Denuncias de acoso sexual en Moncloa evidencian fallos en sus protocolos y manifiestan un ambiente de «miedo»

Las mujeres que narran episodios de acoso decidieron presentar sus testimonios a través de los canales internos del PSOE.

A la izquierda, Ábalos y Paco Salazar. A la derecha, Pedro Sánchez y Cerdán. En el centro de la imagen, Begoña Gómez, entre otros.

Desde la vanguardia hasta la retaguardia, pasando por los flancos este y oeste, ningún frente resulta tranquilo para el Gobierno. Situado en la trinchera de la gobernabilidad, el daño mayor proviene del fuego amigo. A la encarcelación de José Luis Ábalos ahora se añaden las denuncias por acoso sexual contra Francisco Salazar, el otro integrante del círculo de confianza y poder de Pedro Sánchez. Las empleadas de La Moncloa que detallaron «conductas inapropiadas» no utilizaron los canales anónimos disponibles en el complejo presidencial, sino que optaron por presentarlas mediante el PSOE. Esto, a pesar de que tras el verano el personal de Presidencia recibió un curso básico en prevención del acoso sexual y que en julio se remitió un correo interno recordando el Protocolo de actuación frente al acoso sexual y el método para enviar denuncias anónimas.

«Salía del baño de su despacho parcialmente vestido y no se subía la cremallera hasta quedar cerca de tu rostro (porque tú estabas sentada y él permanecía de pie)»; «Un día, en medio del despacho, simuló una felación con todo lujo de detalles sin motivo aparente. En privado, traspasaba otras líneas»; «Llegaba por las mañanas y comentaba el buen trasero que le otorgaban los pantalones o le pedía que le mostrara el escote», son solo fragmentos de los testimonios publicados por eldiario.es, procedentes de mujeres que denunciaron al PSOE casos de acoso de Salazar. Se trata de dos escritos presentados en el canal antiacoso habilitado por Ferraz, y no en el de La Moncloa, aunque esta también cuenta con dicha vía.

«En Moncloa, la certeza de seguridad para denunciar es total», lamentan fuentes gubernamentales ante la existencia de múltiples testimonios sobre las conductas de Salazar y la ausencia de denuncias internas. «Son trabajadoras de Moncloa que conocen esos mecanismos», señalan con resignación. «No deberían albergar ese temor». Las mujeres han preferido acudir al partido o incluso narrar sus experiencias en los medios, en lugar de emplear las ventanas anónimas que Presidencia pone a su disposición. «No revelo detalles a través de ese canal porque no me brinda confianza de que no tendrá repercusiones. Y, en resumen, porque aún siento miedo», relata uno de los escritos reproducidos por eldiario.es.

El Protocolo de actuación contra el acoso sexual y por razón de sexo en la Administración General del Estado y sus organismos públicos tiene como objetivo principal «prevenir posibles situaciones de acoso sexual y por razón de sexo en la Administración General del Estado y organismos vinculados, además de abordarlas eficazmente si llegaran a presentarse». Asimismo, impone «para garantizar la confidencialidad en la aplicación del protocolo», la creación de un buzón de correo electrónico, exclusivo para recibir comunicaciones y solicitudes de activación del protocolo, al que solo accede personal designado por la unidad receptora, quienes deben contar con formación en asesoría confidencial.

«En Moncloa, el protocolo antiacoso es garantista. Son mecanismos que responden a la legislación», declaró ayer Pilar Alegría, portavoz del Gobierno, tras la reunión del Consejo de Ministros, calificando la conducta de Salazar como «vomitiva». «Moncloa es un espacio seguro para presentar cualquier denuncia». Sin embargo, las empleadas no lo percibieron así.

El Gobierno afirma que el comportamiento de Francisco Salazar es "vomitivo"

El 7 de julio, apenas dos días después de que estallara el escándalo Salazar en pleno Comité Federal del PSOE, la secretaria general de Presidencia, Judit Alexandra González Pedraz, sostuvo una reunión con el equipo que trabajaba en La Moncloa junto a Salazar, compuesto por más de una decena, para transmitirles confianza, tranquilidad y apoyo, además de recordarles el procedimiento frente a situaciones de acoso. Aunque continúan surgiendo testimonios de mujeres, en Moncloa aún no consta ninguna denuncia formal; por ello, fuentes gubernamentales contemplan impulsar nuevas comunicaciones y medidas internas para fomentar el uso de los canales disponibles al enfrentar acoso. «No podemos hacer más de lo que ya estamos haciendo», expresan desde el Ejecutivo. «La investigación aquí resulta muy compleja», admiten.

Desde el PSOE indican que la investigación interna contra Salazar sigue en curso y aseguran que continuará hasta su conclusión, incluso si él deja de ser militante, luego de que las denunciantes se quejaran de que la información vinculada al caso desapareció de la plataforma digital destinada al seguimiento del mismo.

Scroll al inicio