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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- 11 abril 2025Actualizado 44 minutos
La controversia sobre la aplicación de un acuerdo firmado en 1944 que regula la distribución del agua de los ríos Bravo y Colorado entre Estados Unidos y México se vuelve a intensificar.
Este lunes, el presidente Donald Trump anunció que autorizó la documentación necesaria para establecer un arancel del 5% a los productos mexicanos si el país vecino «sigue incumpliendo» con el tratado.
En un comunicado difundido en su red Truth Social, el mandatario enfatizó que México debe a EE.UU. más de 986 millones de metros cúbicos de agua y fijó el 31 de diciembre como fecha límite para que entregue más de 246 millones de metros cúbicos.
«Cuanto más demore México en liberar el agua, mayor será el perjuicio para nuestros agricultores», alertó Trump, instando al gobierno de Claudia Sheinbaum a «resolver ya» este asunto.
La ejecución del tratado ha provocado anteriormente fuertes protestas por parte de agricultores mexicanos, quienes sostienen que, durante periodos de sequía, la extracción del agua para EE.UU. amenaza seriamente sus medios de subsistencia.
En abril, Trump ya había advertido sobre posibles aranceles y sanciones a México debido a la cuestión del agua.
«México no está cumpliendo con su obligación. Esto afecta gravemente a los agricultores en el sur de Texas», escribió Trump entonces en su plataforma Truth Social.
«El mes pasado suspendí los envíos de agua hacia Tijuana hasta que México respete el Tratado de Aguas de 1944… y continuaremos aumentando las medidas, incluyendo aranceles y tal vez sanciones, hasta que México cumpla con el pacto y proporcione a Texas el agua que le corresponde», añadió.
En ese momento, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió a Trump mediante un mensaje en su cuenta oficial de X.
«Ayer se envió al subsecretario del Departamento de Estado de Estados Unidos una propuesta integral para atender el envío de agua a Texas bajo el tratado de 1944, que incluye medidas a muy corto plazo. Han sido tres años de sequía y, en la medida de la disponibilidad, México ha estado cumpliendo.»
«He instruido a los secretarios de Agricultura, Desarrollo Rural, Relaciones Exteriores y a la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales para que contacten de inmediato a la Secretaría de Agricultura y al Departamento de Estado de EE.UU. Confío en que, como en otras ocasiones, se llegará a un acuerdo», afirmó la mandataria en abril.

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¿Qué establece el tratado?
En cierto sentido, se puede afirmar que el denominado Tratado de la Distribución de las Aguas Internacionales que firmaron México y EE.UU. en 1944 tiene su raíz en otro convenio fechado casi un siglo antes.
El Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo (más conocido como Tratado de Guadalupe Hidalgo), firmado en 1848 al término de la guerra por Texas, estableció que México cedería a EE.UU. más de la mitad de su territorio en ese momento.
Además, definió la frontera entre ambos países en el río Bravo, llamado río Grande por los estadounidenses, cuyas aguas han sido foco de disputa en Chihuahua.
La importancia estratégica de este río requería un acuerdo para compartir sus aguas. Tras años de negociación y varios intentos fallidos, México y EE.UU. firmaron en Washington el tratado vigente hoy.

Según el tratado, México retiene dos tercios del caudal principal del río Bravo y entrega a EE.UU. el resto, que no debe ser inferior a 432 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales.
Como contraparte, EE.UU. entrega cada año a México 1.850 Mm3 del río Colorado, que principalmente corre en territorio estadounidense pero también atraviesa la frontera y desemboca en el golfo de California, entre Baja California y Sonora.
El pacto determina que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), un organismo binacional, es la autoridad encargada de resolver posibles disputas sobre los límites.

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El tratado establece que EE.UU. debe cumplir su entrega anual, mientras que México puede hacerlo en intervalos de cinco años.
«Es uno de los mejores acuerdos logrados en la historia con relación a EE.UU.», declaró en 2020 el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
¿Es necesario reformar el tratado?
Modificar o actualizar las condiciones de un convenio firmado hace 76 años podría ser una opción para resolver disputas actuales.
No obstante, algunos expertos sostienen que las cantidades acordadas y la posibilidad de que México cumpla con su parte cada cinco años en lugar de de manera anual representan ventajas que el país no debería perder.

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Para los agricultores del lado mexicano fronterizo, el conflicto en tiempos de sequía agravada por el cambio climático representa una cuestión mucho más urgente que las disputas diplomáticas entre las naciones.
Los enfrentamientos en 2020 entre agricultores y la Guardia Nacional en Chihuahua se originaron tras la decisión gubernamental de extraer agua de la presa de la Boquilla para cumplir con el tratado hacia EE.UU.
Por aquel entonces, Salvador Alcantar, representante de los agricultores y presidente de la Asociación de Usuarios de Riego de Chihuahua (Aurech), manifestó que el futuro de unas 20.000 familias dedicadas a la agricultura en la región estaba en riesgo.
Alcantar compartió con BBC Mundo su principal preocupación:
«En 1995 no se abrieron las presas para sembrar y se produjo una migración masiva desde nuestros municipios. Los hombres en edad productiva se marcharon para sostener a sus familias, generando una fuerte desintegración familiar que todavía enfrentamos», rememora.
«Y ése es el problema social que podría repetirse si no se logra sembrar el próximo año».

