El PP supera ya al PSOE por una diferencia de 10 puntos, aunque se encuentra lejos de lograr gobernar sin alianzas.

A tres domingos de las elecciones en Extremadura, María Guardiola mantiene una ventaja considerable, cercana a los diez puntos, sobre Miguel Ángel Gallardo, el candidato socialista que afronta las urnas estando procesado por el caso del hermanísimo. La amplia brecha que separa a los dos partidos principales —con un 42,4% de intención de voto para la actual presidenta de la Junta de Extremadura frente al 32,5% del ex presidente de la Diputación de Badajoz— parece insalvable. Sin embargo, esta distancia no basta para que Guardiola alcance la mayoría absoluta, debido al fuerte crecimiento de Vox, que volverá a ser decisivo en la gobernabilidad y lo hará con mayor protagonismo, pasando de los cinco diputados actuales a los ocho o nueve que prevé El Panel de Sigma Dos para EL MUNDO.
El desgaste en la imagen del controvertido candidato socialista, cuestionado incluso dentro de su partido, junto con la reciente explosión de casos de corrupción vinculados al Gobierno de Pedro Sánchez, y la polémica votación favorable al cierre de la central nuclear cacereña de Almaraz por parte de los diputados socialistas extremeños en el Congreso hace dos semanas, dan lugar a la mayor diferencia histórica a favor del PP frente al PSOE en Extremadura. En esta región, el PSOE ha gobernado ininterrumpidamente durante 36 años, salvo en una legislatura, la de 2011 a 2015, cuando lo hizo José Antonio Monago (con el respaldo de IU), y en los dos años y medio recientes de María Guardiola (2023 a 2025), quien empató en número de escaños (28) pero no ganó en votos. No obstante, la tendencia ha cambiado: la suma del centroderecha —PP y Vox— alcanza el 55,4% de los votos, un respaldo inimaginable hasta hace pocos años. En cambio, la suma de la izquierda queda en el 40,4%, distanciada por 15 puntos, lo que refleja un viraje sociopolítico similar al manifestado en Andalucía en años recientes.
La cuestión es si esta caída del PSOE recae únicamente sobre Miguel Ángel Gallardo, quien sumó a su proceso judicial un aforamiento exprés declarado «ilegal» por los tribunales en mayo pasado. A esto se suma la pérdida de identidad y autonomía del PSOE de Extremadura, una federación históricamente reivindicativa frente a Ferraz y Moncloa, especialmente en la era de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y durante años, salvo recientemente, bajo Guillermo Fernández Vara. Ese PSOE extremeño combativo y resistente, por ejemplo, contra los privilegios económicos y políticos concedidos a gobiernos independentistas, ya no está presente. Gallardo, que se ha alineado sin disimulo con el discurso nacional de Ferraz (tras ser crítico con Vara por esta postura), ha vinculado su destino al de los hermanos Sánchez Pérez-Castejón, Pedro y David.

El problema radica en que la caída constante de Gallardo en las encuestas no ha tocado fondo, y la campaña electoral parece que se le hará especialmente extensa. La brecha se agranda conforme se acerca el 21 de diciembre, según El Panel de Sigma Dos para EL MUNDO, que recoge un leve aumento en la intención de voto de Guardiola durante el último mes (del 41,7% al 42,4%), pero sobre todo destaca el desplome superior a tres puntos que refleja el candidato socialista en este mismo periodo (del 35,6% al 32,5%).

No obstante, el avance de Guardiola no alcanza para cumplir su principal meta: gobernar sin apoyos. Con 29 o 30 escaños, se quedaría distante de los 33 necesarios para la mayoría absoluta, debido al actual fortalecimiento de Vox, que es el partido que más crece, sumando 2,6 puntos en esta última ola. Las discrepancias entre PP y Vox son totales, y las negociaciones tras el 21-D parecen que serán aún más difíciles que en el verano de 2023.
El PSOE pierde votantes tanto a derecha como a izquierda y sólo conserva al 60%
La formación de Abascal ya alcanza el 13% de los apoyos (aunque no llega a duplicar como en el CIS su intención de voto comparado con hace dos años), con un avance considerable del 2,6% en el último mes, y aún quedan tres semanas… Con Abascal visitando Extremadura casi a diario.
Lejos de una confrontación más marcada en la derecha, Guardiola ha profundizado en su perfil moderado y centrista durante la precampaña («unos me llaman facha y otros roja»), tanto en sus discursos como en la composición de su lista electoral. Esta incluye fichajes externos al PP, perfiles transversales, entre ellos una alcaldesa, Nélida Martín (de Serrejón, cercana a Almaraz), quien fue una alta cargos socialista como exsecretaria de Igualdad con Fernández Vara. La estrategia detrás de esto es atraer al electorado socialista descontento.
Este enfoque está dando resultado, ya que el PSOE pierde cerca de cuatro de cada diez votantes. Presenta la fidelidad más baja, con un 60,6%, y sufrió fugas hacia ambos lados del espectro político. Un 7,7% de sus electores migraría ahora al PP, y otro 7,7% a Unidas por Extremadura. El saldo neto, tras descontar los movimientos contrarios, implica casi 17.000 antiguos votantes socialistas para el PP y más de 13.000 para Unidas.
El 65% de los socialistas desaprueba a Gallardo como candidato
Asimismo, como ya detectó El Panel de este mes a nivel nacional, crece el trasvase de electores del PSOE hacia Vox. En Extremadura, este porcentaje llega al 2,6%, es decir, unos 6.350 votantes, casi el triple que hace apenas un mes.
El PSOE también deberá movilizar al 14,5% de sus votantes que aún se encuentran indecisos, siendo este el porcentaje más alto entre todos los partidos.
La caída de Gallardo, que dejaría al PSOE en una cifras ridículas entre 21 y 23 escaños, beneficia a Unidas por Extremadura, que aumentaría su representación a cinco diputados (de cuatro actuales), alcanzando, y en ascenso, su mejor porcentaje hasta ahora con un 7,9%.

Respecto a la distribución de escaños por provincias, el PP domina claramente en ambas. En la provincia de Badajoz, tradicionalmente más favorable para los socialistas, Guardiola lograría 16 diputados frente a 12-13 del PSOE, mientras Vox obtendría cuatro o cinco y Unidas por Extremadura tres, logrando un escaño más que hace un mes. En la provincia de Cáceres, los populares vencerían con 13-14 escaños, por 9-10 del PSOE, cuatro para Vox y dos para Unidas por Extremadura.
Vox sube al 13% de los votos y podría llegar a los 9 diputados
En la anterior encuesta de Sigma Dos, María Guardiola era la única líder con valoración positiva, algo que se repite esta vez, mejorando su nota en 0,3 puntos, situándose en 5,4. Los demás suspenden: Irene de Miguel, de Unidas por Extremadura, escala a segunda posición con 3,8 (mejora cuatro décimas), seguida por Óscar Fernández, candidato de Vox, con 3,1, y Gallardo al final de la lista, que desciende de un 3,5 en mayo a 3,2 en octubre y ahora a 2,9 en noviembre.
El 70% de los encuestados anticipa que María Guardiola ganará las elecciones, incluso el 58,3% de los votantes socialistas consideran que la líder del PP será la vencedora.
La derecha reúne el 55% de los votos en un antiguo bastión socialista
Otro indicador del ánimo interno en el PSOE es que una amplia mayoría (65,1%) opina que Gallardo debería haberse retirado, renunciando a su candidatura. Sólo el 22,6% lo apoya para continuar.
Finalmente, los temas prioritarios para los extremeños siguen siendo la vivienda (15,5%), seguida de la sanidad (13,1%) y el desempleo (12,9%). Estos serán los ejes centrales del discurso en las próximas tres semanas, o al menos deberían serlo…

El futuro de Almaraz, un asunto político para la mayoría de los extremeños
El cierre previsto de la central nuclear de Almaraz, que comenzaría en 2027 y afectaría a 4.000 empleos en el norte de Extremadura, se ha convertido en uno de los principales asuntos de la campaña electoral. Más aún tras el rechazo de los diputados socialistas extremeños en el Congreso a una votación que instaba al Gobierno a mantener la planta operativa.
Posteriormente, Pedro Sánchez participó en un mitin de precampaña en Mérida, pero evitó pronunciarse sobre esta cuestión crucial, que representa más del 5% del PIB extremeño y el 7% del total de la demanda energética nacional. La encuesta que hoy publica EL MUNDO plantea directamente la cuestión: «¿Cree usted que las decisiones sobre la continuidad o cierre de la central nuclear se toman basándose en criterios técnicos o políticos?». La respuesta es clara: el 84,9% opina que la prolongación de la vida útil de la central estará determinada por razones políticas.
Esta percepción es compartida por encuestados de todas las tendencias políticas, incluyendo al 80,3% de los votantes socialistas, el 76,2% de Podemos, el 89,7% del PP y el 92,4% de Vox.
Ficha técnica
Población de referencia y ámbito geográfico: Personas de 18 años o más residentes en Extremadura con derecho a voto, con muestra en ambas circunscripciones.
Técnica de recogida de información: Realizada a través del Panel Sigma Dos by Trust Survey. Metodología combinada telefónica (CATI) / online (CAWI) / RRSS.
Tamaño muestral: 1.091 entrevistas.
Selección de las unidades muestrales: Entrevistas telefónicas mediante selección aleatoria de hogares y aplicación de cuotas de sexo y edad para la unidad final. En el panel se aplicó asignación proporcional por sexo y grupo de edad. La muestra fue distribuida proporcionalmente por provincias.
Margen de error: El error absolutos de muestreo se limita a ±3,3% para un nivel de confianza del 95,5%, bajo la hipótesis de variables con dos categorías distribuídas de manera equitativa.
Fecha del trabajo de campo: del 21 al 27 de noviembre de 2025.
Realización: Sigma Dos S.L. Calle Velázquez 50, 6º Planta.
Dirección técnica: José Luis Rojo Gil / Ignacio Javier Clemente Sierro.

