El Orient Express en el norte de España: de tren minero histórico a viaje de lujo sobre rieles

Un antiguo tren minero transformado en una joya ferroviaria invita a recorrer el norte de España pausadamente, disfrutando del encanto clásico del lujo

Foto: Línea férrea española de vía estrecha, con 335 kilómetros de longitud, considerada el trazado de este tipo más largo de Europa Occidental. (Flickr)
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Existe un tren que atraviesa montañas silenciosas, valles cubiertos de verde y pueblos detenidos en el tiempo. No aparece en los itinerarios habituales ni busca récords de velocidad. Sin embargo, se ha consolidado como una de las formas más exclusivas de viajar por España manteniendo el contacto con la tierra.

Se llama Expreso de La Robla y, aunque durante años transportó vagones con carbón entre León y Bilbao, ahora lo hace con compartimentos de madera, camas sofisticadas, salones con grandes ventanales panorámicos y pasajeros que desean algo más que desplazarse: quieren disfrutar cada kilómetro. Este antiguo tren minero se ha convertido en una experiencia de lujo sobre raíles, con dos rutas diferentes que invitan a explorar el norte de España con calma.

El lujo de viajar al compás del paisaje

La Ruta de La Robla, con tres días y dos noches entre León y Bilbao (o al revés), recorre la vía estrecha más extensa de Europa occidental. En cambio, la Ruta del Peregrino es un recorrido de seis días que enlaza Galicia y el Camino de Santiago, comenzando y terminando en Oviedo. Ambas opciones están diseñadas para quienes entienden que el viaje es parte del destino, no solo un trámite.

Durante el día, los pasajeros son trasladados en un autocar de lujo hacia lugares emblemáticos como Espinosa de los Monteros, Frómista, Cistierna o la Villa Romana de La Olmeda, disfrutando de visitas guiadas a monumentos románicos, paisajes montañosos y ciudades como León o Bilbao, donde concluye el trayecto con una visita al Museo Guggenheim. La segunda opción, la Ruta del Peregrino, más extensa, está pensada para quienes desean combinar el lujo del tren con la experiencia del Camino de Santiago. En seis días y cinco noches, el recorrido inicia y finaliza en Oviedo, y contempla destinos como Viveiro, Ortigueira, Ferrol, Santiago de Compostela y el cabo Estaca de Bares. Los viajeros pueden optar por caminar tramos del Camino o realizar excursiones culturales. Por la noche, el tren se detiene en estaciones cuidadosamente escogidas, convirtiéndose en un hotel con alma ferroviaria donde el ruido del traqueteo se transforma en descanso absoluto.

Cabinas con historia

Los compartimentos privados, de diseño clásico, cuentan con literas plegables, baño completo, luz de lectura y sistema de hilo musical. Los espacios comunes se distribuyen en tres coches salón climatizados, con servicio de bar permanente, biblioteca, televisión, prensa nacional y áreas de descanso concebidas para leer, charlar o simplemente contemplar el paisaje a través de sus amplios ventanales panorámicos.

La gastronomía es otro componente esencial del viaje. Las cenas a bordo o en restaurantes locales seleccionados ofrecen la oportunidad de degustar productos regionales como la cecina de León, lechazo asado, merluza del Cantábrico, alubias de Saldaña o quesos artesanales de Burgos, con maridaje incluido. Cada plato, cada copa y cada conversación ocurren mientras el paisaje se desliza como un cuadro en movimiento. Aquí, lo cotidiano se transforma en algo excepcional.

El placer de viajar sin prisas

El precio del billete —desde 1.300 euros por persona en la Ruta de La Robla hasta 1.700 euros en la Ruta del Peregrino— incluye todo: alojamiento, pensión completa o parcial, visitas guiadas, traslados, entradas, guía multilingüe y asistencia durante todo el trayecto. Aunque el coste pueda parecer elevado, refleja el posicionamiento premium de una experiencia diseñada para desconectarse del ruido y reconectar con la esencia del viaje.

En un momento en que las prisas y los algoritmos marcan el ritmo, el Expreso de La Robla recupera una forma de viajar que parecía olvidada. Es el nuevo tren de lujo que mira al pasado con la calma del presente. Y quienes lo abordan saben que no es solo un trayecto, sino un retorno a la manera más humana de moverse por el mundo.

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