Los principales líderes del partido se reúnen en el centro de Madrid para manifestarse con el fin de «exigir urnas» al Gobierno y presionar a sus aliados parlamentarios

El convocante permanece sin cambios, al igual que el lema y las razones que motivan la protesta. Sin embargo, han transcurrido seis meses y numerosos acontecimientos desde la última manifestación organizada por el PP contra el Gobierno de Pedro Sánchez hasta la que se celebra este domingo. Dos antiguos secretarios de Organización socialistas han entrado en prisión, las pesquisas judiciales que involucran al presidente han avanzado, y tras el rechazo portazo de Junts, la mayoría parlamentaria que sostiene al Ejecutivo está cada vez más debilitada. Por ello, el discurso con el que Alberto Núñez Feijóo se presenta en esta nueva convocatoria ha experimentado ciertos cambios. La demanda principal sigue siendo la convocatoria electoral anticipada, pero ya no está dirigida exclusivamente a Sánchez. «Los socios del Gobierno se han convertido en cómplices de la corrupción en España», afirmó Feijóo ayer.
«Señor Sánchez, […] convoque elecciones, las queremos ya», exigió el líder popular al presidente el pasado 8 de junio desde la Plaza de España (Madrid). «Si aún mantiene la decencia, permita que se celebren elecciones», declaró ayer desde Burgos, aunque esta vez la apelación no fue para el jefe del Gobierno, sino para Junts y PNV. «Sí, estimados amigos vascos y catalanes», mencionó expresamente, para luego criticar las declaraciones -más o menos veladas- que en las últimas semanas han hecho tanto los neoconvergentes como los jeltzales contra el Ejecutivo. «Hablan de ruptura, de tensiones y amenazas a la coalición… ¡No hay amenazas ni rompimientos!», replicó Feijóo, después de que el viernes, el presidente del PNV, Aitor Esteban, señalara que «las costuras del Estado están muy tensas».
El líder del principal partido opositor aumentó así la presión sobre los aliados del Gobierno con el objetivo de reunir los apoyos necesarios para impulsar una moción de censura contra Sánchez. «No deseo ser presidente del Gobierno; quiero que los españoles me elijan en las urnas, no mediante una moción, sino a través del voto», afirmó, sugiriendo que esta herramienta parlamentaria serviría para convocar elecciones. De esta manera, el popular cuestionó que Junts y PNV eviten la caída del Ejecutivo y definió la manifestación de este domingo como un acto «para reclamar democracia, elecciones y decencia».
No obstante, la opción de la moción de censura aún parece lejana. Tras la encarcelación de José Luis Ábalos, Feijóo lanzó el pasado viernes un llamamiento a los empresarios catalanes para que impulsen a Junts a respaldar esta iniciativa parlamentaria – «me faltan votos de su parte para presentarla con el objetivo de convocar elecciones», indicó -, aunque los neoconvergentes rechazaron esta posibilidad ayer nuevamente. «No debe buscar respaldo empresarial, debe pedir perdón», replicó el secretario general de Junts, Jordi Turull.
Por ahora, el PP solo contempla movilizar a la ciudadanía en las calles. Considerando la manifestación de junio pasado, que reunió a 50.000 participantes según datos de la Delegación de Gobierno, los populares han convocado hoy bajo el lema ‘Efectivamente: ¿mafia o democracia?’ y congregarán a sus máximos dirigentes en el Templo de Debod. Feijóo lidera el evento político, en el que también intervendrán la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde capitalino, José Luis Martínez-Almeida. Además, el PP contará con la presencia de la mayoría de sus presidentes autonómicos, tal como ocurrió hace seis meses. No asistirán Juanma Moreno por una gripe ni la presidenta extremeña, María Guardiola, que en tres semanas afrontará la primera cita electoral del nuevo ciclo. También estarán presentes los expresidentes del Gobierno Mariano Rajoy y José María Aznar.
Respecto a la participación ciudadana esperada, el PP ha evitado establecer una cifra como referencia para medir el éxito. Los populares reconocen que el clima podría ser un factor adverso -el 8 de junio en Madrid se registraron 28 grados a mediodía a la sombra, mientras que hoy hay 7 grados y riesgo de lluvia-, pero mantienen su convicción de salir a la calle porque consideran que es su «obligación»: «Los partidos somos instrumentos al servicio de los ciudadanos y canalizamos su sentir», resumió el viernes la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz.
La manifestación organizada por el PP se realiza a 600 metros de la sede del PSOE, ubicada en la calle Ferraz, que una hora después será escenario de una segunda concentración convocada por diversas organizaciones en redes sociales. Entre estas, destaca Revuelta, la asociación juvenil vinculada a Vox. Los líderes de la formación de Santiago Abascal han decidido no apoyar la marcha del PP, aunque tampoco han respaldado la otra protesta. Hace dos años, cuando los populares convocaron las calles contra la amnistía, Vox sí participó en aquella manifestación en la Puerta del Sol, que reunió a 80.000 personas, siendo la más numerosa. Pero en esta séptima movilización del PP en la legislatura -la segunda contra la «corrupción»-, las derechas mantienen sus diferencias y no coincidirán juntas en las calles.

