España registra una disminución continua en las tasas de suicidio durante dos años consecutivos

En 2024 se registraron 3.953 fallecimientos por esta causa, lo que representa una reducción de 163 casos respecto al año anterior

Foto: Una voluntaria del teléfono de la esperanza. (EFE/Miquel A. Borràs)

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer los datos definitivos de mortalidad por suicidio correspondientes a 2024. En total, se contabilizaron 3.953 muertes por esta causa, lo que implica un descenso de 163 casos respecto a 2023, año en que se registraron 4.116. Esta evolución refuerza la tendencia a la baja observada anteriormente, aunque el suicidio continúa siendo una problemática prioritaria en salud pública, según indica el Ministerio de Sanidad.

Respecto al perfil sociodemográfico, el ministerio encabezado por Mónica García señala que la incidencia es mayor en hombres, quienes representan el 73,4% de los casos (2.902), con una tasa de 12,1 por 100.000 habitantes frente a 4,2 (1.051) en mujeres. Por tanto, esto «obliga a integrar» estrategias con enfoque de género. «Dichas estrategias deben combatir el aislamiento social y los estereotipos que dificultan la expresión emocional y el acceso a apoyo en hombres. Simultáneamente, es necesario ajustar las intervenciones para atender la vulnerabilidad y requerimientos específicos de las mujeres», explican.

En cuanto a la edad, se confirma que el envejecimiento constituye el mayor factor de riesgo: las tasas más altas se hallan en hombres de 85 años o más. Entre los 85 y 89 años, el riesgo supera los 40,2 por cada 100.000 habitantes, cinco veces el promedio nacional y supera el dato de 2023 (36,7). Esta cifra refleja el impacto de la vulnerabilidad ligada al aislamiento, enfermedad crónica y pérdida de redes de apoyo.

Si se dirige la atención a niños y jóvenes, el total de muertes en menores de 30 años disminuye, pasando de 364 suicidios en 2023 a 344 en 2024. No obstante, dentro de este segmento se observa un incremento en menores de 20 años, cuyo número de casos sube de 76 a 90.

Determinantes sociales

«El suicidio es un fenómeno con múltiples causas que no puede explicarse exclusivamente desde la perspectiva clínica. Los factores sociales, económicos y culturales ejercen una influencia determinante en la aparición y distribución del riesgo. Estos elementos interactúan con las características individuales y no de manera aislada: se combinan y potencian mutuamente, generando entornos de alta vulnerabilidad donde el riesgo de suicidio se multiplica», explican desde Sanidad.

Además, destacan que las condiciones socioeconómicas son un factor clave en el riesgo suicida. La insuficiencia de ingresos, la precariedad laboral y la inseguridad económica «crean un contexto vulnerable que limita la capacidad para cubrir necesidades básicas y planificar el futuro». Por otro lado, la incertidumbre laboral, la falta de oportunidades y la presión económica prolongada aumentan la sensación de pérdida de control sobre la propia vida. Lo detallan así:

  • Desempleo y precariedad: el desempleo prolongado y los contratos temporales o de baja remuneración se vinculan a un mayor riesgo de suicidio. La inestabilidad laboral no solo reduce ingresos, sino que también deteriora la identidad personal y la percepción de utilidad social.
  • Pobreza y exclusión social: en España, una de cada dos personas es económicamente dependiente y el 25,8% de la población se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social.
  • Desigualdad estructural: la brecha entre grupos sociales se traduce en diferencias en acceso a recursos, oportunidades y servicios. Esta desigualdad afecta no solo a los ingresos, sino también a la capacidad para afrontar crisis vitales.
  • Carga económica en los hogares: el esfuerzo para cubrir gastos básicos (alimentación, higiene, energía, transporte) limita la estabilidad financiera, generando estrés y malestar emocional, especialmente en hogares monoparentales y de jóvenes.

Más recursos y más apoyo

El Ministerio de Sanidad recuerda que ha fortalecido su actuación mediante dos planes considerados «clave» que permiten avanzar en la mejora de la atención y la prevención en este ámbito. En junio de 2025 se aprobó la asignación de 39 millones de euros al Plan de acción de salud mental 2025-2027, cuyo objetivo es mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios, reducir los tiempos de espera, humanizar los espacios asistenciales y potenciar la formación de los profesionales.

Este plan se está implementando a través de 224 proyectos actualmente en marcha, que incluyen medidas para mejorar la atención ciudadana, reforzar los servicios de salud mental infanto-juvenil, fomentar el apoyo entre pares y avanzar en la integración de la salud mental en el primer nivel asistencial. Cada iniciativa se diseña con la finalidad de construir un sistema más accesible, próximo y centrado en las personas.

De forma complementaria y por primera vez, se han destinado 17,83 millones de euros al Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027, que establece la prevención como una prioridad en salud pública. Este plan apuesta por acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad, sensibilizar a la sociedad, mejorar la capacitación especializada y ampliar los recursos disponibles.

En total, se han aprobado 122 proyectos, que incluyen campañas para disminuir el estigma, programas comunitarios que promueven el acompañamiento y el apoyo mutuo, formación para profesionales y personas clave —denominadas gatekeepers— y recursos específicos para asistir a quienes atraviesan momentos complicados. El propósito es claro: que ninguna persona atraviese el sufrimiento en soledad y que todas reciban ayuda a tiempo.

Línea 024: Medio millón de llamadas

Dentro de esta estrategia integral, el Ministerio de Sanidad pone a disposición ciudadana la Línea 024, un servicio público, gratuito, confidencial y operativo 24 horas al día, todos los días del año. Esta línea brinda atención telefónica y por chat a personas con ideación suicida, así como a familiares y allegados.

Desde su inicio en mayo de 2022 hasta finales de noviembre de 2025, la Línea 024 ha recibido más de medio millón de llamadas, «lo que destaca su rol esencial como recurso de apoyo inmediato». A través de este servicio, se proporciona acompañamiento profesional y orientación personalizada, facilitando el contacto con recursos comunitarios disponibles en el entorno particular de cada persona. Cada intervención se adapta a las características y necesidades individuales, con el compromiso de asegurar que el apoyo no se limite al primer contacto, sino que continúe durante todo el proceso, contribuyendo a que nadie enfrente solo una crisis.

Por otra parte, desde el ministerio de García insisten en que la prevención del suicidio requiere también del «compromiso activo de toda la sociedad, incluidos los medios de comunicación». «En consonancia con los planes desarrollados, el Ministerio de Sanidad ha elaborado y publicado el Decálogo de recomendaciones para profesionales en la comunicación responsable sobre el suicidio, una guía que orienta a los medios en el tratamiento informativo de esta realidad de modo ético, riguroso y seguro», explican.

«El decálogo enfatiza la necesidad de abordar estas informaciones con sumo cuidado, evitando el sensacionalismo, la simplificación de causas o la divulgación de detalles que puedan generar efectos adversos, como la descripción de métodos. También subraya la importancia de contextualizar datos, proteger la privacidad y dignidad de las personas y sus familias, e incluir siempre referencias a recursos de ayuda. La forma de comunicar importa y puede tener consecuencias. Por ello, el Ministerio impulsa una comunicación que aporte activamente a la prevención, fortalezca los factores protectores, fomente la búsqueda de apoyo y ayude a construir una visión social más empática, informada y responsable sobre la salud mental», concluyen.

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