Abascal responsabiliza a PP y PSOE por la difusión de denuncias internas contra Revuelta y reafirma la transparencia de Vox

El presidente del partido atribuyó la difusión de las acusaciones por presuntos manejos irregulares en la organización juvenil Revuelta a una campaña política de la oposición, mientras refuerza la imagen de limpieza dentro de la formación

Por José Manuel Rodríguez Camarero

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El presidente de Vox, Santiago Abascal, colocó en el centro del debate político la defensa de su partido tras las informaciones sobre supuestas irregularidades en la organización juvenil Revuelta. Durante un acto en Plasencia, Abascal responsabilizó al PP y al PSOE de fomentar la polémica, reiterando que “Vox es un partido limpio” y señalando que las noticias sobre el caso buscan “ensuciar a los españoles”, según reportó Europa Press.

Las afirmaciones del líder de Vox se producen mientras la Fiscalía evalúa una denuncia que señala posibles irregularidades, presunta estafa en el uso de fondos y cobro de cuotas de afiliación sin derechos vinculados dentro de Revuelta, organización relacionada con jóvenes del partido.

El conflicto, tanto El Mundo como El País lo ubicaron en marzo, cuando Pablo González Gasca, secretario de Revuelta, asistió a una cena junto a Kiko Méndez-Monasterio, asesor de Abascal; la diputada nacional Rocío de Meer; y Pau Ruiz, conocido como ‘Españabola’.

En ese encuentro, según la versión de Gasca, Méndez-Monasterio planteó la necesidad de destituir al presidente de Revuelta, Jaime Hernández, para que el partido tomara control total sobre su organización juvenil. Además, aparecieron acusaciones relativas a unos 105.000 euros en la cuenta de Revuelta destinados a ayudas para la ‘dana’ que no se habrían utilizado, aunque Gasca aclaró que se trataba simplemente de remanentes acumulados al cierre del año.

La relación con Revuelta

La conexión entre Vox y Revuelta entró en una etapa conflictiva en septiembre, cuando la secretaria general adjunta de Vox, Montse Lluis, convocó a González Gasca —empleado en marketing digital del partido— para dialogar sobre la administración de la organización juvenil. Días después, Gasca tuvo conocimiento de que se le investigaba por “supuestas irregularidades” en sus gastos de representación.

El 9 de octubre, en una reunión con Lluis, fue acusado de “robar” al partido, comparándolo con Rodrigo Rato, y de manipular gastos como el bonometro, billetes de tren y cenas. Para Gasca, esta confrontación representó una fractura definitiva.

Abascal durante un mitin en

Posteriormente, Lluis intentó moderar la acusación: “No creo que seas un ladrón ni mucho menos, te pido disculpas”, manifestó, aunque señaló que “técnicamente” podría reclamarse la devolución de las sumas. Por su parte, Gasca expresó sentirse “vilipendiado” y aislado en el ámbito laboral. “Ahora debo compartir mesa con quienes creen que he robado y eso me produce rechazo”, dijo a sus superiores, según recogió El Español.

“Mentiras y difamaciones”

La investigación interna se sumó a un ambiente de tensión, donde desde la cúpula de Vox se instó a separar los gastos de representación de la crisis de Revuelta. Lluis propuso explorar formas para dignificar el sueldo del equipo, insistiendo en la necesidad de poner en orden la situación de la organización juvenil.

Gasca criticó el trato recibido, recordando que trabajaba para Revuelta sin recibir remuneración y que debía justificar sus actividades. “No era ni mi empleo, ni tenía pago alguno, ni reconocimiento, y además soporté reproches de alguien que no era mi superior”, indicó, reafirmando su inconformidad con la estructura directiva del partido.

La diputada de Vox, Pepa Millán, ha criticado con dureza al Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de actuar como una "organización criminal" que "detenta el poder desde la Moncloa con el único objetivo de beneficiarse". (Fuente: Congreso)

En su última intervención pública, Santiago Abascal volvió a afirmar que “estas informaciones provienen de Ferraz, que es la cueva de Alí Babá, y de la calle Génova 13, que cuenta con una sede financiada con dinero negro”, en referencia a las sedes de PSOE y PP. El líder de Vox exigió a ambos partidos que “guarden silencio y dejen a Vox en paz”, defendiendo la honorabilidad de sus dirigentes y anticipando que el partido tomará acciones legales contra quienes difundan “mentiras y difamaciones”.

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