Mi encuentro con Shakira, mi ídola de infancia, y una mirada interna a su gran imperio empresarial

Shakira, con sus brazos en alto, forma con sus manos un corazón el 6 de junio de 2025 en el estadio Hard Rock de Miami.

Fuente de la imagen, Getty Images Entertainment

    • Autor, Santiago Vanegas
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 16 junio 2025

Decir que crecí escuchando la música de Shakira resulta insuficiente.

Más que eso, he cantado sus canciones innumerables veces en karaoke, sus melodías me acompañaron en desamores, me sirvieron para aprender inglés y hasta me inspiraron a desafiar a mis padres.

Como periodista, cuando la vi en persona la semana pasada tras su concierto en Miami, tardé en asimilar que tenía frente a mí a ella, mi ídolo, la creadora de lo que muchos llamamos la banda sonora de toda una generación latinoamericana.

Shakira brindó a la BBC una entrevista exclusiva y acceso al detrás de escenas de su exitosa gira «Las mujeres ya no lloran». Yo, además de periodista, siendo colombiano y fanático, me encargué de producir esta historia.

Durante mi trabajo, tuve la oportunidad de verla cantar y bailar «La tortura» junto a Alejandro Sanz en la prueba de sonido, y horas después la escuché en conversación con nuestro corresponsal musical, Mark Savage.

Shakira durante la entrevista con la BBC, el 6 de junio de 2025.

Observarla de cerca resulta curiosamente familiar. Su imagen es algo que la industria musical y publicitaria se han encargado de fijar en nuestra memoria.

Sin embargo, también es un hallazgo personal, y uno se siente tentado a seguirla con la mirada, intentando comparar lo que ve con sus propias memorias.

A mi yo fan le interesaba descubrir en sus gestos y palabras la sabiduría detrás de versos como «ya vas a ver cómo va la misma vida a decantar la sal que sobra en el mar» o «siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, comenzar por uno mismo».

Shakira en una cena en la Casa Blanca en honor al presidente colombiano Andrés Pastrana el 28 de octubre de 1998.

Fuente de la imagen, Hulton Archive/Getty Images

Por otro lado, mi yo periodista quedó inmediatamente impresionado por la magnitud y complejidad de la maquinaria que está detrás de esta artista.

La escritora

Lo que destaca en Shakira es que es una artista dotada de inteligencia cultivada.

Sus letras, melodías, videoclips y conciertos combinan con creatividad diversas influencias, desde el rock hasta la danza del vientre, incluyendo los ritmos africanos en Waka Waka.

Aprovechó, en su beneficio, la mirada quizás exotizante que recaía sobre ella como mujer colombiana para construir una obra realmente universal.

Pocos artistas pueden señalar que hicieron el concierto más grande de sus carreras en El Cairo y luego llenaron once veces consecutivas el estadio GNP Seguros en Ciudad de México.

Los hispanohablantes tenemos el privilegio de conocer especialmente a la Shakira escritora, que es mi preferida.

Santiago Vanegas Maldonado, periodista de BBC Mundo, en el show de Shakira en Miami el 6 de junio de 2025.

«Disfruto escribir usando imágenes y contando historias con metáforas y símiles, evitando la literalidad, y también incluyendo un toque de fantasía», afirmó durante la entrevista.

Para Shakira, la escritura es la elección de la palabra exacta; es una autora que no rehúye emplear todos los recursos disponibles para expresar sus ideas. En una canción menciona Sartre y Marx; en otra dice «cambiaste un Rolex por un Casio»; y en otra aborda temas como la explotación laboral.

Cuando me preguntan por qué soy su fan, suelo responder que ha sido clave en la formación de mi imaginación.

No podría vivir igual sin lo que encontré en «Antología», «Loba» y «Octavo día».

Shakira les enseña a sus fans a bailar la danza del vientre durante la "Spankin New Music Week" de MTV el 9 de noviembre de 2001.

Fuente de la imagen, WireImage/Getty Images

Al finalizar la entrevista con la BBC, Shakira me miró fijamente y me ofreció su mano para despedirse.

Yo le confesé abiertamente que era un ferviente admirador. Esa palabra, «fan», provocó un cambio en su expresión, y optó por reemplazar el apretón de manos por un abrazo.

Según Shakira, esta gira supone un reencuentro con quienes la apoyaron durante los años en que enfrentó su complicada y mediática separación del futbolista Gerard Piqué, a la vez que respondía ante las autoridades españolas por acusaciones de fraude fiscal.

Parte del rugido constante del público durante las dos horas y media del espectáculo en Miami confirmó algo que tanto ella como sus seguidores guardaban (guardábamos) esperando desde hace años.

La empresaria

Si la admiración surge al ver a Shakira en el escenario cantando y moviendo sus caderas bajo el calor húmedo, no es menor la impresión al observar lo que sucede tras bastidores para que eso sea posible.

Cada ciudad recibe la gira con un equipo de aproximadamente 150 personas. El equipamiento pesa cerca de 250 toneladas.

Es un espectáculo claramente monumental. Shakira cambia su vestuario 13 veces. Construir el escenario lleva dos días. Cada segmento va acompañado por un universo visual, y la música fue prácticamente producida desde cero.

Shakira actuando sobre el escenario en la primera edición de los premios Grammy Latinos en Los Ángeles, el 13 de septiembre de 2000.

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Para que todo marche sin percances, es indispensable una coordinación minuciosa. Un fallo podría ocasionar un retraso considerable o, peor aún, la cancelación del evento, como ha sucedido en Boston y Washington DC (según el equipo de Shakira, por causas externas a ella).

Este minucioso trabajo de coordinación tiene un secreto que pronto descubrimos: todos los integrantes del equipo aseguraron que Shakira está al tanto de cada detalle y maneja todo personalmente.

Una de sus publicistas reveló que se molestó un día porque no le avisaron que alguien estaba enfermo. Su guitarrista aclaró que su misión no es exhibir su destreza en la guitarra, sino tocar para no distraer a Shakira y permitir que sea ella quien deslumbre.

Dentro de esta maquinaria de control, existen roces y momentos tensionantes.

Por ejemplo, el equipo de Shakira supervisaba estrictamente qué estaba permitido grabar y qué no.

Shakira está acostada sobre los brazos del público durante los MTV Video Music Awards 2023 el 12 de septiembre de 2023.

Fuente de la imagen, Getty Images Entertainment

«No se puede grabar durante la prueba de sonido,» se escuchaba repetidamente una voz dura por los altavoces del estadio cuando un guardia intentó filmar a Shakira con su teléfono.

El equipo conoce bien qué esperar de los periodistas: curiosidad y preguntas comprometidas. Por eso, anticipan y protegen cuidadosamente cada palabra que ella pronuncia.

Cuando Shakira entra a la entrevista, todo fluye con calma y normalidad, pues las negociaciones previas y posteriores ya se llevaron a cabo.

En resumen, existe un grupo que se encarga de decir no, cerrar puertas y asegurar el cumplimiento de la voluntad de Shakira para que ella pueda dedicarse a sonreír y mostrar su carisma.

¿La rebelde?

Shakira durante un rodaje en Barcelona el 8 de octubre de 2015.

Fuente de la imagen, Europa Press/Getty Images

En «Pies descalzos, sueños blancos», la canción que da título a su álbum de 1995, Shakira mencionaba diversas expectativas que la sociedad le imponía: «Cumplir con las tareas, asistir al colegio. ¿Qué dirá la familia si eres un fracasado? Ponte siempre zapatos, no hagas ruido en la mesa».

Desde entonces, a sus 17 años, dejaba claro que no se sentía cómoda cumpliendo las normas de una sociedad conservadora como la colombiana.

Que se tiñera el cabello, cantara en inglés y tocara la batería eran aspectos que el público veía con extrañeza en ese momento. Su música no encajaba del todo en el estereotipo tropical que Colombia acostumbraba a exportar.

Shakira durante el concierto oficial de celebración del inicio de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010, el 10 de junio de 2010.

Fuente de la imagen, AFP/Getty Images

Los vídeos de «La tortura» y «Loba» generaron controversia.

Sin embargo, todo ese recorrido contribuyó a que Shakira habituara a su audiencia a que ella no era la típica diva del pop pulida.

Mucho de esa Shakira intensa, apasionada y auténtica permanece viva. Incluso hoy continúa maquillándose a su estilo. Su colaboración número 53 con Bizarrap fue un lanzamiento audaz, lleno de humor e ingenio, a pesar de las críticas que podía recibir.

Shakira sobre el escenario con el productor discográfico y compositor argentino Bizarrap en el festival Coachella en California el 12 de abril de 2024.

Fuente de la imagen, AFP/Getty Images

Pero claro, su ascenso a la cima y su perfil como mujer que genera alrededor de US$6 millones por noche, han convertido a Shakira en un producto cultural cada vez más perfeccionado, donde cada detalle está cuidadosamente controlado y pulido.

Su espectáculo es un reflejo perfecto de esto. Resulta impecable.

La duda que me queda tras un día conociendo su entorno es qué espacio permanece para esa Shakira rebelde con la que crecí, dentro de la Shakira refinada que dirige un negocio millonario y cría a dos hijos varones.

Ojalá que haya alguno.

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