Algunos especialistas indican que el diseño del subsidio por desempleo para personas mayores de 52 años provoca un efecto negativo donde reincorporarse al mercado laboral puede significar una pérdida económica
Esta es la edad en la que se puede jubilar si se cobra el subsidio para mayores de 52 años
Uno de los temas más controvertidos en el debate sobre el desempleo en España reside en las dificultades que plantea el subsidio dirigido a mayores de 52 años, según un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El economista Marc Vidal abordó esta cuestión durante una charla con Carlos Herrera en el programa Herrera en COPE. En la conversación, Vidal destacó que el diseño actual de esta ayuda genera una paradoja para quienes forman parte de ese grupo de edad.
Basándose en el informe, Marc Vidal explicó que “el subsidio por desempleo para mayores de 52 años esconde una realidad incómoda. A muchos beneficiarios no les resulta rentable volver a trabajar si el empleo ofrecido tiene como base el salario mínimo interprofesional”. En su sección Salida de emergencia , el experto subrayó las cifras implicadas: aunque los beneficiarios reciben 480 euros mensuales de subsidio, “ahora mismo este diseño provoca un efecto contraproducente. Contempla una cotización equivalente al 125% de la base mínima, lo que implica que el Estado cotiza como si el desempleado ganase 1.726 euros”.
En estas condiciones, el incentivo para volver al mercado laboral, especialmente en puestos cercanos al salario mínimo (1.184 euros mensuales), desaparece para muchos. Según los datos aportados por Vidal, aceptar una oferta laboral supone perder esa ventaja extra en cotizaciones y, al mismo tiempo, asumir nuevas cargas fiscales. Lo resumió afirmando: “cuando un mayor de 52 años acepta un empleo, en verdad pierde esa cotización adicional, y además comienza a pagar impuestos y contribuciones sociales”.
Hasta 300 euros menos por reincorporarse
Carlos Herrera retomó la palabra para preguntar si el beneficio neto de trabajar bajo estas circunstancias llega a ser nulo. La respuesta de Marc Vidal fue clara: “Este fenómeno se denomina ‘participation tax rate’. Significa que el esfuerzo por reincorporarse al mercado laboral equivale a enfrentarse a tasas efectivas superiores al 100%”, explicó. Ofreció un ejemplo concreto: un desempleado que percibe 800 euros mensuales en prestaciones, si acepta un empleo por 1.000 euros, dejaría de recibir los 800 euros en ayudas y tendría que pagar 250 euros adicionales en impuestos y cotizaciones. Esto derivaría en ganar entre 200 y 300 euros menos que estando desempleado.

Carencia de intervenciones institucionales
De acuerdo con el especialista, el Gobierno intentó corregir este desajuste mediante la implementación del complemento de apoyo al empleo. No obstante, dicho mecanismo no cumplió con las recomendaciones de la organización internacional, pues, en palabras de Vidal, “no pudo llegar hasta el nivel planteado por la OCDE debido a las presiones de un sector del Ejecutivo. Ya sabemos cuál”. A finales del año pasado, el Congreso derogó el decreto del Ministerio de Trabajo que reformaba el subsidio con 176 votos en contra provenientes del PP, Vox, UPN y Podemos.
Reflexionando sobre las implicaciones sociales de este modelo, Marc Vidal advirtió sobre el riesgo de que “un país donde cada vez resulta más beneficioso no trabajar y que apuesta por la cultura del subsidio, se encuentra fragmentado social y, sobre todo, económicamente”. Para concluir, señaló la conexión entre dependencia de las prestaciones y el debilitamiento estructural, mientras Herrera describía a España como “manejable a través de la paguita”, a lo que Vidal respondió: “Exacto, la paguita y la dependencia, ya sabes”.

