Después de una década en el cargo, el director de la Agencia de Drogas de la UE dimitirá a finales de mes. Evalúa los avances en el mercado de drogas y destaca los retos que enfrentan los países del bloque.
A finales de este mes, Alexis Goosdeel dejará su puesto como director de la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA), concluyendo su mandato con una advertencia contundente.
«Actualmente, las drogas están presentes por todas partes. Cualquier cosa puede ser consumida o convertirse en objeto de comportamientos adictivos. Por lo tanto, cualquier persona puede verse afectada directa o indirectamente por alguien con un problema de adicción aguda o crónica», señala.
Durante diez años, Goosdeel ha monitoreado y coordinado esfuerzos europeos para frenar el tráfico y respaldar iniciativas de salud pública. En ese tiempo, ha observado una profunda transformación en el mercado de drogas.
Han surgido nuevas sustancias en Europa, destinadas a una amplia variedad de usuarios, desde consumidores sociales y ocasionales hasta aquellos con patrones de consumo problemáticos y en situación de marginalización social.
Goosdeel también destaca que la violencia relacionada con el tráfico de drogas ha aumentado en la última década.
«En los últimos seis o siete años, hemos visto un crecimiento significativo en la violencia vinculada al mercado de drogas en la mayoría de los Estados miembros de la UE. Esto representa una diferencia importante, porque hace diez años, la violencia asociada a las drogas se asociaba principalmente con América Central. Ahora, este fenómeno se extiende por toda la Unión Europea», comenta.
Retraso en la lucha contra la epidemia de cocaína
Aunque Goosdeel considera que la UE ha respondido adecuadamente a los desafíos que presenta la heroína, sostiene que los 27 países están rezagados en la batalla contra el aumento del consumo de cocaína.
«Lo que no estamos preparados para afrontar es la gran disponibilidad de cocaína que se ha registrado en los últimos siete u ocho años, así como las señales indirectas de que su consumo también ha crecido considerablemente», advierte.
En 2023, por séptimo año consecutivo, los Estados miembros de la UE reportaron récords en las incautaciones de cocaína, alcanzando un total de 419 toneladas. Según el informe anual publicado este año por la Agencia Europea de Drogas, España reportó en 2024 su mayor decomiso de cocaína en una única operación: 13 toneladas ocultas en plátanos procedentes de Ecuador. Alemania confiscó 43 toneladas en 2023, entre ellas 25 toneladas en el puerto de Hamburgo, el doble que en 2022.
Sin embargo, el director de la EUDA insta a las autoridades a mirar hacia adelante ante esta realidad.
«Se sabe que transcurren entre 10 y 12 años desde que una persona comienza a consumir cocaína hasta que busca ayuda por primera vez, momento en el que normalmente no se logra el éxito inmediato en el tratamiento. Actualmente no contamos con protocolos estandarizados para el tratamiento con la misma eficacia que las terapias de sustitución existentes», explica.
«Es necesario aumentar la inversión en investigación, desarrollar y probar métodos innovadores para el tratamiento, además de asegurar o ampliar la disponibilidad de profesionales médicos y equipos sociales y sanitarios para afrontar los nuevos retos que ya se vislumbran a nuestro alrededor.»
Una respuesta más compleja
Para Goosdeel, otra amenaza viene dada por la ampliación del número de sustancias disponibles en la última década, lo que requiere respuestas más complejas por parte de las autoridades públicas. Este será uno de los principales desafíos para la UE en los próximos años, según el director de la Agencia.
«La presencia de un mayor número de sustancias consumidas, no todas ellas drogas, implica que no todos los usuarios son consumidores de drogas ni todos ellos delincuentes», comenta.
«No hablamos únicamente de drogas, sino también de sustancias que las personas consumen para manejar niveles crecientes de ansiedad o presión por el desempeño, por lo que también es necesario actualizar nuestra comprensión sobre qué sustancias se están usando hoy.»
El director de EUDA hace un llamado a los gobiernos para que no solo combatan a los traficantes, sino que también desarrollen mecanismos para proteger a la población. Quiere que los 27 Estados miembros tengan presentes ambas estrategias.
«Es imprescindible actuar, pero al mismo tiempo, hay que pensar en cómo proteger o reinventar nuestro modelo social. Porque, al fin y al cabo, la meta no es sólo combatir las drogas, sino también salvaguardar nuestras comunidades, proteger a los ciudadanos y brindarles mejores oportunidades para el futuro.»

