Las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla siguen sin operar pese a los anuncios oficiales y a la reciente reunión entre España y Marruecos.
Empresarios reportan que desde septiembre no circula ningún camión con mercancías en ninguno de los sentidos debido a la inseguridad jurídica y la falta de colaboración por parte de Marruecos.
Numerosos importadores eligen rutas alternativas, como Algeciras o Málaga, para evitar largas filas, controles estrictos y sobornos en la frontera marroquí.
Esta situación afecta especialmente a sectores como el pesquero y el de áridos, que enfrentan mayores costes y retrasos derivados de las restricciones en la frontera.
Las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla continúan igual que el pasado jueves, día en que se celebró en Madrid la XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos: permanecen inoperativas a pesar de estar oficialmente activas desde febrero.
Esto ocurre aunque, en la Declaración de dicha cumbre, ambos países reconocen en el punto 61 la «cooperación aduanera», conforme al punto 3 de la hoja de ruta bilateral firmada por Pedro Sánchez y el rey Mohamed VI el 7 de abril de 2022.
En concreto, este apartado hacía referencia a la «plena normalización de la circulación de personas y mercancías».
Sin embargo, EL ESPAÑOL ha comprobado que la realidad en las fronteras terrestres entre Marruecos y España en Ceuta y Melilla es distinta, pues no existe régimen para viajeros ni funcionan las aduanas comerciales.
«Desde el 15 de septiembre, hasta la fecha, ningún camión transita en ninguna dirección por la inseguridad jurídica para los empresarios y porque no se autoriza el paso de mercancías de todos los sectores», afirma Enrique Alcoba, presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla CEME-CEOE y de la Asociación de Comerciantes.
Aunque el Gobierno español comunicó que desde febrero estaban activas las aduanas comerciales en Ceuta y Melilla, su funcionamiento ha sido limitado en cuanto a productos, días, horarios y condiciones. Además, se volvieron a cerrar de forma inesperada en verano.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, indicó que esta medida se tomó de común acuerdo para periodos con gran tránsito, como sucede durante la Operación Paso del Estrecho (OPE).
No obstante, dicha operación terminó el 16 de septiembre y, dos meses y medio más tarde, las mercancías continúan sin pasar.
Ninguno de los gobiernos ofrece explicaciones; esta semana incluso mantuvieron un encuentro a puerta cerrada en Madrid sin brindar declaraciones a la prensa.
Los importadores de productos habituales que antes llegaban desde Marruecos, tales como pescado y áridos, prefieren gestionar la exportación e importación por Algeciras o Málaga. Esto se debe a las largas esperas, la inseguridad, los estrictos controles y la necesidad de pagar sobornos a intermediarios en la frontera marroquí.
De Tánger a Algeciras para llegar a Ceuta
Younes Gomari, propietario de una pescadería en Ceuta, solía transportar pescado por la frontera en furgoneta antes de que existiera la aduana comercial. Sin embargo, en 2019, las autoridades marroquíes prohibieron sin previo aviso la importación de pescado.
El día del cierre quedó atrapado con 70.000 euros en mercancía perecedera, que intentó trasladar en pateras durante tres días desde Castillejos hacia Ceuta, hasta que fue advertido y amenazado con multas.
Actualmente, gracias a su buena relación con Marruecos, «me autorizan cargar la mercancía en el puerto de Tánger Med, luego la traslado a Algeciras y después a Ceuta, lo que supone pérdida de tiempo y costes por pagar el barco y el transbordo en Algeciras», lamenta en diálogo con EL ESPAÑOL desde su pescadería en Ceuta.
Asimismo, tuvo que trasladar sus naves de pesaje y almacenamiento de pescado desde Rincón, Castillejos y Tánger hacia la península, operando ahora desde Málaga y Algeciras.
«Marruecos buscaba modernizar la frontera porque la imagen era negativa y no obtenía beneficios. Las condiciones del transporte pesquero eran deficientes, con vehículos detenidos en largas colas», justifica al país vecino.
«En la actualidad algo de pescado entra desde Marruecos, pero no de forma oficial. Al buscar España una aduana comercial, Marruecos decidió adoptar un sistema similar al de Algeciras. Antes se importaba por los bajos precios, pero ahora se ha encarecido debido al transporte y al transbordo», explica.
Solo importación de áridos durante 4 meses
Otros empresarios, como Antonio García, de Áridos y Transportes del Estrecho en Ceuta, comenzaron a importar este año, aprovechando que la ciudad contaba por primera vez con una aduana comercial.
García fue pionero en la importación de áridos, iniciando operaciones en marzo, pero completó solo 39 viajes. Lamentablemente, la actividad duró cuatro meses, haciendo su último cruce fronterizo en junio.
«Aunque la Delegación del Gobierno apoya con la documentación, la carga más importante la soporta Marruecos. Al estar a media hora de distancia, no podemos permitirnos esperas de siete u ocho horas en colas, porque no es rentable», lamenta.
Solo en el escáner, el camión permanecía entre cuatro y cinco horas retenido, limitando la posibilidad de realizar un viaje diario. Para que fuera rentable, calcula que deberían pasar tres cargas diarias.
«Además, el responsable del despacho de aduanas en Marruecos cobra una tarifa adicional de 22,50 euros por gestionar la importación del material», revela.
Durante este proceso, el conductor debe permanecer en el camión sin poder bajarse ni siquiera para comprar agua.
«Al llegar a la frontera intervienen la Gendarmería, aduanas y escoltas, que acompañan el camión hasta la cantera donde se carga y pesa, para luego regresar escoltados hasta el escáner, donde puede perderse entre cuatro y cinco horas. La escolta aprovecha para comer y esperar», detalla García.
Aunque a mediados de octubre un camión de la UTE Cantesa logró pasar con arena desde Marruecos, «no funciona adecuadamente».
«Lo llaman aduana comercial porque existe importación, pero tiene poco de comercial y requiere un gran volumen de papeleo. Esto debe ser resuelto y coordinado entre las administraciones de ambos países. Por mucho que España decida actuar, si del otro lado no hay cooperación… El régimen de viajeros no funciona porque Marruecos no permite el paso de mercancías», critica este empresario ceutí.
Por estas razones, la RAN de Madrid era clave para los empresarios de Ceuta y Melilla.
No obstante, desde la Confederación de Empresarios de Melilla no esperaban «ningún resultado beneficioso o positivo para Ceuta y Melilla».
«En la reunión anterior, celebrada en Rabat en febrero de 2023, aunque el presidente del Gobierno y el ministro de Asuntos Exteriores anunciaron la reapertura de las aduanas comerciales y un respeto mutuo entre ambas naciones, la situación sigue igual», critica Alcoba.
Por lo tanto, concluye, «no han sabido negociar para proteger los intereses de Ceuta y Melilla o simplemente nos han engañado«.

