La disolución de condominio permite conservar la vivienda tras una ruptura, abonando impuestos significativamente menores que con una venta tradicional

Adquirir un inmueble junto con la pareja representa uno de los hitos más trascendentales en una relación, aunque también puede tornarse en un desafío financiero si el vínculo termina. La separación no solo conlleva una carga emocional y el tiempo necesario para superar la ruptura, sino también la gestión de decisiones económicas complejas, más aún cuando ambos son propietarios del inmueble. En muchas situaciones, uno de los miembros opta por conservar la vivienda y comprar la parte del otro. No obstante, efectuarlo mediante una compraventa tradicional puede implicar un coste fiscal mucho mayor del estrictamente necesario.
El asesor financiero Gustavo Espinosa explica en un vídeo de TikTok que este tipo de transacciones requiere un enfoque específico: “Si adquieres la parte de tu ex en la casa, evita hacerlo como una compraventa común”. El experto señala que cuando dos personas poseen de manera conjunta una propiedad, existe un régimen legal que reconoce los derechos sobre una parte indivisa del inmueble para cada uno.
La relevancia de esta distinción legal se hace patente al analizar las formas de adquisición. “En caso de separación y que uno obtenga el 100% del inmueble, no se trata de una compra ordinaria, sino que debe realizarse una disolución de condominio”, explica Espinosa, destacando que este procedimiento tiene importantes repercusiones fiscales.
Ventajas fiscales y seguridad jurídica: motivos para optar por la disolución de condominio
El asesor proporciona un ejemplo concreto para evidenciar la diferencia. Supongamos que una persona debe abonar 50.000 euros a su expareja por su parte en la vivienda. En una compraventa habitual, el impuesto aplicable rondaría el 10%, generando así una carga fiscal de 5.000 euros. En cambio, al efectuar una disolución de condominio, el impuesto disminuye considerablemente. “La operación correcta es realizar una disolución de condominio y pagar únicamente 750 euros de impuestos. La diferencia es significativa y completamente legal”, señala Espinosa.
Además del ahorro impositivo, seleccionar la opción adecuada facilita la gestión de la operación y evita futuros conflictos legales. Espinosa subraya que una compraventa tradicional podría interpretarse de manera distinta ante Hacienda y otros registros, mientras que la disolución de condominio refleja con precisión la realidad patrimonial de ambos exmiembros de la pareja. “En resumen, si vas a adquirir la parte del piso de tu ex, opta por una disolución de condominio y no por una compraventa convencional”, concluye el asesor, remarcando que este método es el más seguro y eficiente.
Pasos para realizar una disolución de condominio correcta y legalmente válida
La recomendación principal para llevar a cabo este tipo de operaciones es contar con asesoría profesional. La disolución de condominio no solo aplica en casos de parejas separadas, sino en cualquier circunstancia donde varios copropietarios deseen modificar la titularidad de un inmueble. Sin embargo, muchas personas desconocen esta opción y recurren a la compraventa tradicional, enfrentando pagos impositivos innecesarios.
Desde una perspectiva práctica, el procedimiento de disolución de condominio consiste en la redacción de un documento notarial en el que ambos propietarios pactan la transferencia de la parte indivisa de uno al otro. Posteriormente, este acuerdo se inscribe en el Registro de la Propiedad, garantizando la correcta actualización de la titularidad. Además, los impuestos que se abonan se calculan de forma más favorable que en una venta ordinaria, traduciéndose en un ahorro considerable.

