Armengol propone reformar la Constitución para ajustarla a la realidad territorial, en respuesta a la presión de los aliados de Sánchez

Pedro Sánchez y Francina Armengol, este sábado en el Congreso de los Diputados durante el acto institucional con motivo del 47 aniversario de la Constitución.

Francina Armengol propone modificar la Constitución para ajustar su contenido a la realidad territorial de España y atender demandas como el reconocimiento de la identidad nacional catalana.

La iniciativa de Armengol coincide con los intereses de socios gubernamentales como Junts, ERC, PNV y Bildu, retomando ideas previamente defendidas por José Luis Rodríguez Zapatero.

Junts ha roto su relación con el Gobierno, bloqueando varias propuestas clave, lo que ha provocado tensiones y dificultades para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Además, Armengol destacó la importancia de combatir la desigualdad, la desinformación, la violencia machista y el avance de la extrema derecha durante su discurso oficial.

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, se pronunció este sábado a favor de una reforma constitucional que permita «adaptarla a la pluralidad territorial de nuestro país» y convertirla «en un texto propio del siglo XXI».

Durante su intervención institucional con motivo del 47 aniversario de la Constitución, explicó que «las leyes nos pertenecen a todos; surgen de la voluntad popular y de sus necesidades; cambian y evolucionan conforme progresa la sociedad que representan».

Armengol asumió esta agenda gubernamental proponiendo una modificación en la Carta Magna que facilitaría atender una de las demandas de Junts: el «reconocimiento de la identidad nacional catalana».

Esta idea ha sido defendida en diversas ocasiones por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien fue interlocutor del Gobierno con Carles Puigdemont durante las conversaciones en Suiza: «Es necesario reconocer la identidad nacional de Cataluña».

En una entrevista con La Vanguardia, antes de la ruptura de las negociaciones con Junts, Zapatero auguraba que el «eje central» de las negociaciones sería avanzar hacia dicho reconocimiento.

«Durante este año, especialmente en la segunda mitad del 2025, se verán avances concretos. Sin embargo, esta tarea va más allá y deberá abordarse también en 2026 y 2027, incluso en la próxima legislatura», señaló Zapatero en dicho medio.

Esta aspiración también es compartida por otros aliados del Gobierno de Pedro Sánchez, incluyendo a ERC, PNV y Bildu.

En relación con esto, Armengol recordó en su discurso el pacto alcanzado el año pasado entre PP y PSOE para impulsar la primera reforma constitucional, que sustituyó en el artículo 49 la expresión «disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos» por «personas con discapacidad».

«Esta dinámica puede continuar», afirmó, refiriéndose a la posibilidad de aprobar nuevas reformas del texto de 1978, «ya que nuestra Constitución permite incorporar nuevos derechos y libertades».

La propuesta de Armengol surge en un momento delicado para el Ejecutivo.

Junts se ha distanciado del Gobierno y lleva varias semanas obstaculizando sus iniciativas: recientemente rechazó el techo de gasto, imprescindible para tramitar los Presupuestos, y ha presentado enmiendas a la totalidad de varios proyectos remitidos por el Consejo de Ministros.

Esta misma semana, el presidente Pedro Sánchez intentó reconciliar posturas en dos entrevistas con medios catalanes, donde reconoció los «incumplimientos» del Gobierno y se comprometió a cumplir «los acuerdos» firmados con Junts.

Durante su discurso institucional, Armengol convocó a «combatir la desigualdad económica, la desinformación y los mensajes racistas», en consonancia con la agenda gubernamental.

Respecto al crecimiento de la extrema derecha, Armengol alertó sobre «la amenaza totalitaria que revive fantasmas que se creían superados«.

También pidió «erradicar la violencia contra las mujeres en todas sus formas«.

Esta declaración se produjo tras las acusaciones de acoso sexual dirigidas a uno de los principales colaboradores del presidente del Gobierno en Moncloa: Paco Salazar.

La controversia generó una de las semanas más complicadas para el PSOE, debido a denuncias de ocultamiento del caso y el estallido de otro escándalo vinculado al exsecretario general del PSOE en Torremolinos.

Armengol afirmó que en la actualidad las mujeres enfrentan el riesgo de «ser asesinadas o sufrir discriminación».

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