Irene Pinilla, doctora, explica por qué dormir boca abajo perjudica la piel

La especialista Irene Pinilla alerta sobre los efectos de ciertas posturas al dormir, aunque su mensaje también subraya cómo incluso el descanso se ha convertido en otro ámbito de autoexigencia estética

Por Guillermo Urquiza

Seguir enSueño profundo, descanso reparador (Imagen

Dormir, en teoría, debería ser el momento en que se abandona la presión de cumplir expectativas. Un espacio sin obligaciones y, sobre todo, sin la continua tensión de hacer todo a la perfección. Sin embargo, incluso en ese ámbito comienzan a imponerse discursos sobre cómo optimizar el rendimiento físico.

En uno de los videos recientes compartidos en su cuenta de TikTok, la doctora Irene Pinilla (@dra.irenepg) expone las razones por las que dormir boca abajo puede afectar la piel más de lo que se suele considerar. Aunque su enfoque principal es el cuidado cutáneo, su argumento incide en un terreno cada vez más colmado de normas y presiones estéticas. La sociedad actual parece exigir que hasta las acciones diarias se perfeccionen para evitar los efectos naturales del envejecimiento.

Pinilla asegura que la postura menos favorable para la piel facial es dormir boca abajo. Al apoyar todo el rostro contra la almohada, se ejerce una presión constante que comprime los tejidos y promueve la aparición de marcas. Además, explica que esta presión repetida noche tras noche podría, según sus observaciones, desplazar levemente la grasa facial, aumentar la hinchazón matinal y acelerar ciertos signos de envejecimiento.

Una mujer cuidándose el rostro,

La experta también señala que dormir de lado, pese a ser una postura habitual y confortable, comienza a dejar una “marca estética”. Detalla que generalmente se presiona siempre el mismo lado del rostro, lo cual puede provocar líneas de expresión o pérdida de firmeza en esa área con el paso del tiempo. Su consejo es contundente: al considerar la salud de la piel, la postura óptima es dormir boca arriba, ya que permite que el rostro “respire” sin aplastarlo ni estirarlo.

Además de la posición, la doctora sugiere soluciones concretas para quienes quieran reducir estas posibles repercusiones: almohadas con el centro hundido que evitan aplastar la mejilla, o sujetadores especiales con una banda entre los pechos para evitar que se junten al dormir de lado. Cambios sencillos, afirma, que podrían disminuir notablemente la formación de marcas o arrugas.

Estas recomendaciones pueden resultar valiosas para muchas personas, pero también invitan a una reflexión incómoda.

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¿Información valiosa o una exigencia poco realista?

El cambio en la piel es un proceso humano natural. Envejecer no representa un defecto corporal. Por otro lado, mantener un cuidado adecuado es beneficioso y aplicar ciertos consejos de belleza puede apoyar este proceso. No obstante, cuando cualquier hábito cotidiano se interpreta como una amenaza estética, el mensaje deja de promover bienestar para convertirse en una carga difícil de sostener.

Las redes sociales, además, amplifican estas advertencias. Aunque muchas de estas indicaciones nacen con intenciones positivas, pueden reforzar la idea de que cualquier imperfección deriva de no haber actuado correctamente. Esa sensación de responsabilidad constante resulta complicada de manejar para quienes solo intentan vivir con normalidad.

Dormir boca abajo podría no ser la mejor postura para la piel, según los especialistas. Sin embargo, para muchas personas es la posición en la que el cuerpo realmente se relaja. Y descansar —sin culpa ni presiones— es también una forma legítima de cuidado.

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