El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha manifestado este domingo su oposición a la celebración de un referéndum de autodeterminación para Cataluña, argumentando que esta fórmula «habitualmente genera más inconvenientes que soluciones y siempre fragmenta a la sociedad«.
«Raramente una cuestión de profunda importancia política se resuelve con un ‘sí’ o un ‘no'», sostiene Zapatero en una entrevista para La Razón. Añade, además, que «quien pierde un referéndum suele buscar una revancha, lo que impide que el conflicto quede cerrado».
De esta forma, Zapatero ha aclarado que el «reconocimiento de la identidad nacional» de Cataluña que mencionó hace una semana en La Vanguardia no implica convocar un referéndum, sino avanzar hacia «un mayor autogobierno», con competencias como las de inmigración que el Gobierno ha acordado transferir a la Generalitat.
El ‘Pacto de Bruselas’
Estas dos posturas contrapuestas quedaron reflejadas en el llamado Pacto de Bruselas, firmado el 16 de noviembre de 2023 por Santos Cerdán (PSOE) y Jordi Turull (Junts) para posibilitar la investidura de Pedro Sánchez.
En lo relativo al «reconocimiento nacional» de Cataluña, Junts expresó su intención de plantear, en la mesa de negociación en Suiza, «la celebración de un referéndum de autodeterminación sobre el futuro político de Cataluña amparado en el artículo 92 de la Constitución».
Por su parte, el PSOE expuso que su propuesta consiste en «el desarrollo amplio, mediante los mecanismos jurídicos adecuados, del Estatut de 2006, así como el completo despliegue y respeto a las instituciones del autogobierno y a la particularidad institucional, cultural y lingüística de Cataluña».
Esta posición es la que ha defendido José Luis Rodríguez Zapatero en la entrevista concedida este domingo a La Razón.
Desde Waterloo, Carles Puigdemont respondió a estas declaraciones afirmando que «España nunca respeta la voluntad de los catalanes, como quedó claramente demostrado en el referéndum del Estatut», que fue recortado en determinados artículos por el Tribunal Constitucional, al considerar que vulneraban el modelo autonómico y competencial que establece la Constitución.
Puigdemont añade en un mensaje publicado en redes sociales que el «problema» de Cataluña «solo se resolverá con la fórmula que los catalanes avalen, sea acordada o unilateral. Y ese camino se puede recorrer por todos los métodos legítimos, siempre que no se abandone el objetivo final».
De este modo, el prófugo de la Justicia reafirma que no renuncia al objetivo de la independencia de Cataluña, ya sea de forma «acordada o unilateral».
Finalmente, Puigdemont cuestiona la credibilidad de las palabras de Zapatero, señalando que «un socialista puede decir estas cosas y también exactamente lo opuesto, dependiendo de las circunstancias. Desde la OTAN hasta la amnistía».
Recuerda, apoyándose en una noticia de EL ESPAÑOL, que el actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, afirmó en su momento que no aceptaría ni la amnistía, ni la autodeterminación, ni negociaría con el propio Puigdemont.
En la entrevista concedida a La Razón este domingo, Zapatero también examina los principales conflictos de la actualidad internacional.
Según sus predicciones, «Rusia no va a perder la guerra en Ucrania», al tratarse de «una potencia con la capacidad suficiente para no admitir jamás una derrota militar».
Zapatero se posiciona a favor de una salida «dialogada», en la que lo más probable es que Ucrania deba ceder una parte de los territorios ocupados por el régimen de Putin.
El expresidente español describe el regreso de Trump a la Casa Blanca como «similar a la caída de un meteorito en la política internacional, que ha abierto todas las disputas».
Califica de «tesis esotérica» la idea de Donald Trump de que la Unión Europea (UE) «fue creada para perjudicar a Estados Unidos (…) Cuando se toman decisiones basadas en fundamentos erróneos y profundamente falsos, el resultado no puede ser positivo». Según Zapatero, Trump es «una consecuencia, no la causa», de «la decadencia de Estados Unidos«.
Por ello, considera que frente a la guerra arancelaria impulsada por la Casa Blanca, Europa debe enfocarse en abrir nuevos mercados con China, India y Latinoamérica.
Respecto a las críticas recibidas por su rol en Venezuela y su relación con Nicolás Maduro, Zapatero reflexiona que «es extremadamente difícil ser un mediador y, simultáneamente, un expresidente del Gobierno porque inevitablemente se es evaluado desde un punto de vista político».
El propósito principal de su papel como mediador en Venezuela es, según asegura, evitar que la actual situación de descontento derive en «una guerra civil«.

