Aleix Espargaró (36), ex piloto, habla de su imperio hostelero en Andorra: «Gestiono 5 restaurantes y pago impuestos en mi lugar de residencia»

Aleix Espargaró, en uno de sus restaurantes El ex piloto de MotoGP, actualmente ciclista en el Lidl Trek, ha establecido una cadena de cinco establecimientos en el centro de Andorra la Vella.

Más información: Jorge Lorenzo, expiloto: «Invertir en coches es lo mejor. Compré un Pagani por 2,4 M€ y en 2 años me ofrecían el doble»

Cuando Aleix Espargaró decidió dejar atrás la competición, no solo tenía asegurado su nuevo rol como probador de Honda y su paso al ciclismo profesional, sino que ya había diseñado un plan B sólido fuera de las pistas.

El mayor de los Espargaró se ha convertido en un reconocido empresario de la restauración en Andorra, país en el que reside desde hace años y donde ha reinvertido gran parte de los ingresos obtenidos durante su trayectoria en MotoGP.

Alejado de la típica imagen del deportista que solo cede su nombre a una franquicia, el de Granollers ha creado una red de cinco locales en el corazón de Andorra la Vella, consolidándose como un emprendedor involucrado directamente en su actividad.

Su oferta gastronómica refleja sus preferencias personales. Apasionado declarado de la cocina japonesa e italiana, Espargaró gestiona tres restaurantes bajo la marca Ginza 41, especializados en sushi de calidad, además de dos pizzerías con el nombre Quarantuno, haciendo referencia a su emblemático dorsal 41.

Esta elección no fue casualidad, sino resultado de un análisis propio del mercado al detectar carencias en la oferta local. «Mi enfoque ha estado ligado a mis gustos. Empecé con sushi porque es mi preferido, pero observé que en Andorra faltaba una oferta asequible y de buena calidad. No quería ser el típico deportista que solo da su nombre; deseaba construir una estructura firme», declaró el piloto en una entrevista sobre su faceta empresarial en Mundo Deportivo.

Aleix Espargaró, a la derecha, probando la comida de su restaurante

Aleix Espargaró, a la derecha, degustando platos en su restaurante

La dedicación de Espargaró a sus negocios es completa. Por medio de su canal de YouTube y en su serie de ‘vlogs’ personales, ha compartido detalles de esta aventura: desde degustaciones de menús hasta competencias culinarias con compañeros de parrilla como Jorge Martín o Álex Rins.

Para él, la satisfacción en el entorno empresarial tiene un sabor diferente al deportivo. «He pasado años en el mundo digital, pero quería hacer algo tangible. Ver el local lleno me proporciona una gratificación distinta a la moto», reconocía en sus vídeos, los cuales muestran con frecuencia el día a día de sus establecimientos.

No obstante, mencionar a Aleix Espargaró y sus negocios en Andorra implica abordar la cuestión fiscal. El piloto nunca ha evitado la controversia acerca de su residencia, defendiendo con claridad y pragmatismo su elección. Lejos de ocultarse, destaca su rol como generador de actividad económica en el Principado.

«Pago impuestos donde vivo. He reinvertido mis ingresos aquí, creando una red de restaurantes. No se trata solo de mudarse, sino de generar negocio y empleo en este lugar», ha explicado en varias apariciones públicas cuando se le ha preguntado sobre su traslado al país pirenaico.

Con 36 años y una trayectoria deportiva que ahora deriva hacia un rol menos exigente como piloto de pruebas, Espargaró dispone de tiempo y recursos para ampliar un imperio que nació de un interés personal y se ha convertido en una de las propuestas gastronómicas más destacadas de Andorra.

Su legado, al parecer, no solo perdurará en los circuitos, sino también en las mesas.

Scroll al inicio