto. Hoy encontré al menos a ocho venezolanos.

Madrid casi se convierte en una ciudad venezolana.

Recientemente, en Zaragoza, tras presentar mi libro La Operación Guacamaya y salir con la alcaldesa, alguien me llamó: ‘¡Ledezma!’.

Una joven me abrazó, dijo ser de La Guaira, donde está Maiquetía. Quería presentarme su negocio, Chévere Café. Otra me llevó a Bola Arepa.

Me reconocieron por mi voz, dijeron. Es la voz de los venezolanos que nos identificamos entre nosotros.

Cada compatriota que veo, lo abrazo; sé que lleva el dolor de la patria ausente en el pecho. Por eso este esfuerzo es irrenunciable y, con Dios, pronto dará frutos.

Usted dice que la lucha es más moral que política. Sin embargo, en España las izquierdas suelen guardar silencio o apoyar a Maduro, mientras las derechas lo respaldan. ¿Esperan un cambio de Gobierno que los apoye más?

También está Felipe González…

…pero él no se postulará a las elecciones.

Sí, pero no pueden etiquetarnos como derechistas.

Lo llaman facha.

Nací en el socialdemocratismo, pero el partido que conocí tenía líderes como Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, el creador de «Canto a España». Como Rómulo Betancourt, que definió una doctrina para aislar dictaduras, ya fuesen de derecha o izquierda; fue el partido de Carlos Andrés Pérez, defensor global de la democracia.

Maduro no tiene ideología coherente, es una mezcla de atrocidades. Un día es cristiano y al otro santero, ora adulando a Fidel Castro, ora a Mao Tse-Tung, ora insultando a Trump para luego escribirle.

Tiene alianzas con Rusia, Irán y narcoguerrillas colombianas. ¿Eso es izquierda? No tiene ningún valor político. Por ejemplo, Boric en Chile reconoció la victoria de Kast…

Boric es una esperanza en la izquierda latinoamericana.

Nunca abandonó sus principios. Condenó el asesinato del teniente Ojeda, que fue sacado desnudado de su apartamento.

La Fiscalía chilena señala a Maduro y Cabello como autores intelectuales.

Hay límites que no se pueden cruzar con argumentos débiles. La ideología de Maduro está corrupta. No, no es solo estigma. Se trata de defender la libertad.

Puedes ser izquierda o derecha, pero debes defender la libertad, la propiedad privada y la educación. Lo he compartido en redes y suma casi un millón de visualizaciones.

Esto es grotesco, pero real. El debate no es de izquierda o derecha, sino de derechos humanos, como el caso de hijas de presos políticos violadas en cárceles.

O mujeres como Rocío San Miguel, española encarcelada sin motivo justo durante años. ¿Cómo apoyar algo así? ¿Cómo fingir neutralidad sin actuar ante casos como los de María Corina o Edmundo para evitar problemas?

Lo más grave es el peso moral de la complicidad con semejante atrocidad.

Con Moncloa no cuentan, pero ¿tienen relación con el Partido Popular, que es favorito para gobernar después de las elecciones?

Eso está bien… aunque ojo, cuando llegué, me cuestionaban reunirme con Isabel Díaz Ayuso o Martínez Almeida por ser de derechas. Son puertas abiertas con el corazón.

Antes que Ayuso o Almeida pensaran en postularse, asistían a actos públicos, como Rocío Monasterio o Cayetana Álvarez de Toledo. Eso no debe olvidarse.

Feijóo y Abascal también condenan abiertamente la dictadura. No porque seamos aliados o compartamos ideologías, sino porque defienden la democracia.

José Rodríguez Zapatero fue fotografiado hace semanas con el presidente de Plus Ultra, aerolínea relacionada con el madurismo. Se vieron en un lugar de acceso restringido, 72 horas antes de la detención de ese señor. ¿Qué le preguntaría a Zapatero?

Primero, qué hacía ahí. Luego, cuándo aclarará esos enredos.

No quiero acusar sin prueba, pero vivo en España y veo televisión. Siempre se habla de Plus Ultra, Delcy o presuntos financiamientos a activistas españoles.

Lo grave es el rol de Zapatero como agente del régimen. Él debe responder con claridad.

Koldo García y el Pollo Carvajal afirman que Zapatero se enriqueció en Venezuela negociando recursos. ¿Considera que es más mediador o socio comercial?

La mediación de Zapatero ha servido para afianzar a Maduro y poner en riesgo la región. Las conexiones de Maduro con narcotráfico, terrorismo y corrupción amenazan nuestro hemisferio.

Lo vemos como un mediador con inclinación a favor de la dictadura. ¿Por qué alguien de su nivel realiza ese papel? ¿Cuál es su compromiso con el régimen?

«La ONU documenta 19.000 ejecuciones por Maduro. Cualquier vínculo con Zapatero es inadmisible»

Durante investigaciones anticorrupción en España aparecieron mensajes que mencionaban a Zapatero presionando para aprobar el rescate de Plus Ultra. ¿Existe relación entre ese rescate, la llegada de Delcy y el cambio de postura del Gobierno?

Me limito a los hechos. No puedo acusar sin pruebas. Lo cierto es que Zapatero lleva años como moderador provocando más daño que beneficio.

¿Ha ayudado a liberar presos? Sí, pero liberan a dos y detienen a siete más.

Además, la UE aprobó sanciones pisoteadas con corresponsabilidad, denunciada por involucrados en el Gobierno.

Es un hecho que Delcy Rodríguez vino a España y que su visita está rodeada de relatos oscuros. Las instituciones españolas deben investigarlo.

Tienen mucho que investigar, ya casi seis años.

Pero el tiempo no borrará el interés por esclarecer estos hechos; ustedes ayudarán a mantener viva la memoria.

Feijóo dijo tras la falsificación electoral: ‘Zapatero trabajó para que Edmundo se fuera, yo trabajaré para que se vaya Maduro’. ¿Tienen contactos estructurados con el PP?

Cuando viene un líder a España, se gestionan reuniones. Antes de las elecciones del 28 de julio de 2024, visitamos fuerzas políticas: el PP nos recibió a cargo de Feijóo, Vox con Abascal, y el PSOE con directivos intermedios.

El día que se votaba una moción para reconocimiento, compartimos café con Cristina Narbona, presidenta del PSOE. Fue cordial, pero no logramos apoyo.

¿Cuál fue la justificación para no apoyar?

Me ofreció algunos argumentos.

¿Podría detallarlos?

Por respeto a su gentileza no lo haré.

En el Parlamento Europeo, tampoco logramos respaldo del PSOE; nos atendieron dos directivos poco relevantes. Sí tuvimos buena comunicación con Pepe Borrell.

Borrell siempre discrepó con Sánchez en este tema.

Lo hicimos incluso cuando era ministro de Exteriores y tuvimos mayor relación con él.

En España se acusa al PP y Vox de instrumentalizar a los venezolanos. ¿Qué diría para contrarrestar esa percepción?

Más que instrumentalización, ha habido solidaridad militante y coherente. Cuando estuve preso, mi esposa logró pasarme un transistor para escuchar noticias.

Una madrugada oí: ‘Última hora, el presidente Felipe González asumirá la defensa de Antonio Ledezma’.

¿Así se enteró?

Sí. Y también lograron que una carta mía llegara a Aznar. Una vez, en la prisión, sintonizaron un canal español y mostraron la carta cuando Aznar recibía a mi esposa junto a Isabel Díaz Ayuso.

¿Se veían canales españoles en Ramo Verde?

Sí, incluso apareció Coto Matamoros, lo que alimentó un cuento…

Para despistar a los guardias inventamos que nos llegaría un mensaje secreto de Matamoros, y eso los volvió locos. Al menos nos reíamos viendo su desconcierto [risas].

Antonio Ledezma, entrevistado por Alberto D. Prieto, subdirector de EL ESPAÑOL.

Estuvo con María Corina en Oslo. ¿Cuánto tiempo pasó sin verse?

Desde el 12 de noviembre de 2017. Aquella noche me visitó en mi casa, donde cumplía arresto domiciliario. Llegó de forma clandestina. Yo ya planeaba la fuga, pero me indicaron que nadie podía saberlo, ni mi esposa.

Al despedirse, le entregué mi bandera de Venezuela, muy especial para mí por estar confeccionada por Mitzy.

La bandera tiene siete estrellas, cada una con un botón de la Virgen de Coromoto. «Quiero que la tengas», le dije, y nos abrazamos mientras llorábamos emocionados.

Casi parece una película.

Un intelectual venezolano, Vladimir Petit, estaba presente. Al salir, María Corina preguntó por qué le entregaba la bandera, y él respondió: «¿No ves que está planeando algo?».

Cuatro días después, el 17 de noviembre a las 06:00 hora colombiana, yo estaba en Cúcuta. En mi primera entrevista expliqué: «Dejé mi bandera en manos seguras, las de María Corina Machado».

Por eso el abrazo en Oslo fue tan emotivo. Siempre confié en ella, incluso cuando la llamaban ultra radical, sin apoyo ni futuro.

Su virtud es la coherencia, el trabajo, la disciplina y su visión política. Es contagioso; ella es como parte de la familia.

¿Puede este Nobel ser un punto clave?

No solo un punto clave, sino un antes y un después. Basta leer el discurso del vocero del Comité Nobel para ver el cambio de postura de Noruega sobre Venezuela.

La comunidad internacional ya se convence de que teníamos razón: no luchábamos contra un adversario político, sino contra una corporación criminal; en esta lucha llevamos 26 años atravesando un calvario.

Más de 19.000 jóvenes han sido ejecutados extrajudicialmente, según el informe de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, quien no es de derechas.

Fue un informe muy duro.

Otro informe de la CIDH de la OEA señala que Maduro implementa un terrorismo de Estado con detenciones, torturas diarias, como asfixia con gas lacrimógeno, electricidad en genitales, encierro en celdas oscuras como ataúdes.

Aplican la pecera, bañándote con agua fría; te dañan física y psicológicamente con ruidos, luces encendidas perpetuamente para que pierdas la noción del tiempo. Eso hace Maduro.

¿Siempre fue así?

La comunidad internacional entiende que esto es una guerra contra los venezolanos iniciada por Chávez y recrudecida por Maduro, que ha destruido las instituciones.

No hay Estado de derecho: hay un narcoestado que ha sumido en pobreza al 90% y colapsado servicios públicos.

Venezuela tiene petróleo y gas, pero es difícil conseguir gasolina o gas doméstico. No existe moneda nacional.

Antes el bolívar se cambiaba sin problemas en España; hoy la economía está dolarizada o eurizada. Han destruido el Banco Central.

¿Cómo será la reconstrucción?

Se requerirá aplicar un plan Marshall tropical, con la ventaja de contar con vastos recursos naturales, a diferencia de la Europa de posguerra.

Venezuela será el centro energético de las Américas. Invito a empresas españolas, francesas, italianas, indias, hasta chinas, a prepararse para invertir.

Mi último libro dedica la mitad al sueño futuro, con proyectos de venezolanos en Singapur para semiconductores, o planes de ganadería intensiva y cultivos diseñados desde Holanda.

Esa gente hará posible la reconstrucción, desde quienes limpian casas o reparten comida en Londres y París.

«Trump persigue sus intereses, no sorprende. Pero al narco y terrorismo hay que detenerlos, no abrazarlos»

Para concluir, ¿el futuro pasa por intervención militar estadounidense?

Muchos se sorprenden por operaciones para capturar a Maduro, pero esto no es nuevo. En la era Trump hubo un cerco antinarcóticos y Maduro aumentó tráfico. Biden ofreció recompensa por capturarlo.

No es novedad. Trump dijo en campaña que su prioridad era la seguridad interna, y el narcotráfico es amenaza.

Entonces, lo consideran un aliado.

Quien participe en terrorismo o narcotráfico es una amenaza global. Cualquiera con pasaporte venezolano puede entrar a EU o Europa. ¿No es eso peligroso?

Un lobo solitario puede causar tragedias, como en Australia recientemente. Eso no tiene perdón y puede pasar en cualquier país europeo.

Maduro está aliado con regímenes tiránicos de Cuba y Nicaragua. Eso debe ser detenido.

Incluso con intervención extranjera.

Si alguien promueve invasión militar, ya Venezuela la sufre desde Chávez y Maduro, entregando soberanía a Fidel Castro.

No hay marines estadounidenses en Venezuela, sí agentes rusos, iraníes y cubanos.

¿Va a detener terroristas o cárteles narcotraficantes con decoraciones, banderitas y abrazos?

Eso dijo López Obrador: «Mejor abrazos que balazos». Resultado: aumento del narcotráfico y alcaldes asesinados. Venezuela es un pueblo arrasado por malandros.

Lo último de María Corina es que se comprometió a volver a Venezuela después del Nobel. Sin pedir dónde está, ¿hasta qué punto podemos creer que cumplirá?

Ella es mujer de palabra, una de sus virtudes. Requiere valentía para asumir sus responsabilidades. Puede estar en Oslo o en cualquier parte, pero su corazón y mente están en Venezuela.

Ha demostrado que puede lograr lo que parecía imposible. Algunos creían que tras la usurpación en agosto, el mundo olvidaría en septiembre u octubre. Llevamos un año y medio resistiendo, y ese mandato del 28 de julio de 2024 sigue vigente.

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