El exfutbolista de Primera División abordó en el podcast Tengo un Plan la relevancia de saber gestionar y administrar el dinero tras la retirada.
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Javier Arizmendi está familiarizado con la realidad del fútbol profesional. Durante más de diez años, el delantero madrileño defendió los colores de clubes emblemáticos como el Atlético de Madrid, Valencia, Deportivo de la Coruña o Real Zaragoza, llegando incluso a estrenar su participación con la selección española.
No obstante, al colgar las botas a los 30 años, Arizmendi optó por un camino distinto al habitual de entrenar o trabajar en áreas administrativas deportivas. Se enfocó en las finanzas para hacer frente a una estadística alarmante que conoce bien: la mayoría de futbolistas enfrenta severas dificultades económicas poco después de dejar el fútbol.
En su nueva faceta como asesor financiero y gestor de patrimonios, Arizmendi se ha posicionado como una voz experta sobre la compleja relación que tienen muchos deportistas con el dinero.
Javier Arizmendi, durante su etapa con el Valencia
En una reciente charla para el podcast Tengo un Plan, el exfutbolista desglosa las trampas psicológicas que llevan a la quiebra a muchos colegas. Señala que «la vida profesional de un futbolista es breve y las estadísticas indican que alrededor del 80% en ligas como la NBA o la NFL, y también en el fútbol, terminan en la ruina o enfrentando problemas económicos cinco años después de retirarse».
Según Arizmendi, el problema comienza en el vestuario. Ese entorno de élite funciona como un ecosistema donde el éxito se refleja muchas veces en el nivel de gasto ostentoso. Recuerda que «se conversan temas sobre coches, relojes y vacaciones, normalizando un estilo de vida insostenible a largo plazo».
Cuando un joven de 20 años empieza a recibir salarios de seis o siete cifras, siente una falsa sensación de eternidad. «Se piensa que el dinero es ilimitado y que la carrera será constante. Nadie prepara para la vida tras el retiro», añade.
Arizmendi destaca que la duración promedio de una carrera profesional en fútbol rara vez supera los diez años, y que los ingresos se obtienen en un lapso muy corto. Un fallo crucial es creer que ese nivel de entrada económica será constante e indefinido.
Javier Arizmendi
«Se mantiene un nivel de gasto compatible con un salario que desaparece a los 35 años. Cuando ese flujo se corta, bajar el estilo de vida se convierte en un desafío complicado», advierte. A esto se suma la falta de educación financiera y un entorno que en muchas ocasiones dificulta la toma de conciencia.
Su propia experiencia fue poco común. Mientras jugaba, Arizmendi cursó Administración y Dirección de Empresas, algo poco habitual en su época. Este conocimiento le sirvió para anticipar problemas que pasaban desapercibidos para muchos compañeros.
Al retirarse, comprendió que su propósito podía ser asistir a otros deportistas en la planificación de su futuro. Actualmente colabora con Tressis, una sociedad de valores, gestionando patrimonios tanto de familias como de futbolistas.
Su mensaje en el podcast es directo y contundente: el éxito no reside en ganar grandes sumas, sino en conservar y hacer crecer ese dinero para que cubra toda la vida. Afirma que «el activo más valioso de un futbolista no es su contrato actual, sino su capacidad para ahorrar y planificar las próximas 40 o 50 años tras dejar el fútbol».

