Nivel actual de agua en los embalses de España al 11 de diciembre jueves

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha renovado su reciente informe sobre el estado de los embalses de agua en España

Por Rodrigo Gutiérrez González

Seguir enMiteco actualiza la situación de

El volumen de agua almacenada en los embalses de España alcanza un 54,53 % de su capacidad total, según la última actualización del Boletín Hidrológico Peninsular, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

Los registros oficiales muestran que la captación hídrica aumentó respecto a la semana previa.

España dispone de una red de embalses con un rol clave en la regulación y almacenamiento de agua, por lo que su vigilancia constante resulta fundamental, dada la influencia de este recurso desde las actividades cotidianas hasta diversos sectores industriales.

Situación general del agua en España

Fecha: jueves 11 de diciembre de 2025.

Capacidad total: 56.041 hm3.

Volumen total de agua embalsada: 30.559 hm3.

Porcentaje de ocupación: 54,53 %.

Incremento en la última semana: 282 hm3.

Variación porcentual semanal: 0,50 %.

Agua almacenada en el mismo período del año anterior: 28.766 hm3.

Porcentaje almacenado hace un año: 51,33 %.

Estado actual de los embalses en España

 Los embalses de agua

Andalucía: 45,51%.

Aragón: 54,71%.

Asturias: 68,64%.

C. Valenciana: 40,13%.

Cantabria P. Vasco La Rioja: 37,26%.

Castilla-La Mancha: 50,17%.

Cataluña: 72,51%.

Comunidad de Castilla y León: 55,83%.

Extremadura: 59,11%.

Galicia: 67,92%.

Murcia: 20,95%.

Navarra: 39,25%.

Formas de reducir el consumo de agua en el jardín

Independientemente del nivel de agua en los embalses de España, es fundamental hacer un uso responsable de este recurso. Por ello, el Miteco ha publicado varias recomendaciones para minimizar el consumo desde el hogar, especialmente en los jardines.

En el país, las viviendas unifamiliares con jardín utilizan entre dos y cinco veces más agua que los pisos. En consecuencia, el jardín representa un alto consumidor de agua, aunque existen métodos eficientes para reducir este gasto.

Una solución evidente para disminuir la demanda hídrica en jardines es optar por plantas que requieren poca agua o que no necesitan riego continuo una vez establecidas. Esto no implica llenar el jardín exclusivamente con cactus y chumberas.

De hecho, la mayoría de las especies tradicionales en los jardines mediterráneos, como árboles, arbustos y matorrales, presentan baja necesidad de riego.

Generalmente, más de dos tercios del agua aplicada en los jardines se destinan al mantenimiento del césped. Por ello, se puede afirmar que el césped es el principal consumidor de agua en estos espacios. Reducir su superficie es la forma más eficaz y segura para disminuir el gasto hídrico.

Cubrir áreas del jardín con materiales naturales como piedras, grava o corteza de árbol ayuda a reducir considerablemente el consumo de agua, mientras aporta beneficios estéticos. Estos recubrimientos evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen de la erosión y el viento, previenen la proliferación de hierbas no deseadas y facilitan la ocultación de sistemas de riego.

Los sistemas de riego localizado suministran agua a las plantas mediante “goteros” que funcionan a baja presión. Esto permite que cada planta reciba la cantidad necesaria exacta, evitando pérdidas por evaporación. En consecuencia, estos sistemas consumen entre la mitad y una cuarta parte del agua que demanda el riego por aspersión.

El agua de lluvia que cae sobre tejados y patios puede ser reutilizada para regar el jardín. Recogida a través de canalones o drenajes, puede almacenarse en un depósito pequeño para su posterior uso.

Un depósito semienterrado es ideal para almacenar agua de lluvia, aunque también se pueden emplear recipientes alternativos, desde toneles hasta bidones o antiguas bañeras. Ubicar el depósito en un punto elevado del terreno facilita el riego por gravedad.

Es recomendable realizar el riego durante las horas más frescas del día, para evitar pérdidas por evaporación y posibles daños a las plantas. Además, un riego excesivo puede debilitar la resistencia de las plantas a la sequía y aumentar su vulnerabilidad a enfermedades.

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