María Corina Machado recibió el Nobel de la Paz 2025 por renovar la esperanza de cambio en Venezuela

María Corina Machado.

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 10 octubre 2025Actualizado 1 hora

La opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el premio Nobel de la Paz 2025, llegará próximamente a Oslo, la capital noruega, aunque no asistirá a tiempo a la ceremonia de entrega.

«Nos complace confirmar que se encuentra a salvo y estará con nosotros en Oslo», afirmó el Instituto Nobel en un comunicado, tras un periodo de incertidumbre sobre su paradero y presencia en la ceremonia.

Machado no ha sido vista en público desde el 9 de enero pasado, cuando lideró una manifestación en Caracas contra la juramentación de Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo, tras unas elecciones consideradas ampliamente fraudulentas.

Precisamente ese activismo fue destacado por el Comité Noruego del Nobel para otorgarle el premio de la Paz.

Según el comité, Machado fue reconocida «por su incansable dedicación a la promoción de los derechos democráticos en Venezuela y por su lucha para alcanzar una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia».

A lo largo de los años, Machado (58) se ha convertido en la principal voz de oposición frente al gobierno chavista encabezado por Nicolás Maduro, quien preside Venezuela desde hace décadas.

En los últimos meses de 2024, existía una orden de captura en su contra y, por años, fue vista como la «bestia negra» del oficialismo, siendo la opositora que, incluso en los momentos de mayor fuerza del chavismo, mantuvo una postura firme cuestionando tanto a Hugo Chávez como a su régimen.

En reacción, las autoridades le impusieron restricciones crecientes: le prohibieron salir del país, la destituyeron de su cargo como diputada en la Asamblea Nacional y le inhabilitaron para cargos públicos, alegando sus supuestos vínculos con el «imperialismo» estadounidense.

A pesar de estas medidas, Machado continuó en la arena política, consolidándose como la líder indiscutible de la oposición venezolana.

Todo esto lo logró por su propio esfuerzo.

Entre 2023 y 2024, atravesó Venezuela dos veces a pesar de cierres de vías, cancelación de vuelos y actos en su contra, como arrojar sangre de animal a su vehículo.

Durante sus recorridos por calles llenas de gente, recibía rosarios como regalo, que conserva con nombre, lugar y fecha, colgándolos en su cuello. En los mítines más concurridos, se le han llegado a ver hasta diez rosarios sobre su pecho.

«Con cada uno puedo recordar por qué hago lo que hago y cuántas oraciones nos motivan a seguir luchando», afirmó la líder opositora tras las elecciones del 28 de julio de 2024, en las que Nicolás Maduro fue declarado ganador, a pesar de denuncias de fraude y la falta de publicación de resultados detallados por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), que la comunidad internacional solicitó para legitimar el supuesto triunfo.

Machado logró reavivar la esperanza enterrada de millones que buscan un cambio de gobierno. Lo hizo antes de los comicios, pese al escepticismo existente en torno a la vía electoral, y también después de que el CNE confirmara sospechas sobre la declaración de triunfo de Maduro.

Menos de una hora tras el informe del CNE, el organismo oficialista, Machado anunció que su candidato, Edmundo González Urrutia, había ganado las elecciones, respaldando su afirmación con pruebas.

Machado, quien inició su carrera política en organizaciones de observación electoral, esta vez vinculó una antigua estructura de la oposición que posee un conocimiento avanzado del sistema automatizado de votación, lo que les permitió realizar un conteo paralelo de votos con ayuda de actas oficiales conservadas por sus testigos.

Esto evidenció el denominado «fraude de Maduro» y provocó que naciones como Estados Unidos reconocieran a González como ganador, basados en las «pruebas contundentes» presentadas.

María Corina Machado saludo a un grupo de personas. Se le ve soreir.

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«Ganar tomó mucho tiempo y cobrar también puede tardar», reiteró Machado en emotivos mensajes de voz dirigidos a sus seguidores. «Así que hay que resistir —les dice—, y debemos permanecer cerca del pueblo para asegurarles que no serán abandonados, porque llegaremos hasta el final».

«Hasta el final» fue el lema que definió a Machado, quien, apelando a su papel de madre y abuela, se convirtió en una especie de salvadora para la población, y en la líder de una coalición opositora que durante años la consideró una «piedra en el zapato» por sus posturas contrarias al diálogo y al voto, y por defender una intervención militar internacional.

Sin embargo, Machado, como confesó en una entrevista en noviembre de 2023, evolucionó, al igual que millones de venezolanos: «Hemos cometido muchos errores, y cuando estos se basan en lo que se cree correcto, o por falta de información, o por subestimar lo que enfrentamos, es necesario aprender de ellos».

«Nos hemos descubierto. Nos dimos cuenta de que: ‘Epa, soy capaz de hacer esto’».

María Corina Machado

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Rebelde para el chavismo y para la oposición

María Corina Machado Parisca es madre de tres hijos y la mayor de cuatro hermanas, en una familia encabezada por un reconocido empresario del sector metalúrgico cuyas compañías fueron nacionalizadas por Hugo Chávez, predecesor de Maduro. Su madre es una psicóloga y tenista destacada.

Ingeniera industrial con especialización en finanzas, Machado trabajó en distintos sectores industriales antes de vincularse a organizaciones dedicadas a la lucha contra la pobreza y a la supervisión electoral.

Desde ese punto se acercó al Partido Republicano de Estados Unidos, país en donde vivió y mantiene conexiones políticas. El chavismo la consideró siempre una colaboradora del «golpismo imperialista».

La primera acusación en su contra fue por supuestamente recibir fondos ilegales de fundaciones estadounidenses, lo que llevó a que le impusieran una prohibición de salida del país por tres años.

En 2010 ingresó a la Asamblea Nacional como diputada independiente con un discurso anticomunista y en 2012 perdió las primarias presidenciales opositoras ante Henrique Capriles.

María Corina Machado

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Debido a las inhabilitaciones, durante la última década Machado ha ejercido la política desde fuera del sistema, promoviendo la «salida de Maduro» en 2014 junto a Leopoldo López y apoyando las protestas de 2017 y 2019.

Fue la primera en denominar al gobierno como «dictadura», rechazó todos los intentos de negociación con el chavismo, defendió el uso de la fuerza para desalojar a Maduro y se enfrentó a los principales partidos opositores, a quienes acusó de «colaboracionistas».

Esta postura, sumada a su determinación de permanecer en el país pese a las amenazas de detención, y probablemente inspirada por la tradición metalúrgica de su familia, le valió el apodo de «la dama de hierro».

A medida que los liderazgos de Capriles, López y Juan Guaidó perdieron impulso, ella emergió como la figura más clara —la última de su generación— para hacer frente a Maduro.

María Corina Machado y George W. Bush

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Una nueva conexión con el pueblo

En el ámbito académico se suele afirmar que el pueblo venezolano tiene una inclinación caudillista. Desde Simón Bolívar, en los siglos XIX y XX, surgieron numerosos líderes de estilo personalista y paternalista.

Aunque este fenómeno es más antiguo, muchos atribuyen su principal causa al descubrimiento y posterior nacionalización del petróleo, un recurso que originó la idea de un «Estado mágico» que protege a cada venezolano.

Hugo Chávez, a su modo y motivado por razones concretas, fue el último exponente de esta tradición.

Desde una posición opuesta ideológicamente y siendo mujer, Machado propuso una forma diferente de conectar con el pueblo mediante esa misma cultura política.

Esto se evidenció en las multitudinarias manifestaciones que organizó durante el proceso electoral de 2024: personas de todas las edades y clases sociales la vitoreaban, la abrazaban y le besaban la cara y las manos.

Le llamaban «mi amor», «mi reina», «cuídate, mi niña». La consideraban como hija, madre y abuela. Oraban por ella ante Dios.

Le profesan cariño y respeto por ser «arrecha», «valiente y constante».

María Corina Machado

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El 13 de enero de 2012, el presidente Hugo Chávez presentó su discurso anual de Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional. Durante las interpelaciones, se oyó la voz desafiante de una diputada opositora de 44 años.

«¿Cómo puede decir que respeta al sector privado cuando se ha dedicado a expropiar, que es robar?», interrogó María Corina Machado.

Tras un largo silencio y al grito de la bancada oficialista, Chávez respondió: «Le sugiero que gane las primarias, diputada, porque está fuera de rango para discutir conmigo».

Luego, agregó: «Águilas no cazan moscas, diputada».

Doce años más tarde, Machado triunfó en las primarias con el 95% de los votos y en las presidenciales, junto a González Urrutia, obtuvo el 70%, según las actas oficiales que presentó al mundo entonces.

Fue reconocida, según el Comité Noruego, por «dedicar años a trabajar por la libertad del pueblo venezolano».

Así, la mosca se transformó en águila: ella es ahora el núcleo del sentir de la mayoría de los venezolanos.

*Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2024 y actualizada tras la concesión del Nobel de la Paz el 10 de octubre de 2025.

María Corina Machado

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